Robin Hood, Mandíbula y David Toscana
Gabriel Duarte nos entrega una noticia muy extraña, la recomendación de una novela de Mónica Ojeda y su próxima lectura

Gabriel Duarte nos entrega una noticia muy extraña, la recomendación de una novela de Mónica Ojeda y su próxima lectura

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 20 de septiembre de 2026 (Neotraba)
Insensatos lectores: antes de comenzar les diré que me encuentro feliz. La semana pasada recordé que iniciando el año empecé a escribir una novela. Aún no sé por qué abandoné el proyecto, pero, por algún extraño motivo, sospechaba que quizás valdría darle un vistazo.
Les diré que los capítulos que leí me sorprendieron. Me agradaron bastante. Le pedí ayuda al gran Iñakikín para que me diera una opinión sobre el texto. Sus comentarios me han sido muy útiles.
He comenzado a editar la novela, le he eliminado chingos de grasa y un palabrerío, por aquí y por allá, que estorbaba mucho y que no permitía que avanzara la narración.
Por ahora me encuentro muy entretenido en la arquitectura de la trama, que es lo que más se me complica, pero creo que, si me pongo al tiro, tal vez para fin de año tenga el primer borrador concluido.
Me conformo con seguir avanzando y tener muy clara la historia en mi cabeza. El resto ya sólo es chamba y talacha.
Debo decirles que hace unos cuantos años concluí un libro, también debo ser franco, no se ha publicado y dudo mucho que llegue a ver la luz. A mi juicio tiene chingos de problemas con el tiempo histórico. Aunque esa ya es otra historia, esa novela me enseñó a entender cómo debo escribir para corregir la bola de pendejadas que hice anteriormente.
En fin, damita, caballero, tan pronto termine la novela que estoy armando les tendré noticias. Esta vez sí quiero publicar el libro. Me he propuesto llevar este asunto hasta sus últimas consecuencias. Así sea en un concurso, con una editorial o con fotocopias, no me importa, este proyecto verá la luz.
Pero ahora, vayamos al lío: el día de hoy comenzaré esta columna con una nota que me encontré en el periódico. Me parece de los asuntos más absurdos y cínicos que he visto, y vaya que en este país hemos visto cosas.
Resulta que, en el municipio de Esperanza, en Puebla, teníamos un Robin Hood meshica y no lo sabíamos.
Agentes encubiertos descubrieron que Isaac Rodríguez Ochoa, alcalde morenista, repartía a sus gobernados leche y otros productos de asistencia social robados por un grupo criminal dedicado al asalto en carreteras.
Para colmo este grupo está relacionado con la desaparición de algunos transportistas.
Conforme a la carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República, los agentes encubiertos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana atestiguaron encuentros del edil con integrantes de la familia Zúñiga, a la que se le atribuyen asaltos a civiles y robos de unidades de carga en la autopista Orizaba-Puebla.
Los agentes documentaron publicaciones en las que Rodríguez Ochoa aparece entregando cajas de leche Tamariz como parte de un apoyo social en San José Cuyachapa, El Acote y La Esperanza.
El pasado 7 de septiembre, autoridades federales catearon 16 inmuebles y detuvieron al Alcalde y a otros nueve presuntos integrantes del grupo criminal de los Zúñiga.
He aquí el título de la nota: Reforma jueves 16 de septiembre:
“Repartió Alcalde leche robada por criminales”
Qué belleza.
Pasando a otros temas: estoy por darle chicharrón al libro de la gran Mónica Ojeda. Me parece que sería una buena idea dejarles acá la contra portada y que se hagan un juicio del embrollo. Espero que quizás esto los motive a darle un vistazo a la novela:
“Una adolescente fanática del horror y de las creepypastas despierta maniatada en una cabaña en medio del bosque. Su secuestradora no es una desconocida, sino su profesora de Lengua y Literatura, una mujer joven a quien ella y sus amigas han atormentado durante meses.
Pronto los motivos de ese secuestro se revelarán mucho más oscuros que el bulliyng a una maestra: un perturbador amor juvenil, una traición inesperada y algunos ritos secretos e iniciáticos inspirados en esas historias virales y terroríficas gestadas en internet.
Mandíbula es una novela sobre el miedo y su relación con la familia, la sexualidad y la violencia. Narrada con una prosa llena de destellos líricos, símbolos desconcertantes y saltos de tiempo, toma rasgos del thriller psicológico para desarrollar el juego mental que se produce entre alumnas y maestras.
