Una ventana inmensa: Kory Hernández
Poemas de la autora de los libros: Después de la Coherencia; Trapiche del Rosario Trescientos años de Historia; Réquiem azul; Nudos y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar

Poemas de la autora de los libros: Después de la Coherencia; Trapiche del Rosario Trescientos años de Historia; Réquiem azul; Nudos y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar

Por Kory Hernández
Veracruz, México, 16 de octubre de 2025 (Neotraba)
Por taciturno espanta cuando ataja
y de un tajo corta la lengua
tinieblas columpiándose, invasión
insaciable y sin tregua.
Vetan lo corpóreo, amordazan el alma
que despilfarra palabras
escucha lo incomprensible
no romper lo ya roto
hay que crear el sustento
del instante que nace de la mudez.
Hasta el cabello vive apartado de la cabeza
el párvulo del regazo
una joven no sabe saludar
aquel, lucha por subir una banqueta
con sus pies de rueda.
Después de besarse cerraron los ojos
después del sexo se alejaron
es una lástima no conocer sus nombres
acompañarnos en el mismo fuego que transfigura, temerosos a
vestir de ardor
es suficiente el infierno contemporáneo
la mordida envenenada, la ausencia del cormorán.
Pero no se trata de nadie, somos de una estirpe
que agrega sin conciliación
jamás seremos “algo”, porque la voz solitaria
es el viento que serpentea a un bambú
nunca como los unidos pétalos de una Margarita.
No escribo de uniones soñadas ni sueños que se unen.
Nada sé de conflictos carnales
menos del corazón
¿quién le da a un músculo personalidad de una Gardenia?
La carne es anatomía
las sensaciones son inverosímiles dentro de sus ventrículos.
De realidades sé poco, de Historia, menos
y esa suele comprobarse
no así el desprendimiento de la vida cuando engendra, cuando arranca
y no mueres.
De los ojos, algo conozco:
el abismo en el que se deja caer la voluntad
de las extremidades invisibles que desnudan
de la luz que alumbra el rincón del fracaso
del escondite detrás de espejuelos empañados
de las membranas invasivas que devastan su realidad
y de los párpados, eterno sudario
solo dejan ilusiones ópticas
que se repiten a necesidad personal.
Paro de escribir, la ironía
del amor causa tanto dolor
que quisiera fuera carnal.
Que no hay sonido en Marte
que el viento desaparece
que la lengua fue domada
que se contuvo la acidez interna
que el impacto del rechazo
reventó la boca, transfiguró el rostro
(fenómeno de circo)
algo que antes negarías.
No somete
enseña respeto
se lleva las hojas
jamás el fruto
el árbol está en el cielo
a pesar de su voluntad terrestre.

Kory Hernández. Estudios de Licenciatura en arte, Danza contemporánea. Diplomado en Creación y Crítica Literaria por la Universidad Veracruzana. Tiene obra poética, cuento y ensayo en diversas antologías, revistas literarias y suplementos culturales de México, España, Chile, Colombia, Guatemala y Francia. Subdirectora de Proyecto “Tlaquetza”, arte, lectura y escritura en comunidades rurales del Estado de Veracruz. Embajadora de Mujeres que no callan Veracruz. Libros: Después de la Coherencia; Trapiche del Rosario Trescientos años de Historia; Réquiem azul; Nudos.
