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Guadalupe Ángela foto de Pascual Borzelli Iglesias
Guadalupe Ángela, foto de Pascual Borzelli Iglesias

Por Pascual Borzelli Iglesias / Luis J. L. Chigo / Óscar Alarcón (@metaoscar)

Puebla, México, 08 de febrero de 2020 (Neotraba)

Este sábado 8 de febrero de 2020 falleció la poeta Guadalupe Ángela. Nació en Oaxaca de Juárez en 1969. Estudió la licenciatura de Enseñanza de Lenguas Extranjeras en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la maestría en Literatura Mexicana en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y el doctorado en Estudios Críticos del Lenguaje por la misma Universidad, en donde se desempeñaba como directora del Centro de Idiomas.

Autora de una extensa obra, entre sus libros se encuentran: Autorretrato de una joven bailarina (2019); Zarpamos (antología en español-alemán y en español-inglés) (2019); ¡Cuidado!, ¡te cae la nube! (2012); La alquimista (2016); Poemario de las vírgenes (2013); A lápiz, haikús (2013). Parte de su obra fue incluida en los libros Tres ventanas a la literatura oaxaqueña actual (2005) y Oaxaca, 7 poetas (2006).

Tallerista, editora, crítica de literatura y de arte, Guadalupe Ángela vivía la literatura de forma sensible y la apreciaba en toda forma de cotidianidad. Lo mismo en la maternidad que en los deportes, ya fuera salto de garrocha o natación. Del acto de escribir apuntó:

“La literatura es como una piscina que espera refrescarme. Sé que está ahí. Es paciente y bondadosa. Me abre la puerta a la belleza, al misterio, me enseña a decir, me ofrece las imágenes; me posibilita ser niña nuevamente para jugar con las palabras, a saltar la cuerda: la línea de tinta que se mueve en el blanco, que marca el ritmo, la que guarda la música que se escucha solamente en el acto de escribir.” (2016)

 Guadalupe Ángela foto de Pascual Borzelli Iglesias
Guadalupe Ángela, foto de Pascual Borzelli Iglesias

Su trabajo como traductora la llevó al camino de la enseñanza, la traducción era para ella un recurso didáctico en la enseñanza de las lenguas. Ese mismo camino la llevó a que su libro Zarpamos fuera traducido al italiano por Angela Masotti en 2018 y publicado por Cento Lumi, libro que compartió con 17 artistas gráficas. Ariadna Lartigue se refirió:

“La poesía de Ángela es autobiográfica, como seguramente deben serlo todas las poesías. En ella encontramos los temas que marcan su biografía: el viaje, la madre, la hija, el hermano ausente, la soledad en medio del gentío. En ella también, quizás, da cuenta de sus obsesiones: el tiempo, la transformación, las marcas en el cuerpo, la juventud perdida, el erotismo que siempre encuentra su camino, la espiritualidad al final del viaje.”

A continuación les presentamos un texto escrito en su bitácora electrónica de 2017:

“De cacería.

Lo colgaron de un gancho que había en el patio. Aún respiraba. Las gotas de sangre se dilataban y el rojo infló formando burbujas para guardar latidos. Me llamaron muy temprano para presumir su triunfo de cacería. Salí, todavía en pijama, y lo vi, estaba de cabeza. Me miraba justo antes de que entrara el cuchillo del más experto en carnicería. Yo temblaba, no sé si de frío. Creí por un momento que él había dicho mi nombre. Muchas noches después usé sus plumas para fiestas de disfraces.”[1]

En menos de un año han muerto dos poetas oaxaqueñas: Rocío González y hoy Guadalupe Ángela.


[1] Fuente: guadalupeangela.blogspot.com

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