Ciudad de México, 5 de junio de 2025 (Neotraba)

Aura García-Junco no buscaba ser escritora, pero la literatura la encontró en los momentos más insospechados. Hija del escritor Juan Manuel García-Junco Machado, creció viendo de cerca los claroscuros de la vida literaria. Desde su formación en Letras Clásicas hasta su reciente reconocimiento como una de las voces más singulares de su generación, su camino ha sido, en sus palabras, “azaroso”. En esta conversación, habla de sus comienzos, de su proceso de escritura y del libro más personal y complejo que ha escrito hasta ahora: Dios fulmine a la que escriba sobre mí (Sexto Piso).

Un camino no planeado

“Fue algo un poco inesperado, porque para mí, crecer cerca de un escritor como lo era mi papá, lejos de querer dedicarme a escribir, me hacía disuadirme. Veía que las condiciones económicas eran tan duras, todo estaba tan mal pagado, tan poco apreciado socialmente, que nunca lo pensé como algo que yo quisiera hacer.”

Aura pensaba que la escritura no era un destino viable. Y, sin embargo, la literatura la tomó por sorpresa en las cafeterías de la Ciudad de México, mientras intentaba avanzar en su tesis universitaria.

“Terminé la carrera de Letras Clásicas y tenía que hacer mi tesis. Era tan aburrido, tan tedioso, que me puse a escribir ficción en los momentos en que iba a trabajar en mi tesis, en cafés de la Ciudad de México. Y de pronto descubrí que estaba escribiendo cuentos… con ello estaba evadiendo la escritura académica”.

Encontrar comunidad en la escritura

Una de las experiencias clave en su formación fue su paso por el programa Jóvenes Creadores del FONCA, donde compartió espacios con escritoras y escritores de su generación:

“Ahí me gustó mucho lo que descubrí: una comunidad de personas a la que me sentía muy cómoda perteneciendo. Era muy distinto a lo que yo conocía, todas y todos eran de la edad de mi papá. Pero aquí encontré gente como yo, y eso fue muy significativo.”

Posteriormente fue becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas, un paso que considera definitorio:

“Ahí me encontré con más escritores de mi edad y me di cuenta de que valía la pena apostarle. Me gusta hacerlo, creo que lo hago bien, y además me gusta mucho la comunidad que hay alrededor.”

Aura García-Junco. Foto tomada de su cuenta de X
Aura García-Junco. Foto tomada de su cuenta de X
El ritual de escribir

Aura no es una escritora de rutina diaria, sino de proyectos. Su proceso está marcado por la intuición, la búsqueda y el ritmo interno de cada texto:

“Mi proceso no tiene estructura alguna. No escribo diario, escribo por proyecto más que por un deseo que me surja. Tengo que saber más o menos qué estoy explorando: un tema, una sensación, un objeto… aunque no tenga nada claro sobre los personajes.”

Ha adoptado ciertas prácticas que convierten la escritura en un espacio casi sagrado:

La disciplina me parece un tanto imposible. Hay días que funciona mejor y otros peor. Pero no hay prisa. Creo firmemente que los procesos deben tomar tiempo. A mí me gusta más apelar al ritual que a la disciplina.”

Una de sus prácticas favoritas la aprendió de Laia Jufresa en su comunidad lectora Escribir es un lugar:

Ella siempre sugiere apelar al ritual, que implica pasos agradables para entrar a la escritura. Por ejemplo, yo tengo mi reloj de arena, me hago un té, me pongo a trabajar e intento que ese tiempo sea sagrado.”

Dios fulmine a la que escriba sobre mí: un duelo en forma de libro

Su libro más íntimo y ambicioso hasta ahora, Dios fulmine a la que escriba sobre mí (Random House, 2023), es también su texto más arriesgado. Escritura de duelo, exploración identitaria y búsqueda emocional, el libro mezcla ensayo, narrativa y memoria.

“Fue un libro necesario, un libro que tenía que escribir. Era mi forma de hacer el duelo. Una búsqueda sistemática y obligatoria. Si hubiera ido a terapia, no hubiera funcionado tan bien… había cosas que sólo podía decirme a mí misma escribiéndolas.”

No escribió pensando en publicarlo. Lo hizo por necesidad personal. Sin embargo, las reacciones de sus lectores cambiaron su perspectiva:

“Cuando lo leían me decían: ‘yo conocí a tu papá’. Fue una salida del clóset como su hija. Me ha llevado a conocer a más personas desde lo emocional. La palabra que usaría es ‘conmovedor’.”

El libro ha tenido también lecturas encontradas:

Es un libro raro, híbrido entre ensayo y novela. No sabía qué iba a pasar con él. Sé que hay gente a la que no le gusta, pero también hay personas que lo aman muy cabrón. Otras están muy enojadas. Es normal, creo que te reta emocionalmente.”

Aura García-Junco. Foto tomada de su cuenta de X
Aura García-Junco. Foto tomada de su cuenta de X
Escribir como ejercicio vital

A lo largo de esta conversación queda claro que, para Aura García-Junco, escribir no es una obligación ni un plan de carrera: es una forma de estar en el mundo.

“Soy una persona muy curiosa, y he descubierto que la escritura es la mejor forma de explorar esa curiosidad. Eso ha refrendado el hecho de que a mí me gusta muchísimo escribir libros.”

Aunque aún le incomoda la etiqueta de “oficio”, sus libros –Mar de piedra, Anticitera, artefacto dentado y Dios fulmine a la que escriba sobre mí, El día que aprendí que no sé amar– confirman que hay en ella una voz potente, original y profundamente comprometida con su propia mirada.

Al despedirnos, Aura se toma un momento para mirar hacia atrás. “A veces todavía me sorprende haber terminado aquí”, dice. Pero esa sorpresa no es duda: es la conciencia de que escribir, como la vida misma, no siempre obedece a un plan. A veces, simplemente, sucede. Y en ese suceder –azaroso, imperfecto, conmovedor– está su fuerza.


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