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Por Gabriela Conde Moreno

Tlaxcala, Tlaxcala, 13 de septiembre de 2023 (Neotraba)

La novela ¡Cucarachas! de Víctor Santana es un libro vehemente que narra un México pospandémico, en el que la realidad (como la conocemos) se mezcla con elementos alienígenas en una danza surrealista y satírica. Publicada por la editorial Nitro Press en este año 2023, esta obra desafía las convenciones literarias y sociales de la llamada “narcoliteratura” a golpe de un estilo impecable, lúdico y lleno de rebeldía.

Santana, nacido en Tijuana en 1982, escribió esta novela en plena pandemia del virus SARSCOV2; ¡Cucarachas! refleja más que la incertidumbre del fin del mundo, el deseo que teníamos, en los años 2020 y 2021 cuando nos sentábamos cada tarde a escuchar al doctor López Gatell, de subsistir. En la novela la pandemia ha terminado, se ha filmado la película porno casera gay más famosa de los tiempos y el mundo, con sus sobrevivientes, sigue más o menos igual, salvo porque unas cucarachas extraterrestres llegan al estado mexicano de Sinaloa a falsificar dinero para estafar a un cartel y comprar apenas un par de kilos de cocaína y así satisfacer al Dios adicto de su planeta. La cucaracha al frente de la misión termina humanizándose, primero, usando una compleja maquinaria para disfrazarse de terrícola y después completa ese proceso de humanización amando y traicionando como lo haría cualquier otro hombre de la tierra.

En 1966, después del divorcio de sus padres, Steven Spielberg se inventó un amigo imaginario alienígena que le ayudó a sobrevivir a su propio fin del mundo, a lidiar con la pérdida y la soledad. Este amigo terminó, como se sabe, plasmado en la película E. T. el extraterrestre; Santana como Spielberg responde al fin del mundo inventando a seres extraterrestres (y también otros imaginarios y robóticos) aunque estos en lugar de unir su dedo índice al del pequeño Elliot, compran ropa en línea, cogen, estafan y son traicionados. Mientras Spielberg cuestiona el mundo alienante de los adultos, el vacío existencial generado por los lazos familiares rotos, el individualismo y consumismo de la sociedad capitalista norteamericana del siglo XX por medio de una historia de amistad y amor sin prejuicios; Santana cuestiona la realidad violenta del narco mexicano, el vacío existencial generado por el capitalismo más salvaje y las estructuras patriarcales más opresivas del siglo XXI por medio de una historia de corridos tumbados y humor sin prejuicios.

Víctor Santana. Fotografía de Pablo Espresate
Víctor Santana. Fotografía de Pablo Espresate

Dije antes “danza surrealista” y tengo que explicarme, la trama (que se desdobla en múltiples subtramas) es una coreografía surrealista que involucra alienígenas, invasiones extraterrestres fáciles de combatir a chorros de agua, guerras narcoterritoriales, personajes que aprenden todo sobre el mundo con tutoriales de Youtube, pero verosímil y contundente, porque Santana al más puro estilo rabelesiano y delpasiano abunda en referencias de todo tipo y usa imágenes estrambóticas llenas de humor en las que teje cada uno de los hechos con tanta coherencia que aunque ridículos ninguno está suelto ni fuera de lugar.

Entonces el libro está lleno de erudición y a la vez es desopilante y plenamente sexual; esta exuberancia triunfa en cada página porque la risa y el sexo, principios universales de concepción de un nuevo mundo, se convierten en vehículos para la cura y el renacimiento.

Quiero decir, en el año 2020, yo con mis amigas, solíamos alentarnos para combatir el miedo bromeando con la promesa de que, históricamente, tras las pandemias siempre se viene un período de desenfreno lúdico y carnal. Así como la risus paschalis, de la que emanan nuestros rituales de carnaval, en la que hace siglos se permitía la risa y las burlas licenciosas adentro de las iglesias para celebrar la Pascua y los sacerdotes, trepados en el pulpito, escenificaban relatos obscenos y burlescos para que la feligresía, pasmada y sorprendida, riera después de un largo ayuno y penitencia. Así ¡Cucarachas! entierra y nos libera de la pandemia y de cierta narco-cultura presentando ambas realidades como muy absurdas y deformes, sin la moralidad que ha prevalecido antes, ofreciendo una perspectiva fresca y provocadora.

Por ejemplo, en ¡Cucarachas! dos hombres se duchan y eyaculan al mismo tiempo bajo el agua hirviendo; escenas como esta se presentan así como son: expresiones humanas naturales. La novela no es pornográfica porque no pretende excitar sino que muestra una exploración sexual natural e incluso igualitaria que objeta a la imagen hegemónica heteropatriarcal de dos maneras: creando imágenes alternativas y desarrollando una nueva iconografía de la sexualidad.

Cuatro Racimos de Uvas Colgando de Juan “El Labrador” Fernandez 1636 en el Museo Nacional del Prado
Cuatro Racimos de Uvas Colgando de Juan “El Labrador” Fernandez 1636 en el Museo Nacional del Prado

En ¡Cucarachas!, Víctor Santana demuestra ser un creador audaz que utiliza la literatura como una herramienta para reflexionar sobre la sociedad contemporánea hiperviolenta e hiper consumista. Su estilo bizarro y humor irreverente hacen que esta novela sea fundamental para este presente, ya porque cuestiona, ya porque reimagina, ya porque recrea algo tan verosímil y absurdo que de tan bien hecho me hizo recordar aquella historia que narra que cuando el artista Zeuxis de Heraclea pintó un racimo de uvas para una fiesta en honor a Baco, tal era la exactitud del lenguaje empleado en su obra que los pájaros confundidos se acercaban para intentar comer los frutos. Así de contundente, así de genial.


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