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Puebla, México, 27 de enero de 2026 (Neotraba)

Tiempo de lectura: 8 minutos

Bendita sea la ironía y su impune brazo sobre la realidad. The Buggles – Video Killed The Radio Star (Official Music Video)

Cuenta la leyenda –un tiktok– de un tiempo difuso y plutónico –alguna noche que no podía dormir–, la historia del que fuese, en algún momento aún más lejano –para el internet, claro–, la manifestación cultural más ruidosa de la humanidad: MTV.

El canal inició transmisiones el primero de agosto de 1981 en Estados Unidos que, para ese entonces, ganada la carrera espacial, cerrada la intervención militar –pública– de Estados Unidos en Asia y en un intervalo de –relativo– avance tecnológico acelerado, gozaba un nuevo paradigma cultural en el auge de su historia capitalista. Y si la mesa del Risk no tiene rivales poderosos, ni los contrincantes pueden suponer una contraofensiva, el tiempo se emplea en cosas mejores: como alardear.

Para la década de 1980, a 25 años del último conflicto mundial que colocó a el resto de punteros regionales en reconstrucción –social o infraestructuralmente–, Estados Unidos desarrolló primero una robusta industria de cine entre 1940 y 1970, para después incursionar y ampliar la industria de la televisión entre 1960 y 1980. Inventando incluso una academia y premio de cine –blanco, en línea con valores tradicionales, clásico y nada fuera de lo estadounidense– en 1929, y lo mismo para premiar la televisión –mucho más restringido y sesgado– en 1949. Por lo que, si alguien conocía la industria de la televisión era Estados Unidos.

No es sorpresa que mucho del material cultural producido en estos años atañe a esto mismo: la manipulación de medios, la paranoia de consumo y el posicionamiento político predominante –como Rocky.

Sin embargo, esta máquina inmensa de propaganda, del otro lado del charco, no llegó a ser tan popular por la –obvia– situación crítica –que incentivo el mismo Estados Unidos– que atravesaban los países europeos después de la guerra. Que aún en 1970, en plena guerra fría, preferían medios mucho más portables y accesibles como la radio. Tanto así que Europa no participó en los premios Oscar sino hasta 1954, y en los Emmy internacionales hasta 1973. Por lo que, aunque era inmensa de forma local, la industria estadounidense de entretenimiento no alcanzaba al público global. Y la razón –a mi parecer– no es muy clara. Sí, tiene qué ver lo dicho, era mucho más barata una radio que una TV, pero en general no es que fuese un aparato desconocido para la población europea. Es probable que la razón, como es usual, se encuentre en que, al ser una industria diseñada desde un principio para ser local, Estados Unidos no tenía una forma de empatizar con una audiencia extranjera.

MTV, uno de los muchos hijos del Cronos en el entretenimiento, era la respuesta y cúspide de la posición de la industria estadounidense frente a la radio: es un medio en vías de extinción. Y para ser mucho más claros, el primer videoclip que transmitieron fue “Video Killed The Radio Star” de The Buggles. Canción que, directamente, habla sobre un artista de la radio que cae en desgracia, cuando la tecnología de los videos musicales lo desplazan y obligan a cambiar su arte a uno más comercial. Y este paso, la profecía de Cassandra autocumplida, eventualmente llevó a que el medio de la música en Estados Unidos cambiara para adaptarse a la difusión de canales como MTV. Y el contenido, tanto de la música como en general, llevó a espacios de interacción mucho más inmersivos y menos demandantes.

Llevó también a la especialización de contenidos, a llevar la personalización de un medio a un punto casi sin límites y, sobre todo, que movían la opinión pública. MTV, un canal que inició como un medio de difusión musical, eventualmente se convirtió en un canal de lo más misceláneo posible. Inventó –o dio la idea de que así fue– los Realitys Shows, los programas de concursos, trivias, entrevistas, retos, reseñas y un excesivamente largo etcétera. Y en esa diversificación accidental, llegó a lo que no había podido la industria del cine estadounidense ni su televisión, la globalidad de contenido.

