Ciudad de México, 21 de abril de 2026 (Neotraba)

Tiempo de lectura: 17 minutos

El año pasado, la escritora y guionista Sandra Becerril, publicó su más reciente novela El Carnaval Diabólico. En ella despliega la historia de Chloe, una escritora norteamericana de terror que viaja a un festival de literatura en Chiapas. Movida más por el deseo de ver a su amante –un artista mexicano, que por el evento cultural en sí mismo– muy pronto comienza a arrepentirse, primero por el remordimiento de estar engañando a su esposo y dejar sola a su hija, y después por varias apariciones fantasmales terroríficas que la acompañan desde las primeras horas de su visita a Chiapas. Pero estas apariciones también tienen un motivo, poco tiempo antes de la llegada de Chloe, hubo en la región una serie de feminicidios orquestados por un hombre malvado que fue linchado por la comunidad.

La llegada de Chloe, junto con el tinte trágico de sus novelas, que guardan una similitud con los hechos que ahí se sucedieron, pone en alerta a la comunidad que la ve como un ente de mal agüero, a pesar de que, gracias a su fama, también cuenta con muchos fanáticos de su lado. Pero esto no es todo, una fuerza maligna que supera todo poder humano, parece estar detrás de todo esto, el espíritu de un ser devastador de la zona, con una antigüedad mayor a los tiempos de la conquista: Kisín, el dios maya del inframundo.

Para hablar de esta novela me di cita con la escritora en un café en el sur de la Ciudad de México, ahí, amablemente, Sandra Becerril me brindó una amena conversación que aquí les comparto.

David V. Estrada. El nombre de tu novela, El Carnaval Diabólico, es tan universal, que podría hacer pensar que tu historia se desarrolla en New Orleans, Río de Janeiro, Veracruz o Venecia, lugares donde hay carnavales famosos, pero tal vez nunca en Chiapas. ¿Cómo fue que determinaste que se llamara de esa manera?

Sandra Becerril. La novela originalmente se llamaba Todos tus miedos, entonces, el guion, –porque primero fue un guion– así se llamaba, porque se refería a todos los miedos personificados de Chloe, la protagonista.

DVE. ¿Así como en It, la novela de Stephen King?

SB. Pues sí, me gustaba más ese nombre porque se me hacía más poético, pero el guion ganó “Blood Window” en Argentina, el concurso de guion de terror más importante de Latinoamérica. Fue muy emocionante para mí, porque ganó y el premio es que firmabas un contrato con Del Toro Films para que ellos la realizaran.

DVE. ¿Qué película me recomiendas de ellos?

SB. Tienen Nocturna de Gonzalo Calzada que es una maravilla. Es la única película de terror con la que he llorado porque todo se ve desde el punto de vista de un anciano con Alzheimer. Es maravillosa de verdad.

También tienen otras más comerciales y un catálogo muy amplio de películas de terror sobre todo en Argentina.

Regresando a mi historia, ellos decidieron que no lo iban a hacer en Chiapas por la violencia que hay y se lo llevaron a su región. Allá en Argentina hay una zona que se llama Jujuy, que no conozco pero que es igualita a Comitán, según las fotos que he visto. Allá hay un sitio donde hace un carnaval que así se llama: el carnaval diabólico.

En el guion y en la vida real, para que todo comience a suceder, es igualito, allá desentierran un diablo y lo dejan en un carnaval todo el tiempo donde pasan ciertas cosas y luego lo vuelven a guardar hasta el otro año.

Entonces el director, Néstor Sotelo, me dijo:

–Oye, creo que le vamos a cambiar a El Carnaval Diabólico para que vean que es algo de acá. Entonces le dije que sí, que podían cambiarle el nombre, mientras no me cambien la historia. Me dolió un poquito, pero luego la editorial, Hachette Books, me dijo que la novela se tenía que llamar igual que la película, porque cuando salga, tienen que identificarla con el libro. Aunque, al final sí me costó mucho trabajo acostumbrarme al nuevo nombre, porque yo sí estaba clavadísima con el de Todos tus miedos.

Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada
Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada

DVE. Sobre el tipo de obras artísticas donde un personaje se pone en contra de su creador, como en Frankenstein, Niebla de Unamuno o Mi Chica Rubí en el cine, me gustaría saber cómo fue en tu caso, que te surgió esta idea de Christian, como un ente vengativo con su creadora.

SB. Leí Niebla hace muchos años, soy muy fan de Miguel de Unamuno. Me encanta cómo escribe. Tiene un ritmo bien padre en sus historias. Cuando leí ese libro me cambió la vida. Lo leí por primera vez hace como 15 años y me pareció fabuloso su final. Además, alguien me preguntó en otra entrevista sobre lo que pensarían mis personajes de mí. Yo les dije que seguramente han de odiarme.

