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Por L. Carlos Sánchez

Hermosillo, Sonora, 17 de junio de 2022 [00:01 GMT-7] (Neotraba)

Elena Poniatowska abre las puertas de su casa, allí dos gatos rondan la sala, uno de ellos trepa las escaleras, desciende, juega a los maullidos, acto inmediato una gata llega y lo acompaña. Juegan.

Los gatos son herencia del escritor Carlos Monsiváis, dice Elena, y los recogió porque él se lo pidió, “No sé si lo hizo desde el cielo o desde el infierno, pero aquí están conmigo”. El gato se llama Monsi, la gata: Váis.

En la sala hay un cojín en cuyo forro de manta vive impresa una caricatura de López Obrador, sonriente. En torno a las paredes los libros son la similitud de un cardumen; todos catalogados.

Elena pregunta para qué medio es la entrevista, sobre qué es la entrevista. Después de la respuesta, Poniatowska corresponde.

Primero la exploración del recuerdo sobre sus días de infancia:

–Mi primera infancia no transcurrió en México, sino en Francia, porque nací en París, en el año de mil novecientos treintaidós. Recuerdo una casa que era muy grande y que después vi, hace como unos dos años, y sí me pareció gigantesca, sobre todo para París, porque abarca toda una cuadra, tiene un parque y árboles.

–¿A qué jugaba?

–Supongo que jugábamos a todo lo que los niños juegan, mi hermana y yo. Lo que recuerdo y me da gusto a la vez que la casa estaba cerca del Sena, y como estaba un poco en lo alto, bajábamos corriendo al río, me daba mucho gusto. En París hay muchos árboles de castaños, en invierno te venden castañas calientes en bolsitas de papel, recuerdo el miedo que me daba caerme al río, allí se suicidan muchas gentes, creo que se tiran desde los puentes.

Después los días de crecer y encontrar la carrera de periodismo. A Elena Poniatowska se le acumulan premios consecuencia de muchas horas, muchos días, un montón de años de investigar y escribir. Libros de entrevistas, crónicas, ensayo, novelas, cuentos:

–¿Qué es lo que más disfruta de su carrera de letras?

–Hacerla. En mi carrera de periodista hacer las entrevistas, hacer las crónicas, primero estar físicamente allí –en el lugar de los hechos–, luego escribirlas, pasarlas en la máquina, bueno, eso no lo disfruto tanto, lo disfruto hasta la última pasada en limpio, antes no.

–¿Cómo es que usted decide incursionar en el periodismo?

–Nunca decidí nada, me cayó encima y me sorprendió, pero no decidí. Yo quería hacer algo, pero no sabía bien qué hacer. Tenía una amiga con la que estuve en un convento de monjas, estudiando en Estados Unidos, en un lugar cercano a Filadelfia, en el colegio del Sagrado Corazón. Mi amiga tenía un tío que era el director de la sección de sociales del periódico Excélsior, y me dijo que ella podía llevarme a ver a su tío, así fue, me llevó a verlo y él me dijo: “Hágale una entrevista a mi sobrina, a ver qué tal las hace”, hice eso en la tarde, y mi madre estaba invitada a un cóctel que daba una amiga de ella al embajador recién llegado de Estados Unidos, y él no había dado entrevista, ni conferencia de prensa, yo le hice una entrevista, se la llevé a Eduardo Correa a la mañana siguiente y me dijo: “Tráigame otra cosa”, entonces me puso en un apuro porque no tenía la menor idea de a quién entrevistar ni adónde ir; caminé por la avenida Juárez y pasé por el Hotel del Prado que se cayó durante el terremoto de mil novecientos ochentaicinco, había un cine donde daban películas pornográficas, también había un cabaret y en la marquesina decía: Amalia Rodríguez canta fados en portugués. Entré al Hotel del Prado, el cabaret era parte del hotel, pregunté por Amalia Rodríguez, me preguntaron que de parte de quién, dije de Excélsior, inmediatamente me dieron el número de su cuarto, la fui a ver y le dije que la quería entrevistar, se portó muy generosa porque seguramente se dio cuenta que yo era una vaca echada que no sabía nada.

–El periodismo se hace también con un gran porcentaje de intuición.

–Sí, creo que la intuición sirve bastante, pero ahora sería imposible hacer esto que hice, bueno, al menos de que entrevistes no sé, a alguien muy reconocido, no a Peña Nieto, pero a alguien muy reconocido, si haces una buena entrevista entonces el personaje se traga al periodista y así la publican.

–¿Por qué dice no a Peña Nieto?

–Porque estoy totalmente en contra de Peña Nieto. He estado trabajando al lado de López Obrador hace como ocho o nueve años.

–¿Seguirá trabajando con él?

–Claro.

–Hace unos días se vivió una marcha que tuvo como punto de partida Tlatelolco, a la cual usted asistió, eso me remitió a su libro La noche de Tlatelolco, ¿qué sintió de estar allí, después de la historia que ese lugar representa?

–Me emocionó mucho, me conmovió porque cuando me mencionó Andrés Manuel López Obrador, empezaron todos a decir: Elena, Elena, Elena, pues me emocioné muchísimo. Y claro que a todos nos remitía a lo del sesentaiocho porque fue en la Plaza de las Tres Culturas. Estaba toda la gente reunida frente al edificio Chihuahua.

–Respecto de López Obrador, ¿qué es lo que sigue?

–Se va a hacer un gran movimiento de resistencia civil, hoy mismo hay una reunión en el monumento a la Revolución de todas las gentes que van a seguir haciendo actos de resistencia civil.

–Parecería que una vez más Andrés Manuel López Obrador ganó la elección, ¿cómo hace el aparato gubernamental para mentirnos?

–Se hacen muchas trampas, le sacan ventaja a la pobreza de la gente regalándoles las tarjetas de las que se habla ahora mucho, de Soriana, la tienda, y también se les da un kilo de carne, dos kilos de carne, y se llegan a comprar los votos hasta por tres mil pesos en algunos lugares. Hubo trampas que no sé describir, pero está el ratón loco, el carrusel, muchos tipos de trampas que se practican, aunque haya observadores, y claro, mucha gente alega por qué si Mancera ganó con un margen tan enorme de votos, cómo se explica que Andrés Manuel, quien representa a los mismos partidos, no sacó el puntaje que tuvo Mancera.

–Si se da la imposición de Peña Nieto, ¿qué nos espera como país?

–Va a ser un gobierno de comedia, de telenovela, con un presidente muy ignorante, poco preparado, intelectualmente muy deficiente, acompañado por una mujer de la cual ahora están dando las órdenes de que saquen sus fotografías de los changarros, de las vulcanizadoras, de las tlapalerías, porque en ellas aparece ella en biquini agarrándose los pechos, en fin. Va a ser una pareja construida por los medios, la mujer como actriz, que no sé si sea buena, y el hombre como un político que ha demostrado por lo menos que no lee, que es un ignorante y que también es un hombre adicto a las trampas, y del que se dice que además fue responsable de la muerte de su ex mujer.


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