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Detalle de: Construcción de la Torre de Babel (circa 1595). Óleo sobre tabla, 43,2 x 42,9 cm. Atribuida a Peter Brueghel el Joven
Detalle de: Construcción de la Torre de Babel (circa 1595). Óleo sobre tabla, 43,2 x 42,9 cm. Atribuida a Peter Brueghel el Joven

Por Iván Gómez (@sanchessinz)

 

Si te molestan por su acento o atuendo,

por sus términos raros para nombrar

lo que tú llamas con distintas palabras,

emprende un viaje,

no a otro país (ni siquiera hace falta):

a la ciudad más próxima.

 

Verás como tú también eres extranjero.

Extranjeros, José Emilio Pacheco.

 

La fachada es similar a la de cualquier casa, aunque por dentro posee muchas más habitaciones de las que aparenta. El espacio destinado como sala y lo que abarca la cocina es territorio de nadie y de todos; lo mismo que los patios: uno en cada extremo de la casa.

 

Por las mañanas, cuando todos van a la universidad, de los objetos emana un silencio espeso.

La decoración de cada cuarto está diseñada acorde al gusto del inquilino: las fotos de la familia que dejó atrás; cajas de pizza amontonadas en una esquina; pilas de libros colocados en el piso; notas con pendientes del año pasado. Pintura blanca en uno, rosa en otro, amarilla, durazno, morada para la que más luz consume. La palidez de los pasillos contrasta con la pluralidad de cada habitación.

Y es que así es la casa: un espacio donde las culturas chocan y al paso del tiempo acaban por homogenizarse.

Por las noches, cuando alguien sale a preparar su café se topa con el que bajó a servirse los Corn Flakes sin los que no puede dormir –y aunque prefiere las Zucaritas su madre lo acostumbró a ese cereal “porque es más saludable” y comerlos le hace sentirse cerca de ella y el resto de su familia–, entonces llega el momento de la convivencia.

Qué onda. Hola. ¿Tú eres de nuevo ingreso, verdad? Sí, ¿y tú? No, yo ya voy en el quinto semestre, estoy en Ciencias Ambientales; ¿tú a qué entraste? A Arte y Diseño. Ah, órale, tengo un par de amigos ahí, ¿de dónde vienes? Del Estado de México. Pasu, son como 5 horas, ¿no? Sí, más o menos, y creo que en camión son más, ¿y tú? Yo vengo de Guanajuato. También está largo el viaje, qué son, ¿3 horas? Más o menos. ¿No quieres un plato de cereal? No, muchas gracias. Oye, ¿y ya está llena la casa? Me parece que sí, hoy vi unas maletas en la puerta. Luego te presento a los que yo conozco, hay una chava de Durango, y alguien de Xalapa, creo que el que también llegó apenas es de la CDMX. Va, por cierto: me llamo Ricardo. César… ¿quieres café? Huum, sí, te tomo una taza. Ten, aquí hay una. Gracias. Nos vemos mañana. Sale.

 

Eventualmente todos acabarán platicando en la sala de nadie con las risas emergiendo entre palabra y palabra. Pero ya en serio, ¿por qué todo lo quieren comer en una torta, chingá? Pues porque así todo sabe mejor, a ver tú, ¿por qué dices chilo en vez de chido?

¿Y es cierto que es muy violento?

Eso me han dicho, que el pasaje es muy barato.

¿Entonces ustedes no acostumbran comer con tortilla de maíz?

No, no todos, la mayoría sí tiene acento costeño, pero como mi ciudad está alejada del mar, por eso.

¿Y por qué quiste estudiar acá?

Ajá, es lo que veo, aquí le dicen bolillo, ¿verdad? Es que nosotros tenemos la torta y aparte el bolillo.

¿Allá hace más calor o está igual?

 

Babel fue, según la cultura judeocristiana, la cuna de los idiomas. Por la tanto también de las culturas, ¿no es así? Con el español como idioma natal, en las casas de estudiantes dispersas alrededor del Campus, pareciera que la comunicación es complicada al principio, porque para lo que uno es una expresión para el otro representa una frase sin sentido. Los que son muy cálidos por naturaleza se topan con los que apenas si esbozan una sonrisa. O los que no acostumbran saludar son interrumpidos en el patio por los que hablan hasta con las plantas.

 

Pareciera que al principio de la vida universitaria lejos de casa los roces son complejos, y dificultan la construcción de relaciones. Aunque más pronto que tarde el idioma gana y la compleja sensación de soledad obliga a conocer al otro.

 

Y por la mañana, las múltiples Babeles se abren y comienza el recorrido de los foráneos para llegar a la escuela, junto con los que son de la ciudad.

Así se forman las universidades. Es el lugar de todos. El sitio de los encuentros.

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