DVE. ¿Sabes? Recuerdo que en otra entrevista decías que a tus alumnos les dicen que no deben tener piedad con sus protagonistas. Pero creo que aquí sí te ensañaste con todo.

SB. Sí, el final es muy extremo. Por lo general mis finales no son así. Pero me dejé llevar esta vez. Entonces, pensando en qué me dirán los personajes la tracé como una escritora de terror muy distinta a mí, pero al final de cuentas se me hizo interesante que su personaje nos diera una visión muy distinta de su punto de vista. Lo que quería era que la visión se complementara entre lo que nos dice Chloe, lo que nos dice Él –como personaje– y lo que nos dice el antagonista. Lo que quería es hacer cómplices a los lectores para que supieran cosas que los otros personajes no saben entre ellos para poder generar suspenso. Por ejemplo, Él es como el lado oscuro de Chloe. Es como su antítesis. Es todo lo que ella vuelca en sus terrores, pero salió por eso, porque alguien me hizo una pregunta y me dije: eso lo tengo que escribir.

Christian, por ejemplo, sale en el guion, pero de forma distinta. Aquí en la novela le di una voz narrativa que nunca había hecho y se me hizo muy interesante.

DVE. Viendo una presentación del año pasado que tuviste en la FIL del Zócalo, el presentador hablaba sobre el terror moral en tu novela. Según mi interpretación de ella, primero vemos a una Chloe tratando de escapar de su cotidianidad en familia con su hija y su esposo, pero apenas llega a Chiapas, la vemos padeciendo contratiempos y apariciones fantasmales. Y ya después se pone todo peor, como si la quisieras castigar porque anda de coscolina con su amante Chiapaneco. ¿Qué me puedes decir al respecto?

SB. [Sonríe] Coscolina, me encantó eso. Es que así somos los seres humanos. O sea, creo que no valoramos lo que tenemos, hasta que lo perdemos o nos pasa algo peor. Entonces ella tiene a su familia de la que está aburrida, al igual que de su vida, pero al final de cuentas los termina extrañando. Y es eso: no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Sobre el tema del terror moral que abordó Saúl Arellano en esa presentación, sí, le hizo un análisis muy filosófico. Y lo más interesante de ese tipo de presentaciones es que te dicen un montón de cosas que tú no te habías dado cuenta al escribir tu libro. No me gusta ver esto como algo moral, más bien me gusta verlo como algo humano. Este tipo de equivocaciones de los personajes son humanos. Y creo que los personajes se tienen que equivocar un montón y tener malas decisiones para que la historia corra y añadir suspenso.

Y es lo que hace Chloe cuando llega a Chiapas. Toma una mala decisión al optar por ir con su amante, que a lo mejor pudo no haberlo hecho, pero entonces no habría sucedido ninguna historia. Aunque pienso que, si Chloe se hubiera quedado en su casa, habría cometido más equivocaciones, porque lo que quería ella era un cambio y no sé si era lo que necesitaba.

Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada
Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada

DVE. Vamos con el compromiso social de tu novela. Las chicas asesinadas son como esos cientos de mujeres que en todo el país y el mundo que siguen siendo víctimas del maltrato y la violencia. ¿Cómo fue que decidiste que entraran en tu historia, en qué momento lo determinaste?

SB. Creo que el terror que no muestra un aspecto de denuncia social sólo se queda en el espanto, en el susto barato. Entonces, a mí parecer, siento que el terror siempre se debe sustentar en algo más fuerte. Todas mis novelas lo tienen un poco. Algunas hablan del machismo y otros temas afines.

En este caso de los feminicidios, lo abordé desde la personalidad de Chloe. Me pareció interesante porque tengo muchos amigos norteamericanos que han venido a México y que les tocó ver marchas, saber de las desapariciones, el tema de las alertas Amber, y estaban muy impresionados. Como que no creían que en México eso sucediera. O sea, sí lo veían en las noticias, pero no tanto. Entonces, me pareció que sería viable que Chloe lo pudiera vivir también.

Me pareció que podría estar relacionado, porque en este caso, el terror en el carnaval, sí es un medio de denuncia, pero es un lugar seguro, como un espejo de lo que sucede en el país, para que no se olvide. Traté de meter este tema con mucho respeto, pero que sí tuviera que ver con la historia.

Lo que quería también era reflejar la incapacidad de las autoridades, el dolor de las familias, todo eso que por lo general no toco en redes y que no me gusta meterme en broncas, pero sí lo hago mucho en los libros. Y, ¿sabes?, es que yo creo que el verdadero terror sí viene del ser humano.

