¿Te gustó? ¡Comparte!

Por Edgard Cardoza Bravo

Ciudad de México, 03 de mayo de 2022 [10:00 GMT-5] (Neotraba)

1) Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

2) Hay golpes en la vida, tan fuertes…
Yo no sé.

3) Me moriré en París con aguacero.

César Vallejo

I

Yo nací un día
que Dios estuvo en facebook.

Todos saben que escribo,
que navego con bandera de tonto
muchas veces,
no saben sí
que disparo primero
para ver si alguien
porta en la cartuchera
una triste y decrépita
pistolita de salvas,
pues yo nací una tarde
que Dios estuvo en facebook.

Hay una cuerda tensa
entre mi origen
y las cosas que ahora
hablan de mí en silencio
y si alguien grita de pronto
¡fuego!
yo busco entre mis ropas
la famosa pistola
que les conté al principio
–aunque no lo haya dicho–
y hago un disparo al aire.

Yo nací un día
que Dios estuvo en facebook.

Y queridos hermanos
de las cosas vacías
y los puentes postreros
levadizos y tercos
que se alzan por el aire
tedioso de febrero
justo unos quince días
después que ya he pasado
y el mes me dura
rechoncho hasta diciembre,
pues yo he nacido un día
que Dios estuvo en facebook.

Todos saben, me explico,
que hay una enredadera
creciendo libremente
en las cosas que digo
y hay un semidesierto
junto al frente fingido
que yo siembro a lo lejos
y en dónde escondo
los férreos ataúdes
con las balas absueltas,
para cuando haga falta.

Así es que no vayan
a salirme de pronto
con que no les aviso
y se digan engañados
por mi perfil de sombra,
mi azúcar por los cielos
y mi bastión de luna.

Porque yo nací un día
que Dios estuvo en facebook,
mientras Bill Gates
y el mismísimo Zuckerberg
le tuneaban la nave.

II

Hay blogues* en las redes, tan chafas, yo lo sé,
blogues como si el alma de Judas
se posara en el páncreas
con la caca de todo lo sufrido… ¡Yo lo sé!

Son hartos estos blogues, tantos
que abren zanjas oscuras en el hígado
que pueden sólo ser sanadas, ¡oh, mi negro!,
con caballitos de bárbaros tequilas.

Como si Jesucristo jalara la cadena
mientras usas el wáter, blasfemando,
y sientes que te hundes en el médano hediondo del noema
como bucle abismado de la chica de Ipanema.

Y es un golpe tan grande, el de la flema,
cuando lees –protésico y en público–
y de pronto la chapa se te cae.

Hay blogues en las redes, tan chafas… Yo lo sé.

*NOTA.  Por cuestiones de ritmo en este texto, blogues es blogs.

III

¿Me moriré en Cancún con balacera
un día en que bien pedo no me acuerde
y esas arenas blancas de tan cruentas
serán el suelo negro de mi muerte?

¿Será en el mes más cruel de T. S. Eliot,
'abril' con sus albúminas marchitas,
cuando en el malecón se asusta y grita
una gorda que huele a pulpo acedo?

¿Dirán: ha muerto el poeta más valiente
que se tomaba todos sus tequilas
sin sal y sin limón, a puro diente?

¿Será en un bar de dos o tres estrellas,
con meseras en tanga, casi a ráiz,
donde se escriba la húmeda epopeya?

¿Te gustó? ¡Comparte!