Una ventana inmensa: Marlene Zertuche
Poemas de la autora de los libros Consejos a la niña, Cuerpo te llamas y Mares que mueren y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar

Poemas de la autora de los libros Consejos a la niña, Cuerpo te llamas y Mares que mueren y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar

Por Marlene Zertuche
Guadalajara, Jalisco, 23 de julio de 2026 (Neotraba)
Al poeta Héctor Monsalve
Y el hombre perseguido, de piedra en piedra, hasta el último aguijón del esquisto o del basalto, se asoma sobre la mar antigua y ve, en un resplandor de siglos pizarrosos, la inmensa vulva convulsiva de mil crestas brillantes, como la entraña divina un instante puesta al desnudo.
Rosario Castellanos
1
se han propuesto indicarnos el camino, trazar la ruta, partir las aguas de nuestros mares y ordenarnos: caminar derecho por la línea, no claudicar, no adoptar comportamientos salvajes
nuestros mares se extinguen en la metáfora escasa de una promesa, incrustada desde que paridos fuimos, asi? de tres kilos e?ramos, co?mo protegernos, asi? de pocos cien gramos, prematuros, no alcanzamos la ba?scula normal
sus mares son oscuros, siniestros, pero las crestas de sus olas aparentaban una luz que nos cego?; púberes, ingenuos, abrazamos el engaño
fuimos, no los que caminaron sobre las aguas, no los iluminados que volvieron la vista al ciego, no los que devoraron al sol; fuimos puro calambre, fuimos los sin agua, fuimos los que nacieron en los mares que mueren
2
vengan ahora, grandes bestias, a ver cómo se nos muere el mar, a ver cómo la esperanza se aleja flotando, débil tronco, espejismo, casi vaho
les pedimos que se acerquen, vengan, bestias esple?ndidas, las criaturas que dejamos de ser marinas, a las que ya no nos brilla ninguna estrella, no podemos hacerles mal, no por falta de fuerza, sino porque también estamos secas, nuestros peces agonizan ásperos, ¿los han visto estremecerse?, ¿han presenciado su sacudida absoluta?, encuentren un cangrejo, una ostra negra, una perla
acérquense y sientan nuestros párpados temblando, dígannos si nuestra masacre cabe en su pulcro mar, nos prometieron océanos, paraísos, y solo sembraron su traición en los u?teros de nuestras hembras
3
cruzaron la gran barricada de olas infinitas, la cordillera rosada de corales y naufragios, las costas rocosas preñadas de codicia que parieron muerte y oro ajeno
¿quién dudaría de su estirpe si amansaron las aguas?, ¿quién podría sospechar que traerían en sus sueños enfermedad y saqueo?, de crepitar el corazón se vació de nuestras diosas
corrompieron al océano fértil, lo hechizaron y él les dio besos de sal; merecían la muerte y los bendijo, se sumó a su perversión, mar malinche, mar pólvora, mar caballo
4
para navegar mar adentro, esbozaron imposibles líneas, coordenadas que evitaban los abismos; se sentían seguros entre bitácoras, números, diagramas, viendo todo con perspectiva astral, confiados en la latitud y la longitud que les rezaban sus aparatos
el conocimiento les dio luz para saberse a salvo de lo que guardan las aguas y sus seres, a salvo del misterio del que no podrá ampararlos ningún instrumento náutico de medición
porque recordemos: toda brújula rompe su norte en las tristezas
5
nadie puede bañarse dos veces en el mismo mar, las olas hacen cada día nuevos trazos y formas ajenas a nuestros deseos, por que? tememos que no adopten la silueta conocida (un círculo, un cuadrado, un timón, una mujer desnuda), por que? nos asusta lo que cambia y no se acomoda a nuestra geométrica intuición
sin poder evitarlo, llega el momento en que la furia del agua de las palabras vuelca nuestras vidas, y en adelante no somos los mismos, como la ola eterna que siempre revienta a nuestros pies
6
mar ola, mar acceso, mar lenguaje, mano blanca doble filo, adoptamos sus doctrinas, navegamos sus ritos, mano blanca en cruz sobre ojos morenos, cándido gesto: calma, rezo, dominio
pescábamos medusas, cazábamos jaguares y comimos sus corazones frente a ellos, ostias de sangre caduca, castramos a sus equinos, fundimos sus armaduras; pero nos purificaron, nos enamoraron del miedo y de la culpa, nos quitaron lo salvaje, activaron la obediencia en nuestro cuerpo arrodillado; bautismo, cristo, pecado, y ahora, nosotros somos el infierno
7
ometéotl, la historia se repite: dueños y señores de lo ajeno, avanzan por la selva, se apropian de los bosques, surcan la tierra, diseminan semen y saliva
incendios, cenizas, antes carne y pensamientos, saturaron el líquido abisal, y en los causes de las venas verdes, recibimos sus nombres y conocimos la sed, nos criaron, nos contaminaron con su credo
arden los siglos venideros, fe lápida sobre nuestra tierra madre, cuando un mar agoniza se invocan los profanos y tiernos hechos de lo que fuimos
8
lo que fuimos fue juzgado; equivocados, aprendimos a rezar errores; como serpiente emplumada nuestra lengua se arrastró por los sonidos de su idioma para que entendieran nuestras súplicas y, sin escapatoria, esperamos evadir la única muerte: el ahogo
mientras ma?s cerramos los ojos, ma?s pesaron sus anclas, que como rocas nos llevaron al fondo y desde ahi? fue imposible desatar la calma y la lejana sensatez
sostuvieron su orgullo, manipularon, y sin decir una palabra, sin siquiera moverse, nos otorgaron su perdo?n
9
mar semilla, mar inquieto, mar futuro, mar nosotros, mar tláloc
estamos aquí porque estiramos el tiempo, celebramos el fin de cada ciclo y coronamos nuestros altares con su cruz, cempasúchil, resucitamos cada muerto, anulamos el duelo, alumbramos una nueva trinidad, Coyolxauhqui y virgen: Guadalupe
madre chacalota, sueño vertical, nodriza ancha del anhelo, si la energía de la vida está tatuada sobre tus leches, ahora las corrientes, los ecos subterráneos, los hijos azules, despiertan la verdad de la belleza
*Del libro Mares que mueren (2024)

Marlene Zertuche (Guadalajara, México, 1983). Editora y poeta. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Ha participado en festivales de literatura en varios países de América Latina. Su interés por la poesía la ha llevado a realizar trabajos como la antología Los líquidos abismos. Poemas en torno al agua (2019), en la que reunió poemas de cincuenta escritores latinoamericanos contemporáneos. Es co-directora de la editorial mexicana Typotaller. Libros: Consejos a la niña, Cuerpo te llamas y Mares que mueren. Fotografía de Marlene por Paulina Ricci.
