Ciudad de México, 9 de agosto de 2026 (Neotraba)

Insensatos lectores: los invito a darle un vistazo a la nota que me encontré en un diario electrónico llamado El Confidencial. Desconozco si es un semanario de dudosa procedencia o si es tan serio como el Washington Post. Tal vez eso sea lo de menos. Lo que de verdad me parece relevante es la información.

Le suplico a usted, damita, caballero, que lea un poco y se forme una opinión al respecto. Les confieso que me gustaría mucho saber qué piensan.

“Retan a ChatGPT a escribir tres cuentos de ficción y lo que les sucede a 1,682 lectores dice mucho del futuro que nos aguarda.

Un estudio revela que los cuentos escritos por ChatGPT pueden resultar más absorbentes y ser mejor valorados que los realizados por humanos, aunque la autoría condiciona decisivamente la percepción del lector.

ChatGPT recibió un reto aparentemente sencillo: escribir tres cuentos de ficción comparables con otros tres relatos creados por personas. 1,682 lectores evaluaron las historias sin saber con certeza quién estaba detrás de cada texto.

El experimento, centrado en la inteligencia artificial generativa y la escritura creativa, terminó revelando hasta qué punto las máquinas ya pueden competir por la atención del público.

La investigación publicada en la revista científica Judgment and Decision Making, presentó seis narraciones breves con temáticas similares. Tres habían sido redactadas por autores humanos y las otras tres habían sido generadas mediante ChatGPT.

Los participantes conocían una supuesta autoría, aunque esta etiqueta podía ser verdadera o falsa, y puntuaron el grado de interés, la capacidad de absorción y la calidad general de cada relato.

Las historias producidas por la inteligencia artificial obtuvieron mejores valoraciones en calidad y resultaron más absorbentes que las escritas por personas. Sin embargo, apareció una contradicción significativa: los lectores concedieron notas superiores a los textos que creían humanos, con independencia de su origen real.

El resultado apunta a una diferencia entre la experiencia de lectura y el valor simbólico atribuido a la creatividad humana.

Los sistemas de IA ya pueden generar cuentos que se consideran al menos tan buenos como los escritos por humanos. Debemos actualizar nuestra visión sobre las capacidades de la IA, afirmó Deena Skolnick Weisberg, coautora principal del estudio.

Aun así, la especialista defendió que este avance no convierte la escritura humana en una actividad prescindible. Según Weisberg podrían ganar espacio las novelas generadas por inteligencia artificial y las obras creadas de forma conjunta entre personas y algoritmos.

Los humanos escriben como una forma de expresión creativa, para desafiarse a sí mismos o para dar sentido a sus experiencias. El hecho de que la IA pueda generar historias similares a las humanas no cambia en nada, explicó la investigadora.

Otros dos experimentos se sometieron a una prueba directa. Un total de 905 adultos leyeron dos relatos sobre un mismo tema, uno humano y otro generado por ChatGPT, tuvieron que identificar su procedencia.

Sólo alrededor de 40% acertó en una de las pruebas, un resultado inferior al azar, mientras que en la segunda el porcentaje alcanzó 52%. Los autores no encontraron evidencias generales de que el público pudiera distinguir ambas autorías.

La familiaridad con la ficción no mejoró la capacidad de detección, aunque sí lo hizo una mayor experiencia con sistemas de inteligencia artificial.

Para Wiesenberg, la escritura algorítmica posee patrones que pueden reconocerse con práctica.

El estudio también sugiere que los relatos de ChatGPT funcionan porque suelen ser más sencillos de leer y procesar, mientras que la preferencia por los autores humanos responde a una búsqueda de autenticidad que seguirá marcando el futuro de la literatura”.

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Después de leer todo el choro anterior se me ocurrió algo que descubriremos en el siguiente episodio. Por ahora sólo puedo adelantarles un poco de qué irá la cosa.

Verán: pensé que sería interesante pedirle a ChatGPT que leyera todas las columnas que su humilde napkin ha escrito en esta HHH (triplemente heroica) revista electrónica llamada Neotraba.

Para serles sincero me sonrojó la opinión que ChatGPT desembuchó sobre mi trabajo.

Francamente no me atrevo a compartirles lo que me dijo, pero si usted, damita, caballero, tiene un poco de curiosidad me puede mandar un mensajito y con gusto le platico con lujo de detalles lo que me comentó la muy mentada Inteligencia Artificial. Les advierto que no sé qué tanto sea verdad.

Por otra parte, después de darle esa instrucción se me ocurrió pedirle que escribiera una columna justo como lo haría yo.

Debo decirles que GhatGPT identificó las características de los textos que escribo y el modo en el que me refiero a las cosas, a los libros, las palabras que utilizo y cómo arranca y cómo cierra cada columna.

La siguiente semana tengo en mente escribir algo sobre una experiencia que tuve hace muchos años: visité un museo que no conocía. La visita a aquel sitio me llenó de nostalgia. Cuando acabé el recorrido salí roto y abandoné el espacio con el alma despedorrada.

(Cuánto pinchi drama por un Museo donde exhiben juguetes).

Quizás después, escriba sobre alguna nota que durante la semana pepene del periódico y para finalizar aterrizaré todo hablando sobre el libro que estoy por terminar.

Dicho sea de paso, en este momento, les puedo decir que Nuestra Parte de noche es una novela bastante extensa, tiene más de 600 páginas y con tanto trabajo, tanta ida y vuelta y tanto estarme haciendo bien requetependejo no más no la he podido terminar.

Pero les prometo que esta semana le daré chicharrón para poder extenderme y hablar un poco más de ella en la siguiente columna.

En este momento sólo puedo comentarles que el libro de Mariana Enriquez tiene un arranque espectacular. Sin embargo, después de 300 páginas, la historia decae un poco. Antes de llegar al final el libro nuevamente retoma su nivel.

Me parece que la historia bien pudo haber sido menos extensa. Unas 300 páginas menos le vendrían mucho mejor y quizás eso, paradójicamente, hubiera llenado de profundidad la trama.

Debo decir que mezcla un poco de fantasía, realidad, suspenso e historia. A pesar de todo es una buena lectura. Soy honesto: no la mejor, sólo un buen libro y nada más. Y que me perdone mi amigo Alberto, pero no es un gran libro.

Con Alberto mantuve cierta confrontación por el amor de Mariana Enriquez. Querido Alberto: quédatela, al final no me parece que sea para tanto.

Antes de que se armen los chingadazos debo decirles que por ahora por fin llegó el final.

No olviden que la próxima semana les enviaré un texto, tal vez escrito por mí, tal vez escrito por ChatGPT. Y de dentro de dos domingos recibirán otra columna que hable exactamente de lo mismo. Ya me dirán ustedes cuál de las dos creen que escribí y cuál suponen que redactó ChatGPT.

En fin, que me voy, me urge rifarme unos tacos de suadero: tres campechanos y dos de longaniza. Van con todo: salsa cebolla y cilantro. Se me portan bien, no quiero quejas.

Cualquier duda o sugerencia con esta columna que no sabe si soy ChatGPT o soy yo, favor de mandarnos sus comentarios, encantadora damita, aguerrido caballero.


Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.


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