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Por Enrique Herrera

Murrieta, California, EUA, 11 de marzo de 2021 [00:02 GMT-5] (Neotraba)

Cuando el señor Machado abrió los ojos, la luz del día comenzaba a iluminar el cuarto de hotel donde se encontraba. Se sorprendió al verse completamente desnudo, flanqueado por dos mujeres, una rubia y una morena.

La cama era estrecha, una en la que sólo dos personas hubiesen podido hacinarse cómodamente.

Las dos mujeres dormían de lado; con la cara viendo hacia el exterior de la cama.

Él las veía.

A su izquierda, la morena tenía la espalda tan ancha que parecía un armario antiguo. La espalda de la rubia, que yacía a su derecha, no era tan amplia, pero mostraba músculos propios de esas personas del ring: luchadora o boxeadora.

El señor Machado intentaba recrear los hechos, saber qué había pasado la noche anterior y cómo había llegado hasta ese lugar, pero todo era en vano, no se acordaba de nada. Era como si la página principal de la novela que estaba corrigiendo justo antes de ese viaje de negocios se hubiera borrado.

Quería enderezarse para sentarse en la cama; cuando la rubia, sintiendo que la cama se movía, saltó y tosió ruidosamente. Machado permaneció quieto por unos momentos.

El hedor que despidió la rubia al toser era tan desagradable que el señor Machado tuvo que taparse la boca y la nariz con la mano. Por si esto fuera poco, la habitación, en general, olía a una mezcla de aguardiente de caña barato y perfume de bajo valor.

Pronto, la luz del sol entró e iluminó más el ambiente porque las cortinas dobles que colgaban de un perchero desnivelado estaban raídas.

Desde la cama, el señor Machado buscaba su ropa, sin poder encontrarla.

Por eso, con toda la calma que pudo reunir en su pecho, poco a poco fue saliendo de las sábanas hasta ponerse de pie en el área anterior de la cama.

Otra vez, buscó su ropa, sin encontrarla. Pero, como la habitación era extensa, dio un segundo recorrido por ella.

Encontró dos trajes de disfraces tendidos sobre dos sillas que estaban al lado de una mesa de plástico blanca. Uno de los disfraces era de Batman y el otro de Robin.

Cuando se levantó de la cama, se dio cuenta de que la morena casi no tenía nalgas, “su trasero es más plano que la Meseta de Anáhuac”, pensó.

Tomó el traje de Robin, fue al baño a hacer sus necesidades y allí, después del aseo personal, se puso el disfraz. Excepto el antifaz negro que dejó sobre la mesa.

Justo cuando salía de la habitación, pasaba una dama uniformada con un amplio anillo metálico en sus manos que estaba lleno de llaves. Nadie más estaba en el pasillo de ese segundo piso del hotel.

–Buenos días, señorita.

–Buenos días, señor, -respondió ella, conteniendo la risa.

–Perdón, ¿dónde está la oficina?

La señorita le indicó la ubicación del mostrador de recepción y continuó con sus tareas. El señor Machado bajó y se acercó a ese mostrador.

El empleado en turno estaba haciendo cuentas, pero al ver a Robin frente a él, sonrió callado.

–Buenos días, señor, ¿en qué puedo ayudarlo?

El señor Machado trató de explicarle lo poco que sabía sobre su caso. El empleado no entendió.

–Déjeme ver si mi colega dejó alguna nota. Hoy llegué un poco tarde y él se fue tan pronto como me vio, sin darme el informe oral al que estamos acostumbrados. Déjeme ver, vuelvo enseguida.

El empleado fue a la oficina privada detrás de la recepción y luego regresó.

–Sólo encontré esta nota. “Cuando dos chicas del cabaré de enfrente salieron anoche, me dijeron que el invitado del 124 estaba medio loco en el 123”.

Bueno, perdón, señor, pero eso dice aquí. Entonces, su habitación es la 124, es posible que allí encuentre su ropa. Hay una puerta que conecta las dos habitaciones, la 123 con la 124. Vaya a la 123 y cruce a la 124, a ver qué resuelve, si no, vuelva y veremos que hacemos, ¿de acuerdo?

–Sí, muchas gracias. ¿No es el 213?, es en el segundo piso.

–Tenemos una nomenclatura diferente aquí, señor. El número está marcado allí, señor.

A esa hora de la mañana, otros invitados del hotel comenzaban a desfilar hacia el restaurante. Algunos se reían disimuladamente al ver a un Robin calvo y descalzo.

Robin llegó a la puerta del cuarto 124 y tocó.

Su mejor amigo y colega de trabajo abrió la puerta. Él ya estaba listo para partir. Al ver al señor Machado le reclamó:

– ¡Ya ni la chingas Mr. Macho!, nunca creí que eso me iba a pasar contigo. Te pusiste bien loco. Por más que te pedí que nos fuéramos, que regresáramos a nuestro hotel del otro lado, tú insististe en querer quedarte aquí con esos weyes, los del espectáculo travesti. ¡Ya ni la chingas!

–Lo siento, Tristán, pero yo tampoco sé que pasó. Sólo me acuerdo de que estando tan cerca de la frontera decidimos venir a cenar acá, pero no recuerdo nada de lo que sucedió después de la cena y la sobremesa.

–Eso que te lo crea tu…, bueno, ya estás aquí. Vístete y nos vamos, antes de que tus amigas se despierten. Rápido, por favor. Te espero allá abajo.

El señor Machado se apuró y rápido salió del cuarto 124. Lucía con orgullo su traje favorito, el de La Mujer Maravilla.


Enrique Herrera nació en la Ciudad de México el 26 de julio de 1946. Emigró a Estados Unidos en 1969 y obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1980.

Estudió Ciencias del Comportamiento (Título Asociado, Artes y Humanidades, San José City College) y se licenció en Español y estudios Mexicoamericanos (San José State University). Cuenta, además, con una Maestría en Literatura Hispana por la San José State University y con un Doctorado (PhD, ABD), en Comparative International Education por la University of California, Los Ángeles.

En el año 2000 funda Herrera Communications (HC), una empresa dedicada al diseño y realización de estudios sociales y educativos. En HC ejerce como Líder de Investigación y ejecuta estudios en los Estados Unidos, México, Centro América, Ecuador, Venezuela y República Dominicana.

Obra publicada:

  • Vivir soñando, Herrera Communications, 2014, ISBN 9781502316547, Tema: viaje onírico por México, 105 pp.
  • Una familia especial, Herrera Communications, 2015, ISBN 978-1508533450, Tema: familia, 147 pp.
  • Sin papeles: trascendiendo fronteras, Herrera Communications, 2016, ISBN 978-1533591494. Tema: inmigración, 168 pp.
  • Undocumented: transcending borders. Herrera Communications, 2020. ISBN 9798683736255. Tema: inmigración. 188 pp.
  • La niña de Ranchu Gubiña, Herrera Communications, 2017, ISBN978-1540843852. Tema: el arte de niñas y niños.

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