En este caso, en mi historia, todo el terror lo provoca un hombre. Entonces, no son los dioses. El ser humano ha hecho todo lo malo que ha podido hacer. Podemos darnos una vuelta por la Historia, tenemos una creatividad gigantesca como para el terror, para hacer cosas malas.

DVE. Es cierto, hace unos días vi sobre una noticia en un pueblo de Morelos, un hombre que acosaba mujeres arriba de una moto, un día abusó de una chica, la gente del lugar ya lo tenía tan ubicado que lo capturaron y lo lincharon como a uno de los personajes de tu novela.

SB. Pues sí, es algo que pasa, porque la gente ya está cansada.

DVE. Y en tu caso, ese linchamiento lo narras de una forma muy cuidada, no parece simplemente nota roja.

SB. Si lo van a linchar, pues que lo linchen bien. Yo también ya odiaba a este personaje. Entonces, a mí sí me dan ganas de linchar a mucha gente que salen en las noticias. Cómo es posible que estas cosas pasen y que el gobierno no haga nada. Se me hace algo irreal.

Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada
Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada

DVE. Luego a estos criminales ya los tienen identificados en carpetas de investigación y no hacen nada.

SB. Todo es una carpeta de investigación. Los tienen localizados, saben quiénes son. Hay gente realmente mala y se me hace algo irreal que nadie haga nada. Entonces, por lo menos, mi fin es que por lo menos la ficción haga un poquito para recordarnos esa realidad de forma más segura.

DVE. Las figuras mitológicas malignas. Desde la portada ya anuncias un ente sobrenatural prehispánico. Me gustaría saber en qué momento este ser mitológico tomó el protagonismo de tu novela. Porque de pronto ya no es tu personaje principal Chloe, ni Christian, ni los asesinos y abusadores que rondan por ahí, sino el mero mero chamuco de los mayas, su Dios del Inframundo.

SB. ¿En qué momento? Es que siempre estuvo ahí. Yo pienso que para que una historia funcione, su antagonista siempre tiene que ser más poderoso que el protagonista, porque si no se cae. Como en las historias de los superhéroes que por lo general inician con un protagonista que no es muy poderoso para demostrarnos de qué es capaz el héroe. Es esa misma estructura con El Carnaval… No quería mostrar al villano tal cual, pero todo el tiempo está ahí con pequeñas señales. Es como si estuviera vigilando a Chloe a través de Iker. El villano la eligió básicamente, porque así puede liberarse al mundo de manera segura, famosa y ya con currículum.

Entonces, creo que Kisín está presente todo el tiempo en la novela de forma más onírica, y ya cuando se manifiesta es porque ya es imparable. ¿Sabes? Yo no soy muy fan de las historias que te muestran al monstruo desde el inicio, siento que hacen que se vaya la tensión. No es algo impactante.

Para mí, cuando el monstruo surge, debe ser algo sumamente impactante. Creo que es más impactante verlo hacia el final, pero reconociendo que estuvo ahí todo el tiempo. En mi caso, generé un villano que al inicio parece inofensivo, para que el protagonista baje la guardia, para que su contraparte aproveche esa indefensión para atacar. Como en el caso de Chloe, Antún y Rodrigo, el policía, que no saben todo lo que les vendrá después.

DVE. Los nombres de tus personajes, ¿cómo los eliges? Tienes a una Chloe que es norteamericana, un Antún que suena a maya y tienes a un Iker que es un asesino externo a la comunidad donde realiza sus crímenes. En las recientes generaciones es un nombre que ha tomado relevancia, pero antes eran nombres más bien atribuidos a extranjeros españoles con poco eco en México.

SB. Lo que pasa es que me gusta ver el origen de los nombres y su significado. Iker tiene el significado de aparición y además también el de portador de buenas noticias, lo cual se me hacía muy irónico. El de Antún lo tomé de un poeta chiapaneco, Chloe lo tomé de una asistente de producción de mi película, Nightmare Cinema, que hice en Estados Unidos y tenía un carácter parecido al que en la protagonista de mi novela. Me gustó mucho su nombre y le dije que se lo iba a tomar prestado para alguna de mis historias. Me gusta que los nombres reflejen de dónde son los personajes. Cuál es su origen y así los voy escogiendo.

Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada
Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada

DVE. La narrativa coral en tres personas que se da a lo largo de El Carnaval Diabólico, me confundía un poco, hasta que ya entré de lleno en la novela y pude ir definiendo su importancia dentro de la historia. ¿Por qué decidiste narrarla de esta forma?

