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Ciudad de México, 29 de noviembre de 2023 (Neotraba)

[La canción de nuestra vida es el más reciente disco de Ismael Serrano quien, tanto el próximo 1 como el 2 de diciembre, brindará recitales en Ciudad de México y en Puebla, respectivamente. Aprovechando su estadía en la capital de México y tras la previa presencia del cantautor en escenarios de Guadalajara y Monterrey, el periodista Mario Bravo Soria platicó con el músico y poeta nacido en el madrileño barrio de Vallecas…]

Fragmentos del presente

Una entrevista periodística es una postal de cierto momento, le digo a Ismael Serrano (Madrid, 1974) mientras comenzamos nuestra conversación. En octubre del año pasado sostuvimos otra charla en un mundo que ya asumíamos como un lugar con altos grados de caos e injusticia. Ahora, finalizando 2023, Palestina sufre un genocidio mientras la mayoría de la clase política en Occidente insiste en mirar hacia otro lado; y en Argentina la ultraderecha gana elecciones, pero simultáneamente el progresismo se fortalece en países como Brasil y México.

Afortunadamente la vida insiste en florecer: leemos a Szymborska al escuchar un disco de Dave Brubeck, nos abrazamos, bebemos té con jengibre, miel y canela para menguar la gripe. Rellenamos la despensa. Hacemos cosas por primera vez a pesar de nuestra edad. Miramos El Apartamento y disfrutamos de las actuaciones de Jack Lemmon y Shirley MacLaine. Vivimos.

Y, en este lado del Atlántico, hallamos motivos para sonreír.

No es poco, para nada es poco.

Si una entrevista es la fotografía instantánea de un momento de la vida, en el presente texto hallaremos algunas claves para conocer cuál es la actual mirada del cantautor madrileño acerca de varios acontecimientos recientes en este planeta, lugar del cual –siguiendo a la sabia Mafalda– uno muchas veces quisiera bajarse.

Afortunadamente, la vida florece.

Esta conversación es una prueba de ello.

“Milei es un personaje inventado en los medios de comunicación”

–¿Qué explicación le da a lo sucedido recientemente en la Argentina? Una sociedad que, por ejemplo, es capaz de parir a Charly García, Luis Alberto Spinetta, Mercedes Sosa, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti y a las madres de Plaza de Mayo, ¿cómo puede irse al abismo en un domingo y meterse en el lío en el cual se halla hoy en día?

–No sería la primera vez en la cual un pueblo que ha parido a grandes intelectuales y referentes artísticos, de repente, se asoma al abismo y da a luz a monstruos como Milei. Tiene que ver mucho la inflación galopante, además de la falta de futuro de una generación muy joven que ha sentido un incumplimiento de las promesas hechas por los políticos. Ven un horizonte de futuro permanentemente aciago.

“Se produce un fenómeno global en que, súbitamente, la ultraderecha representa la rebeldía para mucha gente joven. Eso supone darle una patada al tablero, pues muchos gobiernos de izquierda al llegar al poder se muestran tibios a la hora de tomar ciertas decisiones y dan sensación de haber sido asimilados por el sistema. Esa percepción es la que tiene mucha gente con respecto a los políticos convencionales.

“Cuando alguien llega con un relato acerca de echar a los políticos convencionales, dar una patada al tablero y reiniciar el sistema, ocurre entonces lo que ocurrió en Argentina. Hay unos problemas reales; pero la respuesta de la ultraderecha es abominable porque la historia lo ha demostrado.

“Milei es un personaje inventado en los medios de comunicación. Alguien que ha tenido minutos y minutos en prime time para decir aberraciones que, en un principio, supongo resultaron graciosas a quienes dirigían esos medios. Finalmente se convirtió en una verdadera amenaza para la democracia”.

Ismael Serrano. Fotografía por cortesía de Mario Bravo Soria
Ismael Serrano. Fotografía por cortesía de Mario Bravo Soria
“No creo que todos los políticos sean iguales”

–Ismael, creo que muchas veces el artista presagia el futuro. Usted, en la canción intitulada “Rebelión en Hamelin”, ya advertía: ¡Que no te engañe el flautista! Y en la Argentina pareciera que, con Milei, el flautista pudo embaucar a través de un relato. No le pido una fórmula o una solución, pero dígame… ¿cómo podríamos escapar a estos relatos de odio, de individualismo y de anhelo por acabar con el poco Estado de Bienestar existente en nuestros países? ¿Contamos con una salida de emergencia?

