Esta columna es una invitación a tomar consciencia de parte en parte de nuestros hábitos de consumo cultural, despertar nuestra curiosidad más allá del morbo y por un genuino interés, y una invitación al resto de inquilinos a hablar desde nuestros cachos de pared, un manifiesto, si quiere darle un nombre elegante, sobre las vecindades digitales. Por Juan Jesús Jiménez