Cuernavaca, Morelos, 26 de marzo de 2026 (Neotraba)

Tiempo de lectura: 8 minutos

[[gabinete de migrantes amenazado (nada te podrás llevar…ni una maleta) hueco/umbral/muro invisible) -la vez que burlé una frontera. verá, a veces hay ángeles en el límite (decidió no ver el sello/ el ciego policía fronterizo) quizá no durmió bien. pasamos como si el país fuera nuevo, reciente siempre para ambos-nunca llegamos, los sin marca ¿cuándo has arribado aquí? ¿te quedas?
///llevaré a mi hija del otro lado/ no, su padre no es norteamericano ni irlandés/acceso negado/linda foto/ D E N E G A D O. tu propia experiencia migratoria/una idea incómoda que pasa al territorio público, a la lectura abierta, a este lado de la página. ¿estas ideas cruzan fronteras espirituales? ¿este malestar corporal incomoda mi disposición para escribir? ¿encadenar ideas?
///ESTO NO ES UN POEMA MIGRATORIO/AQUÍ NO HAY NINGÚN SELLO/ NO ESTÁ PERMITIDO PASAR/// ¿qué lengua se habla aquí? -lee mis derechos “trenza mis cabellos” “novia de la rosa blanca” -intromisión de sonidos sefardíes- esto es atravesar una frontera sonora ¿el yo desde que sitio se erige? ¿el migrante sabe que muere en “otra tierra”? ¿el “emigrado”? derecho a guardar silencio-punto- “ya salió de la mar la galana” /”el árbol de almendra creció”/ ¡cuántos llegan por mar!!!
/// padre fue deportado- no preguntes, nadie dará motivos/nadie dio un pitazo/ una dirección/ un destino/padre deportado de cien hijos. ¿quién muere lejos y melancólico? -mis fronteras mentales padecen de melancolía. no escribas de la migración de los otros, sino de tu propia migración.
///“entre la mar y el río estaré” /”me creció un árbol de membrillo” /“la novia ya salió del baño, el novio la está esperando, ya salió de la mar”. decomisaron mis bienes en la costa/leyeron mi diario sin permiso/ ¿alguien abogó por mí? - ZONA DE PROTECCIÓN- no somos un número. somos una historia precisa. un destino. ciertas palabras: “en medio del camino un castillo le fraguó”/”nadando y navegando al castillo arribó”/”ella le echó sus trenzados” /“no te mates mi querida que tu querido soy yo” ((frontera movediza que acoge el corazón))]].
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Una urraca muerde el papel. Escribir es tomar el riesgo, meter te por esa calle oscura, caminar por la acera en donde podrían atraparte. Ver a los ojos de esa persona en la que no confías. Abandonar cualquier fondo de ahorro y ahorrarte palabras laxas como bochorno. No usar condón pero permitir que el aroma a látex no empañe tus sentidos. Predecir a qué huele su entrepierna. Tomar el riesgo es no repetir para perpetuar, perpetrar la cúspide homicida, el momento nunca accidental: la aparición de una palabra.
La polaca me hizo recordar al asesino. Vi cómo la muerta despertaba. Mira su cotidianeidad y lo que ha dejado pendiente: las galletas de naranja en forma de estrella, poner crema sobre la piel del niño, desenredar sus rizos rubios. La poeta me compartió su visión. Yo también guardaba el recuerdo de una muerta. El asesino no había puesto resistencia, nadie levantó cargos. Nadie carga tampoco con sus actos, con su continuo. Es probable que aún levante piedras junto a aquel río donde la mató y que las lance sin tener nada que recordar.
Para qué repetir, es un riesgo pedir a los idos que terminen su tarea. Preguntarles si pusieron suficiente atención. Debiste ver cómo nos quedaron ese año las piñatas, qué coloridas, el papel crepé también manchó nuestros dedos. Recuerdas esos instantes de una luz de bengala encendida. Te levantas y no tienes ni un solo moretón. Aún de tus llagas brotan estelas de luz. ¿Alguna vez imaginaste el sentido de tu nombre, Lucila Estela?
Si te levantaras a hablarnos no dirías nada, seguirías bordando alguna toalla silenciosa o colorearías uno de tus diseños art nouveau. Colocas otra vez polen sobre la fruta y el zumbido de abejas que te brotan de las cortadas (¿puñaladas!) no te asombra. No te lamentas, soltada ya en tu destino.
Corres el riesgo de que una urraca deje un hueso de fruta mordido en tu garganta. Para qué pedir el retorno. ¿Te extraña que no haya conclusión? Ni el asesino ni la víctima concluyen su tarea. Si nombras los detalles ahí los tienes, finitos y eternos a la vez, reverberantes.
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Pienso en el abrazo de piedra de los primeros amantes, el lecho nupcial de Elam. Un abrazo primordial que no corrompe, no debe nada. En mi sueño dijo: No te guardes palabras que puedan alegrar.
Cuando se pintan el cabello se ven lindas, a mí me gusta ver caballos en la sombra. Ellas se sienten bien después de un masaje, a mí me gustan las figuras de masa que pone mi tía budista en el altar. Aprecio sus esbeltas alpargatas, pero prefiero andar a gatas por tu habitación y que te vengas.
No me gusta multiplicar las dependencias, detesto los escritorios hermoseados del gobierno, los vasos llenos de fruta recién cortada. Prefiero acariciar tus pies y dar un paseo nocturno. Observar el silencio de las panaderías y pensar en el sueño de las abejas.

