Puebla, México, 1 de noviembre de 2026 (Neotraba)

Todas las imágenes aparecen por cortesía de Cocaína Negra DocsMX 2026 Nuestra América

Cristóbal Valenzuela Berríos nació en Santiago de Chile en 1982. Director de cine y guionista, sus primeros trabajos en cortometrajes fueron Los primeros brujos fueron los padres (2008) y Año nuevo (2011). En cuanto a largometrajes tiene tres en su cuenta hasta el momento: Robar a Rodin (2017), Isla Alien (2023) y Cocaína Negra (2026).

La dictadura chilena es una herida que le duele al continente, por donde se le vea, los actos realizados por regímenes extremistas son atroces y nadie desea que se repitan en ningún país. A partir de las dictaduras latinoamericanas se han generado figuras retorcidas, llamativas, con poder político, militar y destructivo que no sólo contribuyeron a dichos actos, sino que se vinculan con nuevas formas del mal, como el narcotráfico.

Eugenio Antonio Berríos Sagredo nació el 14 de noviembre de 1947 en Santiago de Chile y murió asesinado en El Pinar, Uruguay en 1992. Fue conocido como el “químico de Pinochet”, aunque su profesión fue la de bioquímico. Fue miembro de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y ayudó a elaborar armas químicas para asesinar gente. Entre los químicos que desarrolló y con los que trabajó se encuentran el gas sarín y la cocaína negra.

Cristóbal Valenzuela Berríos realizó su nuevo documental contando una historia reconstruyendo lo que ocurrió con un elemento principal: las grabaciones de audio que el propio Eugenio Berríos realizó.

Óscar Alarcón. Al tratarse de un documental basado en cintas de audio, en donde el poder de la voz es el centro de la película, ¿por qué consideraste importante la oralidad en una época en la que el mundo exige más la experiencia visual?

Cristóbal Valenzuela Berríos. Creo que fue determinado por el encuentro de estas cintas. Al principio del proyecto no sabíamos que existían. Habíamos avanzado en la investigación y estábamos cercanos a empezar las grabaciones y, de pronto, aparecieron.

Ahí me di cuenta del impresionante valor que tenían para nosotros. No tuvieron mucha relevancia para el caso judicial o policial, pero para nosotros tuvieron mucho valor para entender al personaje, para construir al personaje, como se dice.

Una vez que encontramos esta cinta entramos a una dimensión de Eugenio Berríos que ningún otro elemento nos lo entregaba: ni los testimonios, ni los documentos, ni los textos, ni un libro. Era como entrar un poco en la cabeza de Berríos, como si nos estuviera hablando.

Consideré que llevarlo a la propuesta visual, reconstruirlo, entrar en la lógica de recrear a los personajes con diferentes elementos daban con el alma del personaje.

ÓA. En una época del siglo XX en donde no existían las formas de grabar tan inmediatas como un celular o como la computadora o un iPad, en donde se tenía que buscar un elemento como la grabadora de voz con casets pequeños o casets grandes, la oralidad es muy importante para hacer la relatoría y para contar la historia de un momento desafortunado en la historia de Chile.

CVB. Las cintas son interesantes porque se sabe que los departamentos de inteligencia o las policías secretas, en general, registran todo.

Creo que Berríos desarrolló la tendencia a grabarse porque dentro de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) había muchos registros. Berríos tenía una persona cercana en la DINA, que era radioaficionado y que también grababa mucho. Creo que ahí adquirió la tendencia de grabarse en audio.

Durante la investigación, mucha gente me contó que lo veía hablándole a su grabadora de mano. Tengo diferentes versiones de por qué se siguió grabando después de la DINA. Hay quien dice que era porque estafaba personas: daba cheques, cambiaba efectivo y daba la orden del cheque como “no pagó”. Todo lo tenía grabado. Sin embargo, de las cintas que escuché no hay nada de cheques ni nada.

Otra gente me dijo que creía que Berríos veía cercana su muerte y que a través de estas cintas quería dejar algo, pero dejó algo súper bizarro: peleas con la esposa, Berríos de fiesta consumiendo drogas. Hay otras cintas que no quedaron en la película, por ejemplo, Berríos viendo televisión. Se grababa a sí mismo viendo televisión, eso me ayudó a descubrir los años en los que fueron grabadas las cintas.

Conocía su letra porque leí muchos de sus textos; cuando me llegó la cinta, identifiqué su letra, una decía: “lobito guatón”, que es como “lobito gordito”. Era un diálogo con su esposa, medio tierno, hablando de la Caperucita Roja.