SB. Porque así nos vamos enterando de los secretos de los personajes sin que los demás lo sepan dentro de la historia. Mi idea es ir haciendo cómplices a los lectores para que ellos fueran armando el rompecabezas en su mente. Me gusta que mis nuevas novelas sean diferentes a la anterior y que para mí representen un reto para no regresar a lo mismo.

En este caso, Chloe está escrito en primera persona, Christian está en segunda persona, la otra persona, Él, le está hablando a Chloe. También está Iker que nos está hablando a nosotros. Entonces encontrarle una voz narrativa a cada uno, que fuera identificable y, que al momento de que el lector abra el libro, supiera quién le está hablando, fue lo más complicado para mí. Lo más fácil hubiera sido escribirlo en primera persona y en tiempo pasado, pero quise retarme a mí misma.

DVE. ¿Qué es lo que más te gustó de tu novela? ¿Qué aprendiste de ella y por qué te gustaría recomendarla a los lectores?

SB. Aprendí a dejarme de ponerme límites al narrar. Aprendí que es bien difícil escribir a tres voces tan distintas, pareciera que me gusta complicarme la vida. Recordé lo mucho que me gusta el terror. Y ver que también se pueden lograr posesiones demoniacas distintas, más allá de lo religioso católico-cristiano.

Quería hacer algo realmente mexicano, desde el punto de vista de una norteamericana. Entonces aprendí muchas cosas de la cultura maya, recordé lo importante que son las atmósferas para la literatura de género.

¿Por qué la recomendaría? La idea es que sea es cierto que la gente tiene cierto prejuicio al leer terror, ya sea porque les no les gusta, porque lo consideran un género menor, porque creen que escribirlo es muy fácil. No es como el “¡Bu!” y ya. Pero yo les pediría que le dieran una oportunidad, porque tiene un trasfondo muy distinto. Un trasfondo social. Tiene muchas capas y subtramas. No nada más se trata de asustar y ya. Se trata de que te quedes pensando que eso también te puede pasar a ti. Si les da miedo leer terror, es un poco paradójico, es el mejor público y los mejores lectores, porque ellos sí se van a sentir indefensos ante las letras. Así este tipo de lectores pensarán que eso sí es algo que les puede suceder. Son el mejor público que salta en las salas de cine. Entonces, si les da miedo el terror, por eso deben leer El Carnaval… Y pienso que es un buen pretexto para darle una oportunidad al género.

DVE. Hablando de lo que sucede ahora en Estados Unidos con Donald Trump en la presidencia y con un discurso xenófobo ante los latinos, no podría una persona como él al leer tu novela y decir: Mira, sí es cierto, son malos, se están encajando con una norteamericana. ¿Qué pensarías al respecto?

SB. Sería una gran publicidad que de pronto saliera diciendo que no lean mi libro, es lo mejor que le podría pasar a mi novela. Pero, por lo contrario, a mis amigos norteamericanos que lo han leído, no lo toman de esa manera. Se les hace muy atractivo el mundo de los mayas y el mal. Por ejemplo, mi amigo Richard Christian Matheson que escribió la cuarta de forros, me dijo que le pareció aterradora y le gustaron mucho las atmósferas que desarrollé para la novela.

Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada
Sandra Becerril. Fotografía por cortesía de David V. Estrada

DVE. Para terminar la entrevista, me gustaría que nos recomendaras una película, un disco y un libro.

Una película, Nocturna de Gonzalo Calzada de 2021. Es una maravilla.

De discos, mientras escribía la novela, escuchaba el soundtrack de El laberinto del Fauno. Y me gusta mucho un ensamble que se llama Sociopath. También me gusta escuchar a Yiruma mientras escribo. Tiene una pieza que se llama “River Flows in you”, es súper melancólica. Sientes que se te hace un nudo en la garganta. Si te quieres poner a llorar, pones a este hombre y ya.

En cuanto a libro, te recomiendo La otra voz de Zaida Ríos, es su segunda novela. Se trata de una escritora sumamente talentosa. Es un libro de terror fantástico. Sus personajes son preciosos. Es súper actual, así como el conflicto de sus personajes. Es muy fresca y también recomiendo su canal donde recomienda libros. Es una chava super talentosa.

DVE. Hablando de programas en línea. Yo he visto que te invitan a muchos podcasts. ¿Hay alguno que quieras recomendarnos?

SB. Hay uno que se llama Leer y coleccionar que conocí en la FIL de Minería. Me gustó mucho. También hay una chava que se hace llamar Lo que lleva la Égida. Es muy puntual. Sólo recomienda libros escritos por mujeres, pero sabe mucho. Tiene un conocimiento muy vasto. Se llama Monserrat y es muy buena.


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