–Creo que sí la hay. Asistimos al colapso de un modelo económico y social que se resiste a morir a través de una crisis perpetuada en el tiempo. A veces, el fin de tales ciclos da lugar a este tipo de monstruos y se expresan violentamente; pero, algunas veces también se abren ventanas de oportunidad que pueden cambiar las cosas.

“Hay una batalla cultural relacionada con terminar ciertos consensos, eliminar al Estado y a la convivencia democrática. En esa batalla cultural creo que todos podemos participar… ¡Participar en política y no solamente votar cada cuatro años! Hay muchos ámbitos en los que esa batalla se puede disputar.

“No creo que todos los políticos sean iguales, eso es un discurso que resulta un caldo de cultivo para la ultraderecha. Hay políticos que, de verdad, tienen vocación de servicio al ciudadano. Hace falta que sean valientes y ambiciosos a la hora de defender el bien común. ¡Que hagan políticas para ganar derechos, defender espacios de libertad y empoderar a la gente!

Debemos resistir al desaliento. En la izquierda somos muy dados a dar por perdidas ciertas batallas que aún están en disputa”.

La alegría de asaltar los cielos

–En el tema musical “Fábula de los conejos” incluido en su más reciente disco intitulado La canción de nuestra vida, usted habla de ciertos vicios de las izquierdas. Creo que, en el interior de eso llamado izquierdas, nos sentimos muy cómodos con la derrota y yendo a contracorriente, siempre siendo la resistencia reprimida. Ahí sí que contamos con un amplio repertorio de acciones y narrativas; sin embargo, nos hace falta aprender a disputar y ocupar los espacios en gobiernos y asumir otro tipo de posicionamientos. ¿Qué pasa con esta izquierda latinoamericana ligada casi siempre al sufrimiento? ¿Hay oportunidad para la alegría y la esperanza en la idea que usted imagina al pensar en cambio, transformación y revolución?

–Así tendría que ser. En España, por ejemplo, el 15-M nació con esa vocación y gran parte de los relatos de aquellos nuevos liderazgos de Podemos estaban ligados a defender la alegría y que el miedo cambiara de bando. Las consignas hablaban de eso: ¡afrontar con una sonrisa la posibilidad de ganar! No solamente hablar de resistencias, sino de asaltar los cielos.

“Hay que cambiar el chip en muchos aspectos. Estamos cómodos en la derrota porque genera menos dilemas morales. Tenemos tatuada esa frase que Mario Benedetti decía: Hay una dignidad que el vencedor nunca podrá conocer.

“¡Nos la creímos tanto que asumimos como indigno el vencer! Ese tipo de conceptos también forman parte de la batalla cultural”.

“Lo impensable se vuelve posible”

Han transcurrido ya 11 minutos de conversación y aún quisiera lanzar interrogantes sobre Palestina, la guerra entre Rusia y Ucrania o la mirada de Serrano sobre el presente de México. A la generosa persona que me concedió la oportunidad de charlar con el autor de icónicas canciones como “Últimamente”, “Vértigo” y “Ya ves”, le he prometido no excederme más de un cuarto de hora. Habrá que descartar preguntas y privilegiar el tiempo restante de plática para conocer cómo el artista interpreta al mundo de hoy.

Ismael reflexiona y comparte su visión acerca de esas rendijas que pocas veces se abren, pero por las cuales pudieran ingresar revoluciones, pasiones alegres y dosis urgentes de dignidad en nuestras sociedades. Serrano cavila mientras le miro a través de una pantalla de computadora:

–De la misma forma en que Milei accedió al poder, creo que pueden surgir nuevos liderazgos ilusionantes y apasionantes con una actitud no sólo ganadora, sino transformadora… pues no se trata sólo de poner parches a un modelo en decadencia y que colapsa. A veces, los gobiernos de izquierda llegan al poder y acaban dando explicaciones a gente que jamás les votarán. Tienen miedo a soliviantar a personas que no solamente no les votarán, sino que harán todo lo posible por boicotear toda posibilidad de transformar la realidad.

“Al final la política consiste en tomar partido en la lucha de intereses dentro de un modelo que genera desigualdades. No siempre podrás negociar entre unos y otros. Habrá ocasiones en que deberás de ponerte de parte de quienes necesitan del gobierno y del Estado”.

