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Por Mónica Maristain

Ciudad de México, 22 de septiembre de 2020 [00:02 GMT-5] (Maremoto Maristain)

“Es un libro escrito desde la necesidad de un oxígeno, de un aliento que no admite medias tintas. Solo entiendo la escritura como espacio de afirmación radical. Como salto al vacío, como abismo, como exposición, como riesgo al error, a la incomprensión, a la vulnerabilidad. Me parecería obsceno desperdiciar tantas horas vuestras y mías, tantos recursos, tanta emoción para construir textitos complacientes que propongan mundos pequeños. Si vamos a lanzarnos a la aventura de este libro, que sea para el desgarro”, dice Brigitte Vasallo, escritora, activista LGTBI, formadora y feminista, bastante más preocupada por el racismo y el género del racismo que por el género en sí mismo, autora de Pensamiento monógamo, terror poliamoroso, editado por Hacerse de Palabras.

Una de las primeras cosas que tenemos que decir es que compren inmediatamente este libro, en un contexto donde el título puede intimidarnos, acobardarnos o darnos una euforia para entender qué es lo que pasa en el amor que tanta propaganda consigue. Siempre.

“Durante mucho tiempo mis formas de relación eran una cuestión privada que concernía a mi entorno más cercano. El neoliberalismo y el feminismo me sacaron a patadas del armario. Parafraseando a Audre Lorde, las herramientas del amo no desmontarán la casa del amo. Nosotras tenemos otras herramientas, porque estamos hechas de otra pasta. A base de hostias, pero de otra pasta. Solo tenemos que acabar de romper de una vez la fantasía, dar el último paso, soltar la última amarra, huir del influjo de los centros del deseo, salir incluso del margen para habitar un más allá, encontrar a nuestras iguales, mirarlas a la cara, nombrarlas. Y ponernos de verdad a construir otra cosa”, agrega la pensadora, quien en el marco de la VIII Feria del Libro Independiente, hablará para todas las mexicanas (y los mexicanos que se animen a escucharla).

La razón no se enfrenta a la pasión, ni la esencia del libro es una reflexión contra la monogamia, Brigitte en todo lo que hace está dispuesta a que pensemos sobre todo en el neoliberalismo, en estas relaciones que se han puesto como un estigma para la producción, el trabajo y, por supuesto, la reproducción.

El poliamor, otra de las cosas que se analiza, es entendido como el amor a varias personas, pone la mirada en la cantidad, lo externo, lo visible. Sin embargo, el problema de nuestros amores no es la cantidad, sino las violencias. Desde las rupturas con ensañamiento pasando por la manipulación, hasta los feminicidios. Un nuevo paradigma amoroso podrá lograrse si nos alejamos de las formas para desentrañar los fondos del naufragio amoroso. O al menos podremos pensar en otra cosa en relación a nuestros propios sentimientos.

La primera novela de Brigitte Vasallo fue PornoBurka, prologada por Juan Goytisolo. Colabora con elDiario.es, Catalunya Ràdio, Ara, El Salto, La Directa, Pikara Magazine, Crític, entre otros. Es docente del Màster de Gènere i Comunicació de la Universidad Autónoma de Barcelona y dicta cursos y seminarios sobre diversidad sexoafectiva e interseccionalidad aplicada en las universidades de Barcelona, Girona y de les Illes.


Mónica Maristain. Sin comparar los libros, creo que este libro creará tanto revuelo como aquel de hace 20 años, Las mujeres que aman demasiado

Brigitte Vasallo. La verdad es que no sabría cómo pensarlo en esos términos, pero en cualquier caso es un placer pensarlo y creo que ojalá fuera un texto útil.

MM. Me he enamorado terriblemente mal… con ese amor-espejismo

BV. Nos enamoramos como podemos, porque el amor no es una cuestión individual, no lo inventamos nosotros, sino que hay un sistema detrás de esto.

MM. Somos también propagandistas de la toxicidad de esas relaciones, ¿verdad?

BV. Sí, sin duda alguna. Todo el sistema de propaganda está lo bastante bien montada como para que nosotros seamos el mecanismo de propaganda y el mecanismo de disciplina. Todo el imaginario en las redes sociales, también la vida cotidiana, contribuye a alimentar todo este discurso.

MM. Es interesante ver cómo las nuevas mujeres están descubriendo estas cosas

BV. Es interesante pensar cómo podremos contribuir a la transmisión de estas cosas, de las cosas que nos hacen sucedido en la vida, que es también una de las cosas que el capitalismo nos quiere arrancar, ese mecanismo intergeneracional.

MM. Usted está en contra de la monogamia, ¿es igual entre los heterosexuales, entre los homosexuales, entre los trans?

