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Hermosillo, Sonora, 26 de junio de 2025 (Neotraba)

En el desierto las balas son espinas en la cabeza de nadie

Abandonado por el rancho, sube y se repliega en la caverna que es tragar cheve en una cantina, viendo cómo, poco a poco, todo se va a negro.
Hay balas en el desierto. Lo piensa un momento, mientras el corrido de nuestros abuelos es revuelo por los pasillos y logra matar de una vez el aburrimiento que aprisiona la apertura exterior de las puertas.
En los lugares calurosos y en los callejones del centro de esta ciudad, hay figuras cuyo último problema es matar el aburrimiento. Tú sabes qué es matar.
Sabes bien que si existe algo parecido al infierno, sucederá esta noche, en el lugar menos pensado: entre las banquetas rotas y los carros que ahora pasan retumbando un bajo mesiánico.
No te desvías. Sigues en la caverna, tragándote una cheve. Poco a poco negro. Pero todavía no. La sed ha incrementado tu gusto por la piel humana y no puedes escarbar más en tu cabeza el impedimento para levantarte.
El grito consecuente se vuelve tan agudo que la bala que lo calla es una salvación de mejor oído. El pánico mira hacia adentro, y no puedes escapar: sabes bien a qué te metiste cuando decidiste nacer y mirar hacia este día. Estás perdido.
Corres embadurnando una brisa nocturna y las luces de los carros pasando son lo suficientemente atrabancadas para no saber más de ti.

Caso del Fofo Márquez es ejemplar, influencer será sometido a tratamiento Ludovico

Tras 5 años de su condena, Rodolfo ‘Fofo’ Márquez será sometido a un tratamiento conductual experimental para erradicar impulsos violentos en influencers.

La secretaria de seguridad de México, el pasado 29 de enero de 2027, dio luz verde al penal de Texcoco de incorporar a sus programas el tratamiento Ludovico.

Según fuentes cercanas al gabinete de reprogramación algorítmica, la decisión se tomó: “cuando la lluvia se chorreo sangre de paloma en el desierto, en un escaparate de un automóvil a exceso de velocidad y entonces supimos lo que teníamos que hacer”.
El protocolo incluye exposición continua a un torrente de videos cortos hopecore que consiste en: aves negras se avecinaron, pero nada de eso es cierto, porque la gentileza, el cuidado, la amabilidad que se encuentra en el aire en espera, nosotros, reside en todos nosotros, y su exposición nos llena, nos inunda con algo parecido a la verdad, sobre lo que fue Cristo, y todo lo que fue y no fue en una espiral, además de datos y programas y pulsos, desliza, compra, respira, olvida, lo que siempre quisiste, la paz, la paz uh, la paz uhumana, ese de vida sobre la vida, la mano que nadie, jamás, en ninguna esquina del tiempo, te dio, y no el puño, no el puño de siempre, ese que cada día tienes que soportar, patada tras patada, en el culo, con botas, botas de cuero de verga, en el culo.
“El sujeto quedará permanentemente exhortado a abstenerse de incurrir en actos de violencia, se vive trágica todos los días redes. Enseñará la esperanza que se vive simultáneamente en redes. Al consumir el contenido correcto podemos llegar con el sujeto correcto. Coadyuvando así a la mitigación de conductas lesivas que han causado un daño significativo al entramado humano de redes.”, dijo el Dr. Carmelo Sanz, coordinador del programa, mientras acariciaba un cactus azul.
Por su parte, el influencer Fofo Márquez solo ha hecho una declaración: “No cabe duda: grita con todos nosotros. Por favor, que se mueren, detenidos en la puerta, millones de niños. Explotados. Y no hay ninguno que pueda ver más allá de está pantalla. Simplemente quiero seguir deslizándome. Quiero cambiar y ser cambiado. Quiero salir de aquí… y volver, y volver, y volver. Dar vueltas. Conducir mi nave. No pegarle nunca a las mujeres, no tratar de matarlas, no pegarle nunca a nadie, no matar a nadie nunca. Que ya no me peguen, por favor, que ya no me peguen. Que yo también soy un chico, soy blandito, yo también soy. No quiero morir. Y es que yo también estuve ahí, adentro. En ese lugar al que todos queremos regresar. Yo también te entiendo. Sí, yo te entiendo. Yo he sido tú. Tú has sido yo. No nos acordamos. Pero está bien que no te acuerdes. Yo solo quiero deslizarme y seguir adelante con la esperanza. Seguir adelante con la esperanza.”
Esperemos que el gobierno, a través de este tipo de medidas, logre establecer nuevos parámetros de rehabilitación que trasciendan el castigo punitivo y se enfoquen en una reintegración real y simbólica de quienes han cometido actos de violencia.
Seguiremos informando.

INTRUCCIONES PARA PEDIR UN DOGO CON TODO

ALGO ASI AS DE CUENTA LA CURA ES DE QUE ANDDAMOS EN ASIDO Y X ALGUNA RASON NMMS WE SE ME OCURRIO LA TRILOGIA DEL TODO SONORENSE MAMON NETA WE… AS DE CUENTA QUE EMPISAS ASI COMO PDIDIENDO UN DOGO PERO NO CUALQUIER PINCHI DOGO WE UN CON TODOOO CON TODOOOOOOOOOOO MAMON PERO ASI TODO WASHAS… Y LUEGO AS UNO AS ASI SIN NADA…. Y LUEGO UNO QUE ES EL CAGADO QUE SE ASIN VEDURA JAJAJAJAJA UN CURON WE Y LUEGO SI QUIERE PUEDE ASER UN POEMARIO DE TODAS LAS MANERAS DE PEDIR DOGO PERO YO CRE QUE EN ESE MOMENTO YA PUES YA NI IBA A DAR CURA COMO AORITA.

Asesinos de la nada

Traición I

Cierta mirada, en cierto día, desayunando en cierta cocina, se cruza con cierta taza, taza con labial de nadie, de café amargo y frío de nadie, la promesa rota de nadie. Nadie desayuna en cierta mirada, en cierto día, en cierta cocina y pregunta a cierta persona, incierto nadie, su consternación. Nadie se queda en silencio con el labial de nadie, del café amargo de nadie, de las promesas rotas. Y tras dos lágrimas derramadas a la nada, arremete contra nadie. Nadie, de cierta forma, toma cierto cuchillo en cierta cocina y con cierta mirada: tajo de aire, corte incierto. La voz de nadie se eleva hacia donde nadie la escucha, inútil defenderse, inciertos pasos hacia atrás, pasos que terminan con su detención en cierta pared, desierta cocina, en cierto día donde nadie asesinó a nadie.

Traición II

Nadie echó café en la taza. Nadie puso leche en la misma taza. Nadie se mantuvo en silencio. Incierto azúcar se perdió entre lo amargo. Con cierta cucharilla nadie giró. Nadie bebió. La taza vacía. Sin mirar. Sin pronunciar nada, nadie encendió cierto cigarro. El humo formó anillos que no atrapaban a nadie. La ceniza cayó. El fuego murió y nadie lo notó. Nadie se puso de pie. Paraguas. Cierta lluvia. Cierta despedida que nadie dijo. Nadie se fue. En cierta habitación nadie cubrió su rostro y lloró lágrimas que nadie vio.

Luis Carlos Chávez (Hermosillo, 2004). Sobrevivió a la adolescencia en el desierto y se instaló en una vida digital semi permanente, donde escribe, piensa, se queja y a veces hasta hace poesía. Según su mamá, sabia reconocida en alguna historia, el origen de todos los problemas es el pinchi celular.


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