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Por Carlos Bortoni (@_bortoni)

Ciudad de México, 15 de febrero de 2023 [00:01 GMT-5] (Neotraba)

Contesté el teléfono sabiendo que era una mala idea contestar el teléfono. Es decir, si siempre es una mala idea contestar el teléfono, como lo es responder afirmativamente a cualquier propuesta o invitación, mi contexto hacía que contestarlo fuera una idea todavía peor. Metido como estaba en el cubículo del baño, sentado como estaba en la taza del escusado, el eco y a la posibilidad de que el sistema automatizado detectara mis movimientos y descargara el agua a toda presión, delataría mi contexto. Contestar y no volverme a mover fue lo mismo. Para mi fortuna la llamada fue breve. Estimado, ya estamos en la recepción –me dijo la voz del otro lado del auricular. Ahora bajo –dije sin dejar de pegar la espalda contra el sistema de automatización sanitaria para que no pudiera detectar nada de luz y en consecuencia se activara. Me disponía a colgar, a apretar el botón rojo cuando lo escuche decir; estamos en la recepción del quinto piso. Yo sabía que estaban en la recepción del quinto piso, no había otra recepción en el edificio, pero él sintió la necesidad de aclararlo. Ahí los veo –dije. Afortunadamente nada se activó a pesar de mi ligero movimiento. Apreté el botón rojo y terminé de hacer lo que estaba haciendo metido como estaba en el cubículo del baño, sentado como estaba, en la taza del escusado. Me levanté y el sistema no se activó, fue entonces que me di cuenta de que el sistema era manual, que era necesario activar la palanca para descargar el agua. Salí del cubículo, me lavé y dejé el baño. Terminé de secarme las manos mientras bajaba al quinto piso.


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