Puebla, México, 6 de mayo de 2026 (Neotraba)

Tiempo de lectura: 5 minutos

Hablar de poesía es, contrario a lo que se podría pensar, un acto sencillo: o juega o conversa, o se contempla o se padece, o se parece o es, con todos los matices entre ambos puntos. Hoja en blanco de Martha Liliana Polanía Perdomo, publicado por primera vez bajo el sello de Editorial Tierra de Palabras en 2025, es un libro que, dentro de una carcasa aparentemente simple, resguarda una postura firme y clara: la poesía, antes que nada, debe ser sensible.

Martha Liliana Polanía Perdomo es una poeta colombiana cuyo fragmento de su libro, Hoja en blanco, fue incluido en el material impreso conmemorativo al Primer Festival Internacional de Poesía en la ciudad de Puebla celebrado el pasado marzo de 2026. Sin embargo, como mencioné antes, el mismo libro fue publicado antes en Colombia en el Departamento de Huila, lugar de donde es oriunda la autora, en el año 2025. Otra obra destacable de la autora es su poemario Piel, publicado en el año 2014, como parte de una edición conmemorativa al quinto aniversario del diario Long Island al Día. Ese mismo año, y en una tónica completamente distinta a su poesía, presentó un libro de literatura infantil titulado Juanita y las Palomas. Todo esto le ha valido su reconocimiento como una poeta de renombre internacional, que puede reconocerse en la cantidad de escritores que han prologado y reseñado su obra.

Tierra de contrastes

Como parte de la contraportada de su libro Piel, Polanía nos extiende una breve introducción a su persona en relación con su obra, y la primera frase que lo enmarca es: “Nací en una tierra de contrastes”. Al investigar sobre su poesía, esta frase se convierte en una máxima para la lectura de su obra. Entre los comentarios que se pueden encontrar del libro, se menciona que el poemario explora con una precisión absoluta la dimensión erótica y corporal a la que está sujeta la piel. En algunas otras, también, se puede leer que la poesía de Polanía se lleva muy bien con una imagen clara del terciopelo, pues su lenguaje no es complejo ni excluyente y que, por el contrario, su lectura requiere cercanía emocional con el objeto del que se desprende su poesía.

Este paralelo sirve muy bien para comprender la forma en que está escrito Hoja en Blanco: un poemario alejado del uso de un lenguaje críptico, sin dejar de lado la calidad de imágenes que puede proyectar sobre el lector, en todo momento reforzado por una musicalidad continua. En versos breves, la autora juega el papel de un confidente con el lector para hablar sobre la ontología del amante, de la muerte, la infancia, rodeados de un viaje entre el cuerpo y la extensión de él. La expresión misma de ese “contraste” que la autora reconoce como parte de su origen.

Martha Liliana Polanía Perdomo. Fotografía por cortesía de Juan Jesús Jiménez
Martha Liliana Polanía Perdomo. Fotografía por cortesía de Juan Jesús Jiménez
Aprender a conjugar

Si bien el poemario no mantiene una división temática muy estricta, pues su intención en todo momento es la conversación entre la obra y el lector, podemos distinguir una línea temática clara en los tres capítulos que lo conforman: la experiencia sensible. Y si bien, esto podría parecer obvio dentro de un medio como la poesía, la obra de Polanía se caracteriza por la reinvención de los elementos que emplea para describir una sensación, algo muy evidente con apenas leer el primer poema en la colección[1], donde el juego que permite lo inexistente, afianza la desconexión entre lo desconocido y el sujeto lírico.

En la lectura también subyace un aire reconocible para la poesía objetivista: poemas que sitúan su fuerza de interpretación en la repetición de un mensaje que se distorsiona o transforma conforme se avanza en el contenido. Este tipo de repeticiones en los poemas apuntan a la construcción clara de una imagen en los poemas que emplean este recurso, hay una confección cuidadosa en la distribución de versos para que, en muchos casos, las iniciales de los versos marquen la repetición que será usada en los poemas. El título del poemario con relación a su contenido también me parece un acierto: debido a que gran parte de los poemas refieren a una dimensión inasible de la experiencia, los poemas recurren constantemente a la imagen del vacío y la nula existencia.

Los poemas, aunque son referenciados en el índice del libro por títulos, en realidad carecen de uno. Durante la presentación del libro que tuvo lugar en la FENALI 39, la autora me reveló que su intención no es condicionar al lector a una interpretación personal, como lo confiere un título para una obra, sino que su texto debe experimentar su propia relación con cualquier lector.

Al respecto, Polanía también comentó que nunca ha visualizado a un lector objetivo mientras escribe, sino que pretende que su poesía pueda abarcar a la mayor cantidad de lectores que hayan compartido una experiencia similar a lo que expresa su poesía. Adjunto a esta reseña coloco tres poemas que, considero, engloban por completo la intención e idea del contenido del poemario:


Desquerer,
un verbo que no existe,

un sentir
sin nido que
aprendemos a conjugar

a un tiempo.

La hoja en blanco:
Un agujero negro
que me succiona.

Invento una muralla
entre tus labios
y mi piel,
entre mis besos
y tu locura.

Invento una muralla
con ladrillos de recuerdos
pegados a instintos de placer.

Invento una muralla,
entre tu mirada que me desnuda
y mi cuerpo que conoce
tu deseo.

Invento una muralla
para negar este amor
y dejarte olvidado en el rincón izquierdo
de mi corazón.

[1] En todo momento me referiré a la versión de Hoja en Blanco de 2025, pues la versión incluida en el material conmemorativo al Festival Internacional de Poesía Puebla 2026 omite muchos poemas que, a mí parecer, evidencian mejor el trabajo de la autora.


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