Cuando Indiana Jones –con un holograma de Harrison Ford con inteligencia artificial patrocinada por el brazo militar de Tesla–, en cien años o quizá más, en otra adaptación –que Disney asegurará que es la última– se encuentre asediado por una organización secreta de nativos digitales que se harán llamar, cómo no, Los Backstreet Boys, descubrirá un DVD con la primera temporada de Jackass y lo verá como el vestigio más antiguo de la civilización occidental. La Eneida de Estados Unidos, la Odisea del nuevo milenio. Así de importante fue MTV para el desarrollo de la industria cultural de Estados Unidos a finales del siglo XX. Y obvio, indirectamente para sus subordinados, como México. Con todo lo bueno y malo que tiene algo así. Pero ahora, ya casi a 50 años de la primera transmisión de este bastión global, me desperté la mañana del 31 de diciembre de 2025 con la noticia –mucho más que previsible– de que, esa misma noche, concluiría su historia internacional MTV, dejando sólo el canal principal en Estados Unidos hasta que otro recorte presupuestal los sacara definitivamente del aire. Algo mató a MTV, irónicamente, como éste a la radio.

Me encantaría decir que el villano asesino fue una entidad poderosa y demoledora de la cultura pop, que MTV tiró la toalla hasta el último momento, y que el cierre de su canal fue un último posicionamiento rebelde que lo hiciera sentir fresco. Pero la verdad es que es difícil decidir qué fue lo que mató a la cadena de televisión, y su cierre de transmisiones se sintió como ver al boxeador que acaba de perder, tomando el camión para llegar a su casa, con un pómulo reventado. Cabe hacer mención incluso, si es que algo es rescatable, que la misma canción que abrió sus transmisiones, “Video Killed The Radio Star”, fue la que cerró su programación en muchas de los canales locales alrededor del mundo –supe que en México fue una canción de Rihanna, una lástima que no aprendieran a los bares de mala muerte, y prendieran las luces esperando al ADO–, lo que, por si fuese todavía más triste, denota que MTV ya no tenía otra cosa qué ofrecer. El chiste irónico que causó revuelo hace mucho tiempo, hoy no pasó de ser un video de un minuto.

Aquel que mató a MTV fue… algo. Confío en que no es muy claro ahora, porque el hecho es reciente, y requiere de mucha más contextualización de la que cabe en una investigación superficial, sin embargo, creo que no identificar al asesino es parte del problema en sí. Como una credencial vencida del asesino. Digamos que, por simplificarlo, fue el internet. Un medio mucho más portable que una televisión, que era mucho más amigable con el consumidor, que se podía personalizar –todavía más– y que, sobre todo, permitía una conexión a tiempo real con la globalidad. Y si bien el internet fue creciendo a lo largo de –más o menos– dos décadas como un recurso global, ese tiempo en que ambas plataformas confluyeron, funcionó más bien como el proceso de adaptación de un medio a otro. Y por ello todas las celebridades de los dosmiles, tuvieron su pico de popularidad hasta los dos mil diez, cuando la gente podía consumir su contenido a la carta.

Pero reconocer que el internet se volvió la nueva industria que mató a otra, es estimar una herramienta como un medio para hacerse rico. Algo sumamente peligroso, y que, definitivamente, me parece detestable. Porque, pensando fríamente, el internet no fue diseñado para ser una industria, sino para hacer crecer las ya existentes. Una especie de simbiosis de generar contenido que retroalimenta al otro.

Algo que se puede ver todavía en las campañas de promoción del cine o la música, pero no es tan directa como lo era en sus comienzos. Pero si el internet se vuelve una industria por sí misma, emparejamos al cyberpunk y reconocemos una especie de capitalismo omnisciente, que sabe toda nuestra actividad, la reproduce y condiciona como otro producto del mercado, y, afortunadamente, aún no hay una industria orientada a cobrar el acceso a nuestra libertad digital. Así que no, el internet no mató a MTV –al menos no completamente.

Porque la industria que sí fue pensada desde un comienzo para exprimir dinero del internauta, fue el streaming. Un modelo de negocio que, si lo pensamos, es una etiqueta nueva del modelo de negocio de la televisión, usar el contenido de una plataforma para meter publicidad entre medias. Y es probable que, en el futuro que vea esta columna como un fósil digital, la respuesta del asesino de MTV sea el streaming, pero no porque sea una mejora del modelo de negocio de la cadena de televisión, sino porque hace que el consumo y participación en el modelo se haga pasar como voluntaria, y que, a diferencia de la televisión, que cuenta con una programación estricta, el consumidor pueda “evadir” el modelo si lo prefiere.

Una cosa extrañísima de la libertad digital. Pero luego –eventualmente, muy lejano o muy pronto– hablaremos de la piratería.


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