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Por César Bringas

Puebla, México, 25 de septiembre de 2020 [00:04 GMT-5] (Neotraba)

Cassandra

Me llamo Cassandra que no es otra cosa más que terror
Me llamo hija de Hécuba la reina que soñó que daba a luz a una antorcha
destructora que arruinaba el reino la noche anterior a que naciera mi hermano
Paris
conmigo pegada a su talón izquierdo
Me llamo hija de Príamo el rey que no supo que su reino estaba perdido
sino hasta que vio a su hijo mayor arrastrado por los caballos que no supo que
se moría sino hasta que el hijo del hombre que mató a su hijo le enseñó un río rojo
y le dijo ¿ves eso? eso es tu sangre eso es lo que queda de tu vida- eso es- un velo
¿qué oculta? una ciudad destruida
Me llamo Cassandra, la enamora de Apolo, la que buscó su ayuda
y fue escupida por el dios en la boca mientras él le gritaba que nadie nunca
creería una palabra que de ella saliera y entonces esto no es otra cosa más que una
historia de amor
y como todas las historias así no es otra cosa más que terror
Me llamo el mar que se abrió para el Dios el mar que se tragó la luz fueron mis
piernas. Mis piernas son donde el dios fue entrando lentamente
Me llamo esto no es otra cosa más que terror- la luz- la línea- la línea de luz que
propongo no es otra cosa más que terror que es entonces una historia del amor y
sus consecuencias: la historia de Troya no es más que eso las consecuencias
Me llamo Cassandra.

Me llamo las consecuencias del amor son lo más cercano a la felicidad:
lo mismo que las tórtolas en un altar
(no es otra cosa más que terror)

Aquiles

Patroclo, la mano
que todo lo cierra se agita (diciendo adiós)
las abejas perdidas buscan la miel
pero sin ti yo tampoco sé dónde buscar

Tú, oráculo de la no desgracia hablaste:
Usted no sabe
que lo que le doy
es el último de mis gorriones
                               de pecho rojo
                               una nota sangrienta
                               en mitad de todo.
Me molestaba tanto, Patroclo
que tan a puño cerrado
creyeras siempre en el honor y la bondad.

Patroclo, un día dijiste
lo que buscamos (tú y yo)
está en una zona en medio del miedo y el deseo.

Hasta ahora lo comprendí
si los caballos quieren detrás de ti
iré.

Medea

I

Cuenta
que viniste buscando tu suerte
y por eso estás aquí,
y no tienes,
no, no tienes nada.


II

Habla y di
que cuando lo conociste
tomaste un puño de arena
contaste los granos
y dijiste éstas son las horas
que juntos nos quedan.


III

Habla y di
que cada amanecer
esperaste que él llegara,
porque sabías que
habría uno en que
ya no volvería.


IV

Cuenta:
que las lágrimas
fueron cayendo
con cada uno
de los trinos de la alondra.


V

Di
que la venganza
la luz la muerte el fuego
todo se vuelve arena.


VI

Di también
que tus niños
cantarán siempre en la voz
de las olas que llegan.


VII

Habla
sobre cómo te ceñiste
al viento,
rodeada de libélulas
como granos de arena.
Y así
llegaste aquí.

Sobre el poeta:

César Bringas (Tehuacán, Puebla, 1990). Realizó estudios de Lingüística y Literatura Hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. En 2007 quedó en la lista de honor del Premio Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes Escritores. Ganador en 2015 del VII Premio Nacional de Poesía Desiderio Masías Silva, en 2016 del Primer Premio Nacional de Poesía LGBTTTI, y los LII Juegos Florales de la Revolución Mexicana. Antologado en: Antología Necesaria, Migraciones y Bajo las palmas. Ha publicado los libros Limosna para los pájaros (Editorial Montea, 2015) y Aquí vivimos con una mano en la garganta (LUMA Fundation, 2017). Becario del PECDA en la categoría jóvenes creadores 2015-2016.


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