BV. Yo no estoy en contra de la monogamia como práctica, entendida como dos personas con exclusividad sexual. Puede ser un pacto muy sano, las dinámicas son lo que hacen que una relación sea más sana o menos. Sí estoy en contra de la monogamia como sistema, estoy en contra de que sea un sistema que jerarquice nuestros afectos y que sea un tipo de pareja, el único que existe, sea obligatorio y se persiga cualquier forma de organización social que no pase ahí. Todo tipo de disidencias, por supuesto, lo difícil que nos es organizar nuestra vida a través de otros esquemas emocionales. Este sistema es heterosexual, entendiéndola como un sistema político. El sistema monógamo necesita de hombres y de mujeres marca registrada. Son aquellas que el capitalismo necesita para producir, todo el reto de posibilidades vitales no le interesa a este sistema. Le interesa la producción, lo cual incluye reproducción. Estamos todas educadas en la heterosexualidad y hacemos todas las que podemos. Todas las que nos oponemos es que por mucho que se nos imponga, al mismo tiempo el sistema nos rechaza y eso genera violencia, pero también genera que nuestras prácticas sean distintas.

Portada de Pensamiento Monógamo, Terror Poliamoroso de Brigitte Vasallo
Portada de Pensamiento Monógamo, Terror Poliamoroso de Brigitte Vasallo

MM. Mi hermana tiene a su libro en la mesita de luz, algo que yo haré también. Su libro me hizo pensar en las violencias que en su momento fui incapaz de ver…

BV. Totalmente. Lo que me preocupa mucho es precisamente cuando llega la violencia a las relaciones por qué no podemos escapar. Yo pensaba que había que poner en el centro el amor mismo, entendido como un método de disciplina. Cuando llega la violencia no podemos escapar por cuestiones materiales, cuestiones administrativas, hay cuestiones materiales muy claras, que tienen que ver con el sustento, hay algo que tiene que ver en el sistema de la imposibilidad de huida, una construcción de subjetividad que nos dice que el amor es así, que tenemos que ser sujeta a que la vida sin eso es muy complicada. Y la vida es complicada, pero el caso es que el sistema hace que eso sea cierto. Tenemos que desmontar ese sistema para huir de la violencia. Todas las maneras que tiene el sistema para hacernos necesitar, para generar esa necesidad. En ese sentido me enfadan mucho los discursos neoliberales que nos dices tienes que liberarte, no tienen que ser posesivas, porque esto no funciona así. No podemos tener relaciones que no sean posesivas, si todo nuestro sustento material, emocional, administrativo, depende de esa relación. No podemos liberar nuestra corporalidad si estamos siendo asesinadas, violadas, señaladas, estigmatizadas. Tenemos que cambiar la situación para que todo eso deje de operar y efectivamente tengamos posibilidades de escoger más cosas.

MM. ¿A qué llama usted el terror poliamoroso?

BV. Es algo complicado, trasladar este título a geografías que no conozco, es una apuesta poética pero dura. Yo la uso por un lado porque da mucho miedo, el discurso analítico de la monogamia, es complicado pensar que tenemos que cuestionar también eso. Por otro lado, está la propuesta de desmontar el sistema sin las herramientas del sistema. Como diría mi admirada Audre Lorde, las herramientas del amo no desmontarán la casa del amo. Multiplicar las parejas, es una herramienta del amo. Proponer un hiperconsumo de las herramientas y de los afectos es otra herramienta del sistema. Todo eso es reforzar el sistema. Tenemos que imaginar formas que sean fuera del sistema. Al menos imaginarlas y luego hacemos lo que podemos.

MM. ¿La razón va contra la pasión, Brigitte?

BV. Eso me parece una exigencia feminista de primer orden: recuperar nuestra propia agencia sobre la pasión. Me parece que cuando llega la pasión yo no puedo hacer nada, es una idea tremenda, a niveles de patriarcado, una pérdida de capacidad sobre tu propio cuerpo. La pasión es increíble, pero hay que tener agencia sobre nuestra pasión. En qué momento es bueno para nosotras actuar desde la pasión o sin la pasión.

MM. ¿Qué van a hacer los escritores de telenovelas, los autores de canciones, los que hacen películas románticas?

BV. A mí me gustan mucho las revistas del corazón, sobre todo las baratas, las que son de las mujeres de barrio, como soy yo. Me gustan los boleros, las películas, lo que me preocupa es que lo tomemos como verdad. Disfrutamos películas de marcianos y no pensamos que nos están invadiendo seres extraterrestres. Desde la ciencia ficción, a tope boleros y a tope telenovelas.

Promocional de la presentación de Brigitte Vasallo en la VIII Feria del Libro Independiente
Promocional de la presentación de Brigitte Vasallo en la VIII Feria del Libro Independiente

Esta nota se publicó originalmente en Maremoto Maristain:


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