Esta novela escarba a profundidad las relaciones pasionales entre madres e hijas, hermanas y ‘mejores amigas’, recreando un mundo de lo femenino-monstruoso que se conecta con la tradición del cine de terror y la literatura de género”.
Me parece pertinente comentarles con una mayor claridad el nombre del libro, más bien por qué se llama así: Mandíbula.
Ojeda parte de una frase de Lacan que aparece como epígrafe: Estar dentro de la boca de un cocodrilo, eso es la madre. La imagen tiene algo brutal: la cocodrila puede transportar a sus crías dentro de la boca sin lastimarlas, pero esa misma boca posee una de las mordidas más destructivas del mundo animal.
La autora explicó que justamente le interesaba esa contradicción: la protección y la posibilidad de devorar están en el mismo sitio.
De este modo el título comienza a tomar relevancia:
Madre e hija: la madre puede ser refugio, pero también una presencia capaz de absorber, dominar y destruir.
Amistad: dos alumnas reproducen entre ellas formas de posesión, dependencia y violencia.
Maestra y alumna: hay un secuestro y esta relación está atravesada por algo más complejo que una relación víctima-verdugo.
Deseo: la propia Ojeda dice que la mandíbula también representa el deseo de devorar aquello que amamos.
Miedo: no es casual que el libro haga que el terror nazca de vínculos íntimos. La autora ha dicho que le interesaba el miedo de una madre por su hija y de una hija por su madre. También el miedo de una profesora por sus alumnas y el miedo a crecer y desear.
Me parece que el libro habla de una especie de recorrido en la cuerda floja: por un momento estás protegido, pero cualquier movimiento en falso y podrías ser triturado.
La violencia nace de vínculos que deberían de ser amorosos. La misma estructura que sirve para cuidar pude convertirse en una trampa.
El personaje que más me ha gustado es el de Clara. Es una mezcla de locura, timidez, ternura y terror. Es una maestra que tiene muy presente a la madre introyectada. A cada paso y a cada decisión podemos ver a la madre actuando a través de Clara.
Lo anterior me parece fascinante porque, en muchas ocasiones, de una manera completamente inconsciente, nos regimos de ese modo y nuestra conducta está condicionada a la enseñanza que recibimos, independientemente de que los patrones aprendidos hayan sido buenos o no.
Espero mañana o pasado terminar este libro. Ya les diré si al final del final me encuentro con un buen final.
Les diré algo más: ya tengo en puerta mi siguiente lectura. Se trata del extraordinario David Toscana. Tiene novela nueva. Se llama El ejército ciego.
Hasta donde recuerdo la premisa consiste en que un sujeto, completamente descerebrado, decide arrancarles los ojos a sus rivales. Dejará tuerto a uno de cada cien, para que este ejército sea capaz de movilizarse guiado por personas con un solo ojo.
Les diré que me hizo una amplia recomendación mi librero de cabecera. Normalmente es muy atinado, él me obligó a leer a Labatut y fue lo mejor que leí el año pasado.
Esperemos que el texto cumpla, aunque tratándose de Toscana, estoy seguro de que lo hará y de sobra. Si les interesa este autor, les comento que tiene varios títulos que leí hace mucho y me gustaron montones:
Lontananza.
El último lector.
Estación Tula.
Santa María del Circo.
Para finalizar, les diré que en el 2020 pasaron muchas cosas, una de tantas fue The invisible man, es un thriller sobre la ya afamada historia de El hombre invisible.
La protagonista es Elisabeth Moss (Mad Men) y se rifa un papelazo.
Justo ayer la vi, es dirigida por Leigh Whannell.
La trama en realidad es sencilla. Una chica está atrapada en un matrimonio con un sujeto multimillonario y controlador. Un verdadero chacal. Decide escapar y en ese momento su vida comienza a convertirse en una pesadilla.
Su celoso esposo la persigue por todas partes y hace un cagadero a su paso. El problema es que nadie puede verlo.
En fin, que ya me voy. Si pueden denle un vistazo a The invisible man (2020). Por ahora me pienso rifar el recalentado: un pozole de maciza con harta cebolla, lechuga, rábanos, limón y chilito del que no pica. Tostadas con chingos de crema para acompañar. Se me portan bien… no quiero quejas.
Cualquier duda o sugerencia con esta columna que le juega al Robin Hood y que desea no pasar nunca por la mandíbula de un cocodrilo, favor de mandarnos sus comentarios, extraordinaria damita, inigualable caballero.
