
América Rangel o la política del ruido: mentir fuerte para existir
América Rangel parece ignorar una regla básica de la construcción política: la estridencia y el odio visceral a la izquierda tienen un techo electoral muy bajo. La desinformación no es un error, por el contrario, es un método que, si bien le otorga notoriedad, la aleja de la seriedad necesaria para encabezar una administración. Escribe Javier Gutiérrez Ruvalcaba




