–Ismael, ¿no le parece que la historia es como un boomerang? A más de 25 años del lanzamiento de su tema musical “Papá cuéntame otra vez”, ¿no cree que los hijos de usted podrían reprocharle por los fallos en la misión de heredarles un mejor mundo? ¿No se siente ahora un poco como su padre, Rodolfo Serrano, a quien usted y su hermano Daniel le emitieron aquel reproche generacional de fin de siglo?

–Sí, sí me siento un poco así. Es verdad que la historia es un poco cíclica. Y, lo peor, es la sensación de que los ciclos cada vez son más cortos… ¡la historia es más volátil y ocurre todo más rápido! Me pregunto cuál será el relato que les contaremos y cuál será el reproche porque eso es algo ineludible.

“A veces da la sensación de que nuestros hijos vivirán en un mundo peor si lo comparamos con aquel donde nuestros padres luchaban por la democracia. Vivimos tiempos convulsos. Tengo más interrogantes que respuestas, aunque creo en el ser humano.

“No sé si viste la película Argentina, 1985. Allí hay un momento en donde el fiscal Julio Strassera habla con un amigo suyo y le plantea que juzgar a los militares es una trampa porque pareciera imposible. Su amigo le responde: Hay momentos donde se abren ventanas de oportunidad, y lo impensable se vuelve posible.

“En el caso argentino veremos qué ocurre. Gran parte de los votantes de Milei le han votado con la esperanza de que no lleve a cabo la mayoría de sus políticas”.

La política y el amor

“No te metas en política”, dijo Ismael Serrano al inicio de un video subido a sus redes sociales y el cual grabó en Ciudad de México. Allí el madrileño contraargumenta a quienes le reclaman por deslizar sus reflexiones y posicionamientos políticos tanto arriba de un escenario como a través de diversos espacios en Internet.

Francamente, en lo personal celebro que este músico y poeta se meta en política cuando corren tiempos tan canallas e iscariotes, en los que lo mismo un consagrado cantautor nacido en Jaén presume ya no ser tanto de izquierdas mientras nos restriega el poseer ojos y oídos, así como desde Buenos Aires un famoso roquero respalda al ya referido Javier Milei.

“No te metas en política”, le reconvienen a Serrano algunas voces que le llaman a la sensatez. Y él les reitera: “Decidir quedarse al margen es también un acto político. Es dejar que las cosas sigan igual. Es apuntalar el statu quo. Imposible no evocar al entrañable Antonio Gramsci (1891-1937) mientras se escuchan las palabras de quien el viernes 1 de diciembre subirá con guitarra en mano al escenario del Teatro de la Ciudad en la capital de México.

Odio a los indiferentes, dijo Gramsci. Y quien esto escribe concuerda con el intelectual italiano y también con el artista español nacido en marzo de 1974, hijo de Rodolfo y Julia. “Creo que vivir significa tomar partido”, expresó Nino en un ya lejanísimo 11 de febrero de 1917.

Retornemos a la charla con Ismael Serrano a quien, ni duda cabe, no se le puede vincular con aquel potentísimo y breve poema Antiguos compañeros se reúnen, en el cual José Emilio Pacheco afirma: “Ya somos todo aquello contra lo que luchamos a los veinte años”.

–A usted lo entrevisté en octubre de 2022 y, quizás, fui un poco duro al expresarle que su paternidad y la envidiable estabilidad que uno intuye dentro de su vida, probablemente, le habrían trastocado en algo el tablero de la creación artística. Deslicé la posibilidad de que usted estuviese escribiéndole canciones a otros temas o momentos de la vida algo distintos a los habituales en su discografía. Un año después de aquella charla… ¡lo noto muy combativo! Parece que usted no puede dejar de estar en las trincheras con su guitarra. ¿Cómo lo mirará el público de México?

–Esta reflexión la hago también durante el concierto: ¿Por qué me empeño en hablar de política? Al final se trata de reivindicar una cierta tradición de música que se abandona, la cual se relaciona con cantarle a los anhelos colectivos y al Nosotros… ¡No se trata solamente de mirarse al ombligo!

“No exijo que todo mundo se comprometa a través de sus canciones. Creo en que todos tenemos derecho a expresarnos políticamente y todos lo hacemos, aunque no queramos. ¡Soy un ciudadano que se expresa políticamente porque la política no es sólo votar cada cuatro años!

“Aunque también reconozco que cuando se le canta al amor, uno puede posicionarse políticamente: depende desde qué lugar y cómo se le canta”.


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