Entonces, Berríos tuvo conciencia de lo que estaba guardando. Esas cajas las escondió en un clóset de la casa de sus padres y la viuda encontró estas cintas. Ella las entregó a los detectives y ahí quedaron guardadas en el poder judicial y el policial y después llegaron a nosotros. Nadie escuchó las cintas con más atención que nosotros, después de que estuvieron guardadas por más de treinta años.

Fue suerte enlazar con esas cintas, pero una vez que las descubrí, se convirtieron en la sangre de la película.

Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos
Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos

ÓA. Reflexiono sobre la creatividad. Regularmente se piensa que la creatividad va hacia el bien, pero también me parece que hay una creatividad en el mal, por ejemplo, Mengele inventó sistemas de tortura contra los judíos. ¿Cuáles fueron los elementos creativos que encontraste en el mal, en los criminales, en los asesinos, que empleaban para realizar torturas y que además te sorprendieron y que dijiste “esta historia tiene que contarse”?

CVB. El mal recurre a la creatividad, por ejemplo, Berríos está asociado a Michael Townley, un sicario político gringo que se creía chileno por algún motivo. Su papá era de la CIA y pasó su adolescencia en Chile, desarrolló un apego muy grande con Chile. Nunca tuvo la nacionalidad chilena, según entiendo. Cuando vino el golpe de estado en Chile entró a la DINA y realizó operaciones especiales.

Uno de sus planes era matar a un chileno, a un miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el cual estaba en la embajada, no me acuerdo de qué país. Averiguó qué fumaba ese personaje: lo que quería era darle una cajetilla de cigarros con explosivos para que los fumara dentro de la embajada. Fue un asesino con grado de ingeniería.

El gas sarín se desarrolló en Chile en caso de guerra, por si hubiera guerra con Perú o con Argentina. La DINA lo ocupó para intentar matar a Orlando Letelier, que era un ministro de Allende que radicó en Washington, Estados Unidos.

El plan que hicieron fue que Berríos metió el sarín en forma líquida en una botellita de perfume Coco Chanel No. 5.

En una operación, la agente Lina Walker, viajó a Estados Unidos con la finalidad de seducir a Letelier y cuando llegara la botella con Coco Channel, tirarle el gas sarín, el cual te mata y la muerte puede confundirse con un ataque cardíaco. El nombre de la agente secreta era Lina Walker, pero en realidad se llamaba Mónica Lagos. Lina no logró seducir a Letelier.

El gas sarín lo mandaron en un avión comercial de Chile a Washington oculto en la botella de Coco Chanel. Si la botella se rompía, se moría toda la gente. Para matar a alguien se necesita una gota. El plan se omite y mandan de vuelta el gas sarín a Santiago y ahí empiezan a matar otras personas.

El mal tiene formas creativas de expresarse, como tú dices. Busca por todos lados cómo cometer sus cosas. Lo veo ahora en Israel: lo que hicieron en Líbano, pusieron bombas en los vipers eso es diabólico. Es creativo, pero es diabólico. El mal sigue vivo, se contagia y se expresa de todas las formas, incluso creativas.

ÓA. En algún momento has declarado que Cocaína Negra es una película forense. ¿En dónde consideras que se encuentra esa fuente forense de casi toda América Latina en la vida cotidiana? En México es un lugar común hablar de la muerte, sobre todo en octubre y noviembre, por el Día de Muertos. Pero aquí estamos hablando de otra cosa: no es la cercanía con la muerte de manera festiva, sino de la cercanía con la muerte de manera forense, que tiene una implicación muy fuerte.

CVB. Es interesante lo que dices. La película se estrenó en México, en Guadalajara y ahora está en CDMX. Observo las portadas de los diarios en México, me impactan. Esa relación que tienen ustedes con la muerte es muy llamativa.

Creo que la cercanía con lo forense viene de los sacrificios humanos. En Chile no tenemos esa relación tan abierta con la muerte, como que la escondemos. No la celebramos, la sufrimos.

A nivel latinoamericano, lo interesante en el caso de Berríos es que revivió la Operación Cóndor. La Operación Cóndor fue una operación que se gestó desde Chile, con el jefe de la DINA, Manuel Contreras, quien organizó a diferentes países en dictadura para hacer operaciones de represión, básicamente asesinatos y fabricación de venenos.

Ahora que estoy en Brasil, mostrando la película en San Pablo, recuerdo que hubo un envenenamiento en Chile en el año ‘80 con toxinas botulínicas, que son las que ahora se usan para hacer el bótox. Esas toxinas se elaboraron en Brasil y las mandaron a Chile, se trabajaron en laboratorios del ejército chileno. Se metieron en comida y se les dio de comer a los presos políticos en la cárcel.

Cuando llega la democracia siguen estos vínculos militares y se reaviva la Operación Cóndor y Chile empieza a esconder a estos personajes, los cuales hacían cosas espantosas en toda Latinoamérica.

