Tres poemas de Luis Ricardo Palma de Jesús
Luis Ricardo Palma de Jesús nos presenta tres poemas sobre la paternidad, las ilusiones de la infancia y la relación profunda entre hija y padre

Luis Ricardo Palma de Jesús nos presenta tres poemas sobre la paternidad, las ilusiones de la infancia y la relación profunda entre hija y padre

Por Luis Ricardo Palma de Jesús
Acapulco, Guerrero, 20 de abril de 2026 (Neotraba)
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Para Hanna Camila
Mi hija quiere ser pintora.
No lo dice jugando:
lo pronuncia como quien inaugura su destino.
Se arrodilla frente al muro de cal
y abre el cielo con una crayola azul;
ahora respiran nubes torcidas,
árboles que sostienen el viento,
una casa que no conoce la intemperie.
Yo la miro fundar un mundo
con sus manos manchadas hasta las muñecas,
concentrada
como si de ese trazo dependiera
que la tierra no se parta en dos.
Tenemos que irnos, le digo.
Ella no entiende
por qué los sueños no se desprenden del muro,
por qué no caben en las cajas,
por qué las paredes
no pueden doblarse
y guardarse en el ropero.
Llora.
Y mientras borro con agua sus sueños,
descubro que hay cosas
que tampoco podré conservar:
la forma en que miraba la casa,
el temblor de su mano
cuando creyó que el mundo
le pertenecía.
Mi padre hace un barquito de papel
y se lo regala a mi hija.
Ella lo guarda en la bolsa de su pantalón.
¿Y tu pie, abuelito?
¿En dónde lo dejaste?
¿Se te olvidó ayer, cuando jugamos en la playa?
Él le da un billete de veinte pesos:
para que te compres algo en la tienda.
Abuelito, ahorita vengo,
voy a comprarte un pie
para que vayamos a jugar al parque.
Entonces deja el barquito flotando
en una bandeja con agua.
Mi padre, desde la cama, sonríe.
El mundo se mantiene a flote.
Cómo le explico a mi hija
que los objetos cambian de piel sin avisarnos,
que la silla en el comedor
ahora es ruina;
que las cosas siguen siendo las mismas,
pero enferman de otras dolencias,
como nosotros.
Cómo le digo
que el tiempo es una invención
del miedo a la muerte,
una medida rota
ante el deseo de permanecer;
que esa casa en la fotografía,
con su puerta entreabierta y su sombra fija,
ya no existe,
aunque lleve el mismo nombre.
Le diré: hija, aunque nada se ha ido,
todo es distinto.
Y lo sabrás,
cuando veas tu rostro
en el espejo de nuestra casa.

Luis Ricardo Palma de Jesús (Acapulco, 1990) es docente y escritor. Estudió Letras Hispánicas y una Maestría en Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAGro. Su obra ha sido incluida en la antología A donde la luz llegue, del Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea y en Antología después del Otis. Cuento y crónica (Editorial NITRO/PRESS). Ha obtenido el XI Premio Nacional de Cuento Acapulco en su tinta, el IV Premio Estatal de Cuento Elena Garro y el XVIII Premio Estatal de Cuento María Luisa Ocampo. Es autor de Los días de la sangre (Editorial Reverberante) y El sueño que no era (Editorial Praxis). Ha sido becario del PECDA (SACPC) 2015 y 2022, del programa Los signos en rotación en el Festival Cultural Interfaz 2017 y del PazAporte, en Literatura.
