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Rómulo Bustos foto de Pascual Borzelli Iglesias
Rómulo Bustos foto de Pascual Borzelli Iglesias

Por Pascual Borzelli Iglesias/Óscar Alarcón (@metaoscar)

Puebla, México, 4 de octubre de 2019 (Neotraba)

De moscas y de ángeles, es la obra con la que Rómulo Bustos ganó el Premio Nacional de Poesía de Colombia en este 2019.

Rómulo Bustos nació en Santa Catalina de Alejandría, Colombia, en 1954. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Cartagena. También realizó estudios doctorales en Ciencias de las Religiones en la Universidad Complutense de Madrid.

Rómulo Bustos forma parte de los poetas del Encuentro del Mundo Latino. De moscas y de ángeles, reúne toda una vida de trabajo por parte del poeta colombiano, quien se ha preocupado en su poesía por temas como el paraíso, el castigo, la muerte, Dios, el ángel y el Hombre.

De izquierda a derecha: David Cortés Cabán de Puerto Rico; Mariángeles Comesaña de México; Rómulo Bustos Aguirre de Colombia y Alessio Brandolini de Italia.
De izquierda a derecha: David Cortés Cabán de Puerto Rico; Mariángeles Comesaña de México; Rómulo Bustos Aguirre de Colombia y Alessio Brandolini de Italia.

El jurado estuvo integrado por Mariela Dreyfus, Andrea Cote y Juan Gustavo Cobo, quienes destacaron los diálogos filosóficos que emprende la obra de Bustos y de los que se nota una amplia influencia del escritor José Lezama Lima y del filósofo Ludwing Wittgenstein.

Presentamos dos poemas de Rómulo Bustos

LO ETERNO

Lo eterno está siempre ocurriendo

                                          ante tus ojos

Vivo y opaco como una piedra

Y tú debes pulir esa piedra

hasta hacerla un espejo en que poderte mirar

                                                             mirándola

Pero entonces el espejo ya será agua y escapará

                                                             entre tus dedos

Lo eterno está siempre en fuga ante tus ojos

Rómulo Bustos foto de Pascual Borzelli Iglesias
Rómulo Bustos foto de Pascual Borzelli Iglesias

MANTARRAYA

                                                      Por algún divertido arreglo

                            los dos muchachos han dividido en dos la mantarraya

                            como si fuera una hoja de papel

y ahora cada uno lleva su parte colgando de la mano

    Ya nada queda de la gracia que el animal

                                                             exhibe en los acuarios

                            Ondeando, sumergiéndose, elevándose en el agua

                            todo su cuerpo como dos extrañas alas

Mientras la ofrecen a lo largo de la playa los dos muchachos          aseguran que con ella se prepara un excelente

 y vigorizante cocido

     Las dos partes siguen vivas

                             A veces una de ellas levemente se estremece y aletea

                                                                       como si una parte reclamara la otra

    O como si conservara alguna oscura memoria de su vuelo

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