A Berríos lo mandan a Uruguay, pero en Chile hay un torturador famoso al que le dicen El guatón Romo, macabro y a él lo escondieron en la pandemia en Brasil. Y a otro lo escondieron en Paraguay, a otro en Ecuador. Esas comuniones represivas y homicidas están completamente vivas hasta los años ‘90.

Ahora la ultraderecha es una amenaza en todo el continente. Mañana son las elecciones aquí en Brasil y la calle está eufórica por Lula, pero se siente la tensión, existe la posibilidad de que pierda.

En Chile tenemos a José Antonio Kast, su papá era nazi, pero no es metáfora porque literalmente era de las juventudes hitlerianas, que escapó a Chile en lo que se llamó La ruta de las ratas. Una operación de colaboración con el Vaticano, en la que muchos nazis vinieron a Latinoamérica, se vinieron sobre todo a Brasil, Argentina, Chile.

Entonces, el abogado del ministro de Justicia en Chile era abogado de Pinochet. Kast fue el rostro de la campaña a favor de continuar con Pinochet. Siguen viviendo esa esencia represiva totalitaria.

No estamos en la dictadura, pero sigue ese germen en vivo y se ve en Milei, se ve en Bolsonaro. Se siente un poco como un regreso al pasado.

Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos
Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos

ÓA. Ayer Bolsonaro le dijo nueve dedos a Lula, es un insulto. Me parece de poca estatura política burlarse del físico de alguien.

CVB. En Chile esto es una polémica porque liberan condenas de violadores de derechos humanos, pero también de violadores de menores. Hay códigos morales muy raros en la ultraderecha que son difíciles de comprender.

La falta de empatía es una característica de ellos. No les importa nada de la cultura, somos lo peor, somos el enemigo, la gente pensante, los intelectuales, los científicos. En el fascismo siempre hay un otro que es el enemigo. Para los nazis fueron los judíos, para Trump, el inmigrante. Siempre hay un otro que es una amenaza y lo refuerzan convirtiéndolo en un monstruo casi mitológico.

Para el golpe de estado en Chile se desarrolló algo que se llamó el Plan Z. Fue una campaña de fake news profunda; después del golpe de estado dijeron que era un plan de Allende hacer que unos guerrilleros cubanos invadieran Chile, llegarían a matar con una lista y hacerse del poder.

Todo esto se recoge en un libro, que se llama El Libro Blanco. Todo era mentira, pero mucha gente lo absorbió y después olvidó que eran fake news, entraron en la lógica de ellos o nosotros. Y cuando miras a la gente que mataron en Chile, la mayoría eran jóvenes universitarios. Allende nunca se armó, nunca hubo guerrillas, nunca hubo batallas en Chile porque nunca hubo algo sobre la milicia. Siempre fue una cosa completamente desmedida y desproporcionada.

El 58% de los asesinatos en Chile fueron de gente que no era política. Era gente no partidista. Al final agarraron el poder y siguieron con la mentira de la guerra.

ÓA. Pareciera que se pierde la memoria histórica y la crítica. Creo que hay que hacer que no olviden estas heridas, que aún duelen por la dictadura pinochetista en Chile y las demás dictaduras que se han extendido por toda América Latina. ¿Cuál consideras que son los puntos de encuentro entre las dictaduras, por ejemplo, la chilena con la uruguaya? De la dictadura uruguaya se habla poco, quizá por los íconos de violencia que fueron las dictaduras argentinas y chilenas, pero sí existió. Regresando a la trama de Cocaína negra, ¿cuáles consideras que sean los puntos de toque entre las dictaduras uruguaya y chilena?

CVB. Las conexiones eran explícitas: iban agentes uruguayos a Chile y también iban chilenos a Uruguay.

El punto en común se llama La Escuela de América, que se realizó con apoyo de los Estados Unidos, donde muchos militares aprendieron técnicas de tortura, de guerra psicológica. Eso se esparció en toda Latinoamérica.

Lo que pasó después de la democracia es que en Chile hubo ciertas justicias. Laxas, pero hubo alguna: todavía hay presos militares en la cárcel, sin embargo, Pinochet murió libre. Nunca llegó a la cárcel.

En Uruguay fue aún más laxa, aún más difusa. Los militares uruguayos participaron en cosas de abusos. Y por eso los productores uruguayos están muertos de miedo con la exhibición de Cocaína Negra. Recién se estrenó en Uruguay, pero nos hacían hablar en código a través de emails con nombres falsos.

A Berríos lo mataron con dos balas: una bala por Chile y una bala por Uruguay. Eso era común de la operación que hacían los grupos de inteligencia: involucrar en un asesinato a más personas para que se estableciera el silencio.

