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Ciudad de México, 7 de diciembre de 2023 (Neotraba)

Examen nueve aeme
Entonces yo confundía la onda de la Corriente Alterna con la onda de la Provocación.

El viejo maestro interrumpió un examen por primera vez para sintonizar TV Azteca.

El septiembre, el once, el mundo, fórmulas de electromagnetismo, mi fuga mental.

La clase suspendida, cuánta intermitencia eléctrica generaba el vórtice de mis dilemas.

Crecían garabatos en mi pupitre como la ajena inquietud de aquel martes de humo.

Estaba Nueva York en bucle, padecían mis neuronas una incógnita de amplitudes:


problema de flaqueza, no de física
                               cosa de albedrío pese a la variable apocalíptica.


Reprobé el examen, reprobó la humanidad y al fin acepté las caricias del viejo profesor.
Recién graduados
solíamos cargar gasolina en las madrugadas de lunes, recibir el amanecer en el estacionamiento del Walt Mart mientras imaginábamos las curvaturas del miedo

en esa época la perra murió y nuestros maratones de películas gore ahuyentaron a la gata

fotografiamos al caníbal de la colonia tras lanzarse del edificio vecino

siempre redactábamos después de cenar

sometimos a la ouija a interrogatorios forenses, la autofagia o Thomas Ligotti eran preámbulos al sexo rutinario

todo a fin de capturar palabras, disecarlas en la mesa, volverlas un regodeo cósmicamente remoto de la temperatura de los hechos que refieren

en esa época pretendíamos escribir horror sobre cuartillas de nota roja

y así nos pareció turístico perseguir la historia de aquella niña secuestrada en las inmediaciones de Iguala, desde donde 

le escribimos a la policía



y borrados

borramos todo
Relatividad de un pajarito
es allá,
donde mi espalda se arquea como una herida, donde el mandala bordado ondea fragancias de pus, mi alojamiento de Couchsurfing, la guarida del sexy gurú que al cocinarme huevos de Tetra Pack me apoda ‘pajarito feroz’ y menciona al Uróboros sin venir a cuento, y luego me besa, y luego presagia la fecha exacta en que nuestro sol enloquecerá colmado de las últimas partículas que alguna vez integraron el polvo del polvo del polvo de mis uñas pintadas de siete colores.

es allá,
donde vendo dulces, mis dibujos y mi cuerpo para volar en aquel avión que aterriza en el aeropuerto de Barajas, donde me conecto a wifi gratis y consigo un viaje por Blablacar hasta aquella banca de Badajoz, desde la cual retrato a esos ancianos que ya me trataron como pajarito exótico, ya me pagaron sus arrugas de carboncillo, ya me hablaron de Almendral, este pueblo que replico en la libreta hasta que las campanas de Santa María Magdalena reactivan mis intestinos. 

es aquí,
donde me entero que yo jamás seré cenizas, donde mis partículas de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, calcio, fósforo, potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio, se disgregan a velocidad del reposo, la tierra a casi nueve mil kilómetros distantes de aquí, donde percibo dos mándalas entre los miles de mosaicos de colores con que Juan O’Gorman revistió a la Biblioteca Central universitaria, dentro de la cual, una vez, me imaginé como un pajarito devorador de su propia cola.
Mentalidad ganadora
¿qué es esto, compadre?: un libro: ya sé, ¿por qué el regalo?:
léalo: Padre rico, padre pobre: una joya: ¿usted ya lo leyó?:
sí y también: Los secretos de la mente millonaria: oro puro:

¿qué es esto, compadre?: una invitación: ya veo: ¿a dónde?:
a cambiar su mentalidad limitante, ¡a dar un salto cuántico!:

vamos: vamos: vamos: vamos: vamos: vámonos, compadre:

“el éxito consiste en salir de tu zona de confort”: [aplausos]:
“¡estás a punto de transformar tu vida!”: [euforia colectiva]:
¿qué es esto, compadre?: Bitcoins: ¿cómo?: criptomonedas: 
                          {
la vida es un riesgo, los ganadores se atreven, el rico confía: 
: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 
: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 
: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 
la pregunta del millón, compadre:       ¿cuánto va a invertir?: 
: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 
: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 
: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 
mi liquidación de la mina: los tiempos de dios son perfectos
                            }
La telaraña de la 17B
I
La casa que nos echó fue un remate del Infonavit. Tenía una telaraña
gruesa y elocuente
debajo del comedor llamado abonos. Mensuales cóleras
de un papá fumigador de
las iglesias de Jesucristo de Los Santos de los Últimos Días. 

II
No había timbre, sino rechinidos de goznes. Teníamos vecinos sin piernas, o secuestradores, o los que rajaban a gritos de placer los mosquiteros. El sudor nos despertaba. El verano interminable se creía araña de pelos como platanares. En ningún cuarto existía ventilación artificial, sólo mimbre de segundo uso. Nuestra fachada era igual a las demás. Sobraban los carros de verificación amañada. Y libélulas, ranas, balones ponchados. Asfalto cacarizo. Una de sus cuarteaduras mordió el fémur a una anciana. Otra bebió la inundación que nos dejó animalejos adheridos a la pantalla. El fraccionamiento donde crecimos era una estafa. Un panal de perros que solían deshacer los pañales usados. Creíamos vivir en un paraíso cerquita de la playa. Alacranes, botellas de Corona familiar, gente encañonada que fingía estar de visita. Teníamos portón eléctrico, atardeceres morados, esos que se venden como souvenirs. Mucho que decir de nada. Telarañas en el yeso barato y en nosotros, que corríamos los domingos a la alberca llena de nubes fastidiadas del mar.

III
La telaraña nos propuso montar una hamaca. Descansar
nuestras comezones
escuchar con atención los cuentos que le cuchicheaban las
cañerías. Ellas, aseguró,
eran los únicos caminos para cambiar de vida. Y lo comprobamos.

Ismael Glaf (Ciudad de México, 1985). Licenciado en Ciencias de la Comunicación, pasante de la Lic. en Lengua y Literaturas Hispánicas (UNAM). Acreditó diplomados del INBAL, SOGEM, UNAM, SEXTO PISO. Trabaja en telecomunicaciones. Ha publicado crónica y ensayo a través de la UIA León y de la UNAM; narrativa y poesía en antologías y las revistas Nagari, Irradiación, Penumbria, Primera Página, Nocturnario. En 2020 formó parte del programa “Coyoacán en tus letras”. Libros: Estampas de aire aterciopelado.


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