Una ventana inmensa: Nayeli Rodriguez Reyes
Poemas de la autora del libro Paroxismo y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar

Poemas de la autora del libro Paroxismo y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar

Por Nayeli Rodriguez Reyes
San Felipe, Baja California, 11 de junio de 2026 (Neotraba)
Desde la pantalla un extraño me pregunta acerca de mi pobre vida sin amor: vida de literatura, vida de escasez, vida asolada, salada vida de desempleo, vida académica sin comer en restaurantes, vida sin viajes, vida con la intensidad de la poesía, vida de drama, vida de estudiante, vida de escritora, vida de sueño.
Dentro de mí se expanden imágenes futurísticas: la mudanza a Ciudad de México, viviendo sola, saliendo de la escuela en la noche peligrosa. Subirme al metro o al camión estando con la lluvia besándome el cabello y el frío mutilándome la espalda.
Sola sola sola. Palabra que indica ausencia de calor, ausencia de piel, ausencia de un beso.
El psicólogo emite su diagnóstico:
ansiedad.
Desde niña tengo este miedo. Siempre evito los parques. Si camino por las casas con cercos abiertos el sudor comienza a lamer mi frente, el cuello, este cuerpo donde los latidos estallan incontrolables. Quizá permanezca toda mi vida sumergida en la zozobra, imaginando el feroz ataque de un perro en este inmenso espejismo del desierto.
Mi carro se encuentra estacionado en el pequeño patio de mi casa desde hace tres años. Intento manejar. Alguien me dice da vuelta a la derecha. Nervios en la punta de mis dedos. Gira a la izquierda. No puedo dejar de pensar en el día en que te conocí. Frena. Deseo besarte desquiciadamente. Acelera. Te envío un mensaje con un poema de amor. Semáforo en verde. Avanza. Tu recuerdo es una avalancha de luz en el retrovisor. Cámbiate de carril. Mis manos se aferran al volante como si sostuvieran tus brazos para que no te vayas. Mis manos comienzan a sudar. Taquicardia. Alguien me dice estás manejando muy bien. Taquicardia. Ahora tendrás que hacerlo sola. Ansiedad. Choco con otro auto. Taquicardia. Un breve desmayo. El choque ocurre afuera de una tienda. No puedo manejar en bulevares concurridos. El ruido, la gente, los carros formados en hileras interminables. Mis pensamientos. No quiero morir en un accidente automovilístico. Nadie quiere morir en un accidente automovilístico. No quiero morir aislada. No quiero tener las manos vacías cuando descubra la otra vida bella que me espera. Tengo un ataque de pánico al llegar a un semáforo en verde. Ahora qué hago. ¡Avanza! ¡Acelera! ¡Acelera! Llego a mi destino. Mi corazón es una manada de búfalos desbocados. Me bajo del auto con la mirada en el atardecer color durazno. Piso el pavimento, se hunden las piedras en mis suelas y me duelen los pies. Me siento en la acera de cualquier calle. Tengo el cabello revuelto, el cuerpo caliente, delirante, cubierto de ti, repleto de horror, con este constante recordatorio de la soledad y de la posibilidad de un viaje anticipado. Mañana tomaré el camión.
El cardiólogo quiso averiguar por qué mi corazón latía a la velocidad de tu luz. Debe hacerse un electrocardiograma. Necesitamos saber si sus latidos están bien colocados. ¿Acaso los latidos pueden equivocarse de sitio? Eran las siete de la mañana. La enfermera me dijo: Quítese la blusa y el brasier. Repetí la palabra brasier en forma de pregunta. Sentí que mi vida se reducía a eso: tener el corazón a la intemperie y a los otros suponiendo las razones por las que una joven de treinta años pueda tener taquicardias momentáneas. Los cables en mi pecho. El silencio de un estudio médico. Alguien acaba de ver mis senos desnudos y no pude impedirlo. Ojalá hubiera sido F o C. El diagnóstico me favoreció. El remolino cardiaco, la aceleración intermitente en que me estoy convirtiendo es por tus iniciales mordiendo delicadamente mi boca. Resultados: mis latidos están correctamente colocados.

Nayeli Rodriguez Reyes (San Felipe, Baja California, 1992). Maestra en Apreciación y Creación Literaria (Universidad IEU) y licenciada en Lengua y Literatura de Hispanoamérica (UABC). En el 2014 obtuvo el segundo lugar del Premio Nacional al Estudiante Universitario José Emilio Pacheco en poesía. Algunos de sus poemas aparecen en Carruaje de pájaros, Universo de Letras UNAM, Bitácora de vuelos, Letralia, Hipérbole Frontera, Revista Primera Página, De Sur a Sur Ediciones, entre otras. Su libro más reciente es Paroxismo.