Al bala chilena lo entrevistamos en la cárcel, pero no quedó en la película. Al bala uruguaya, que está identificado, cumplió condena en Chile, pero Uruguay lo pidió para recibir completa condena en su país, una vez pisando suelo uruguayo lo soltaron. Y ahora es un político importante en Uruguay.

Otro de los militares que se mencionan en el documental, lo encontré y se dedica a dar clases de Reiki. Vi unos videos en donde aparece con las manos haciendo Reiki y era un militar de inteligencia. Entonces, están libres.

Cuando empecé a buscar a los entrevistados en la parte uruguaya, me costó muchísimo. Los policías que intervienen al final de la película cerraban la puerta y me acuerdo de que uno gritaba: “tengo miedo”. El poder militar se mantuvo con mucha fuerza por mucho tiempo.

En Chile mucha gente me pregunta si no me da miedo, yo siento que hay democracia. Si alguien se subiera a hacer un escándalo terrible, que no creo, consideraría que se viven mejores tiempos ahora en Chile.

Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos
Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos

ÓA. En México uno puede escribir un libro, publicarlo y no pasa nada porque los políticos no leen. No sé si pase allá también.

CVB. Kast es un iletrado. No tiene ningún afán de conocimiento. Kast no solo es malo, es un ignorante y aparte de un incompetente. Tenía confianza en su incompetencia porque cuando fue diputado en Chile no hizo nada. Tenía fe que no hiciera nada, pero ahora hace cosas malas, pero mal hechas.

El desprecio por la cultura, la ciencia y las artes vienen del fascismo desde el origen, o sea, los nazis despreciaban el arte contemporáneo, es el arte degenerado. Ahora la cultura en Chile la están recortando, lo mismo pasa con el cine argentino, el cine peruano. La relación entre la ultraderecha y la cultura es verlos como el enemigo, quizás porque te cuestionan mucho. En un punto para mí, la película es sobre el fascismo. Berríos era la metáfora del fascismo.

ÓA. Aunque ya platicamos sobre esto, me gustaría hacerte la pregunta puntual: ¿qué piensas sobre el avance de la ultraderecha en nuestro continente?

CVB. Preocupante, porque la falta de empatía es peligrosa. Lo que me llama la atención de la ultraderecha es el miedo a las minorías. ¿Por qué una minoría te va a afectar si es una minoría? Para ellos, como temas conceptuales, son una cosa peligrosísima.

Encuentro peligroso que esas cosas avancen en todas partes: a nivel cultural, a nivel de derechos sexuales, a nivel integración. Es una amenaza.

Kast lleva seis meses y es un desastre cortando ayudas sociales básicas, son cosas terribles, pero al mismo tiempo puede ser buen momento para tener un nuevo impulso: la dictadura chilena fue un motor creativo para muchas disciplinas artísticas: la música punk, el hip hop, el metal, en la literatura, en el teatro, y en el arte conceptual los impulsó y se llenó de revistas, de espacios culturales.

Cuando llegó la democracia muchos espacios cerraron, se acabaron las revistas. A veces los contextos adversos impulsan la creatividad de una forma positiva.

Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos
Cocaína Negra de Cristóbal Valenzuela Berríos

ÓA. ¿Cuál es la experiencia más gratificante que te deja realizar Cocaína Negra?

CVB. Fueron seis años de trabajo con esta película: terrenos muy oscuros, mucha muerte, encerrarse a leer todos los expedientes, ver las fotos, escuchar los testimonios… Creo que lo más gratificante es ver que la película ha funcionado, lo que se ha visto hasta ahora.

Hemos estado en Guadalajara, en Lima, en Valdivia, en Chile, ahora en San Pablo y la recepción ha sido súper buena. Me llamó la atención que en Guadalajara hubo público joven, que entraron completamente a la historia, sin tener mucha idea de Pinochet, de la DINA, pero que entraran en la historia, resulta como muy gratificante, como si la película tuviera vida propia, no hay que explicarla. La película está viva.

Desde que empecé a hacer cine creo que hago películas que tienen vida propia. Me gusta la idea del cine de culto: el cine que se perpetúa.

Estoy muy cómodo, no sé si ansioso, pero la película se estrena el 5 de noviembre. Entonces veamos qué pasa porque estamos en el gobierno de Kast, quizás si hubiera salido en el gobierno de Boric sería una película más, pero ahora el contexto es más tenso, más rígido. Siento que el impacto puede ser más duro, eso me da satisfacción.

Me atacaban mucho por mi película anterior, se llama Isla Alien, es de ovnis, pero también se mete con temas de derechos humanos y dictadura. Y los ufólogos me odian porque la mayoría son de derecha. Y ese choque también me satisfacía.

Si la de ultraderecha te odia es porque está haciendo algo bien. Así que ese odio me llena de inspiración.


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