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Por Diego Santiago Quintero

Puebla, México, 26 de diciembre de 2020 [00:01 GMT-5] (Vertedero Cultural)

El cortometraje acompaña a Isa y Zoe en su proceso de crecimiento. Independientemente de la persona, A los once (2020) genera un acercamiento íntimo con el espectador. La narración es humana y guía con facilidad al público en los acontecimientos. El cortometraje se expuso en la edición digital del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

“Isa y Zoe tienen once años, son mejores amigas y sus personalidades activas y divertidas las unen haciendo deportes como hapkido (arte marcial coreano) y voleibol. Entre risas, abrazos y secretos, nos adentramos en sus vidas y vemos cómo ellas descubren el mundo.  A través de sus videodiarios, ellas dan cuenta de sus perspectivas acerca del tránsito de la infancia a la adolescencia, de los cambios que están viviendo y de sus inquietudes al dejar de ser niñas para convertirse en mujeres. Con el apoyo mutuo y el de sus padres logran recorrer las vicisitudes de la pubertad. A los once es un testimonio fresco y honesto sobre la amistad y una exploración de lo que significa la aventura de crecer”, opina el festival Ambulante.

Su directora, Carolina Admirable, habla de su primer cortometraje y sobre los inicios del proyecto, cómo surgió la narrativa del corto, la importancia de la mujer en el cine, su experiencia con el FICM, entre otras cosas más.

Diego Santiago Quintero. ¿Cómo surgió el proyecto?

Carolina Admirable. A los once se creó hace un año y medio gracias a Ambulante Más Allá, es la parte de formación que tiene. Entré en una generación y para mí fue un proceso de aprendizaje muy bonito, donde aprendí a usar herramientas como la cámara, el sonido y la edición: todo lo que se requiere para realizar un cortometraje. En Ambulante Más Allá te guían y te dan asesoría para hacer tu corto y es a partir de esas clases que yo empecé a desarrollar el proyecto. Al principio tenía un enfoque más centrado en la menstruación, pero durante el desarrollo salieron otras dinámicas, los compañeros aportaron otras ideas y así es como se creó.  

Cartel promocional de A los once.

DSQ. Me parece ingenioso el uso del videodiario en la narrativa del corto, ¿cómo se te ocurrió? ¿Qué aporta a la narrativa?

CA. Se nos ocurrió en equipo. Mucho del cortometraje está hecho en equipo y en colaboración. Yo visitaba a las niñas y platicaba con ellas, nos fuimos conociendo y generamos cierta confianza. En un módulo teníamos la oportunidad de darles camaritas a las niñas para que se grabaran, teniendo así otra forma de comunicarnos a través de los videodiarios. Yo no podía estar con ellas a cada rato ni visitarlas todos los días. Empezamos a conocer lo que hacían en sus tiempos libres o lo que pensaban a través de las camaritas. A veces, les soltaba ideas para que lo platicaran en los videodiarios y ellas decidían si querían hablarlo o no. Hoy en día existen varios videobloggers, youtubers, tiktokers y se nos hizo una herramienta muy fresca para que pudieran desarrollar esa curiosidad de poder hacer lo que ellas ven. Gracias a los videodiarios nos dimos cuenta de que ellas podían tener más voz. No es lo mismo grabarte a ti sola teniendo una conversación sin preocuparte por tener al lado el sonido o por estar muy cerca de la chica de la cámara. Fue así como decidimos meter los videodiarios.

DSQ. El rodaje del corto fue de once días, según la nota de Blog UDLAP, pero las protagonistas graban sus videodiarios en diferentes fechas, abarcando desde diciembre 2018 hasta marzo 2019. ¿Cómo lo compaginaste? ¿Cuáles fueron los criterios?

CA. Fueron once días de rodaje con todo el crew, pero no estoy cien por ciento segura, porque hubo cosas que se adelantaron y tuvimos que aventajar en el rodaje. A veces descansábamos tres días, pero los otros tres eran intensivos. Al estar junto con Ambulante en este proyecto, tuve la oportunidad de que me prestaran cámaras para dárselas a las niñas. Al no poder estar todo el tiempo con ellas, yo les pedía que me platicaran de un tema, o lo que ellas quisieran decir, y luego recogía las cámaras cada semana. Iba recolectando los videodiarios y una de las escenas, la de pantiprotectores, nos sorprendió a mí y al editor, porque no lo habíamos visto ni Isabel nos había comentado. Fue una bonita sorpresa ver ese desenvolvimiento y esa reacción humana en los videodiarios. También estaban las niñas muy interesadas en poner sus cosas en la película. Los incluimos en el último día de edición. Teníamos cincuenta, aproximadamente, y seleccionamos algunos de ellos para el corto. No escogimos todos porque algunos eran repetitivos o porque ellas no querían que algunos videodiarios aparecieran en el corto. Respetamos su decisión.

DSQ. Al ver el corto, me pude percatar de la importancia del acompañamiento en el crecimiento —de las amistades y de la familia—. También la lucha social y el feminismo. En la compleja etapa de crecer, ¿por qué escogiste esos temas? ¿Qué tan importante es crecer con ello?