* Del libro Diario de poemas incómodos

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Fiesta
Rompiste la piñata y te quedaste con el palo entre las manos. No metiste ningún dulce entre tu falda. Metieron tu cara al pastel y todos rieron. Recuerdas el olor incómodo de los globos, quedarte sin aire, un estruendo fuera de lugar. Un regalo que para nada te gustó, prueba de que tu invitado por supuesto no te conocía. La risa estúpida de los payasos, el chorro de lágrimas que mojaron tu vestido. Tu madre corre como una loca entre la cocina y el mantel con motas, su cara de angustia y desagrado. Los cuchicheos filosos de tus amigas, el beso de la bisabuela con olor a neftalina. Tus primas a las que no ves más que en las fotos de otros cumpleaños. La mentira insistente del carrusel, del para siempre, gira y hay un lugar para ti. La alberca asfixiante de hule espuma, caídas sobre tu cabeza. Tu padre y la foto, quita esa cara, mete la panza, bájate el vestido. Las bolitas, ligas, jaleo que te hace ver oriental. Pierdes el norte y te entusiasmas, piérdete por un rato, el clóset seguro, esta vez tardarán un poco más en encontrarte.
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Palabras cercanas
No porque vienen de la boca con vida del padre. No porque pueden morderse y saben dulces. No porque suenen cerca de tu oído. Palabras cercanas. No buscan lo que no has visto, no corren hacia encuentros que no has tenido.
Se dejan sobar como un perro manso, se alegran si las tocas, te agradecen el contacto físico. Se pasean desnudas dentro de tu casa. Se esconden en tus sábanas. Olfatean tu ropa interior. Tu deseo les parece lo más natural. Leen los muros de tu casa sin alarmarse. No desean sorprenderte.
Se mueven entre el aroma a vainilla y los vapores tibios cuando preparas un helado artesanal. Se elevan cuando huele a tierra mojada. Buscan esta presencia y no se precipitan. No forman parte de nada más. Sólo de este momento. No te engañan, soportan tus engaños.
Toleran cualquier página en los libros. Pueden darte la espalda si les da la gana, no andan con buenos modales, no se preocupan por su olor, pero por lo general huelen bien. Caminaron alrededor del cuerpo de tu abuela, pero no convirtieron su muerte en algo trágico. Abrieron los perfumeros como si la vida siguiera por ahí. Se meten bajo el suéter negro de tu padre y escuchan su corazón.
Miran tus pesadillas y se ríen. Cortan los hilos que sobran en los tejidos de tu casa. Hacendosas, limpian tus libros, leen sus lomos y mansamente ofrecen el suyo. Tus manos no enfrían su piel. Son dóciles y nunca golpean la puerta. Encuentran siempre la forma de pasar. Se pegan como el buen polvo a los marcos y no hacen mucho ruido.
Apagan la luz cuando tienes sueño. Dejan marcas sobre la mesa si aprietas de más el cuchillo. Prefieren verbos como embarrar, embadurnar. Sugiero que desconfíes de su comodidad, no sea que un día no te dejen entrar a casa.

Kenia Cano nació en la Ciudad de México y actualmente radica en Cuernavaca. Es Maestra en Arte y Literatura por la UAEM y miembro del SNCA. Su obra forma parte de varias antologías nacionales e internacionales. Poemas suyos han sido traducidos al francés, al inglés y al italiano. Ha expuesto obra pictórica en México, Francia y Estados Unidos. Imparte talleres de Correspondencia entre las Artes. Practica yoga y el dibujo de figura humana. Libros: Las Aves de Este Día; Autorretrato con Animales; Un Animal para los Ojos; Diario de Poemas Incómodos; Parcela Blanca; Austria no tiene salida al mar (diaria adopción).


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