CA. Para mí es fundamental. Cuando estaba planeando esta película, también pensaba mucho en cómo me sentía y en las amistades que tenía a esa edad. También pensé en mi desarrollo y cómo mis padres me apoyaron. Cuando conocí a Diana, a Alejandro y a Bernardo me dieron una sensación de esperanza: hay otras formas de educar a las niñas y a los niños, de educar con amor y cariño, y no tanto con castigos ni regaños. Lo que más valoro de Isabel y Zoe es su amistad, cómo la atesoran y que están la una para la otra en diferentes situaciones. Es normal que uno se separe de algunas amistades o de sus padres a esa edad, sólo quieres estar con algunos amigos. Pero en ningún momento ellas descuidan la amistad ni la familia. Los valores que tienen Isabel, Zoe, Diana y Bernardo me dan muchas esperanzas de un mundo más cariñoso y amable, que a veces llega a ser muy oscuro. Cuando uno crece, muchas veces, el cariño hace la diferencia.

Proceso de rodaje. Foto cortesía de Vertedero Cultural.

DSQ. El cortometraje fue realizado mayormente por mujeres. ¿Qué tan importante es el espacio y su participación en los proyectos cinematográficos? Especialmente en estos tiempos.

CA. Te puedo hablar de mi experiencia, porque desconozco lo que pasa en otros lugares. En Ambulante Más Allá siempre hay un gran apoyo a todas y a todos, no hay discriminación como podría pasar en otras producciones. Es mi primer cortometraje y lo que sí puedo decir es que sentí una inmensa gratitud porque se volvieron mis mejores amigas y no solamente compañeras de trabajo. Pude confiar plenamente en el trabajo que queríamos hacer. Si no podía darme a entender con palabras, con las miradas podíamos entendernos a la perfección. Teníamos esa conexión que, gracias a la amistad, como en la película, fue importante para nosotras. La sensibilidad con la que llegábamos a grabar, con la que llegábamos a escuchar, el abrir los ojos, siempre fue una mirada desde nuestra infancia y desde nuestros recuerdos, desde la altura de las niñas. Siempre fue la mirada de una niña, no de un niño ni de un hombre. También fue una oportunidad para que se desarrollara el proyecto. No estoy diciendo que el crew no hubiera funcionado si hubiese algún chico, pero creo que teníamos la libertad de hablar de ciertos temas con Zoe e Isa. Generamos cierta confianza con ellas, por ser chicas que han pasado por lo mismo, igualmente nos contábamos nuestros secretos, nuestras penas, nuestras propias experiencias. A esa edad, tal vez, no se hubieran animado tanto si hubiera un chico. No lo sé porque no pasó.

Pero siempre vimos el proyecto así, desde los recuerdos que teníamos de niñas, de una película que nos gustaría ver si tuviéramos nuevamente once años. Del empoderamiento de las protagonistas: ver que a Isa y a Zoe les pasan las mismas cosas. También es importante no mantener la mirada masculina en los procesos de la mujer. Muchas veces se ve a la mujer de cierta forma, tanto en la producción como en la pantalla, hay que evitar los prejuicios. Aún me falta mucho por conocer, apenas es mi primer corto. Sigo aprendiendo y me estoy enfrentando a varios retos que muchas mujeres, antes que yo, ya han pasado. Además, les agradezco por esta oportunidad, si no hubiera habido mujeres antes, tal vez no estaría aquí. Siento una gran admiración a ellas.

DSQ. ¿Qué tanto apoyo hay para cineastas jóvenes en México?

CA. Lo que aprendí en Ambulante es que sí se está apoyando y no creo haga falta más. Hay que apoyar al cine independiente, no tanto a lo académico o lo formal. Las iniciativas, que no son académicas, son una tirada de oportunidades para que muchísimos jóvenes puedan realizar proyectos. Aun así es necesario, no todo es perfecto. Hay que apoyar, sostener y mantener las iniciativas que los están ayudando. De lo contrario, sería más difícil acceder a becas o fondos. En mi experiencia, y en lo independiente, hay que mantener las iniciativas y apoyar a los jóvenes, por lo menos en México.

Proceso de rodaje. Foto cortesía de Vertedero Cultural.

DSQ. ¿Qué significa para una cineasta entrar y participar en el Festival Internacional de Cine de Morelia, uno de los festivales más populares e importantes de México?

CA. Desde Ambulante Más Allá, desde el equipo, las chicas y las familias, estamos muy emocionados. No pensamos que íbamos a quedar, fue una sorpresa. Fue una gran oportunidad, nunca pensé que mi cortometraje iba a quedar. Estoy muy emocionada y nerviosa, agradecida infinitamente con Isa, Zoe, los padres y con el Festival Internacional de Cine de Morelia por ver el cortometraje. Esperamos que esta película pueda llegar a muchas más personas. Queremos que las niñas de esa edad puedan ver la película y que se sientan identificadas con el proceso de crecer, pero al mismo tiempo dar esa oportunidad a los padres de hablar de temas que no son fáciles para ellas, abrir esa conversación.  


Esta nota se publicó originalmente en Vertedero Cultural:

Es importante no mantener la mirada masculina en los procesos de la mujer: entrevista a Carolina Admirable


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