La sorprendente Guadalupe Dueñas y la gran Amparo Dávila
La sorprendente Guadalupe Dueñas y la gran Amparo Dávila son los nombres que Gabriel Duarte dio cuando le pidieron dar dos recomendaciones de escritoras

La sorprendente Guadalupe Dueñas y la gran Amparo Dávila son los nombres que Gabriel Duarte dio cuando le pidieron dar dos recomendaciones de escritoras

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 22 de febrero de 2026 (Neotraba)
Tiempo de lectura: 6 minutos
Insensatos lectores: como ya es una costumbre escribo esto desde mi trabajo. Hoy es sábado, hay gente desde temprano y los clientes no me dejan hacer nada (de hecho, tengo una ñora enfrente de mí invadiendo mi espacio vital).
Para chingarla de acabar, me quedé sin pila en la computadora y la tengo que poner a cargar, de lo contrario no podré escribir una pura chingada.
Creo que me llevará todo un día laboral poder hacer la introducción de esta columna. Escribiré con calma y trataré de unir las ideas con base en párrafos pequeños.
El caso es que por circunstancias ajenas a esta empresa me veo en la necesidad de escribir lo menos posible el día de hoy.
Aunque he aprendido que en ocasiones con una cuartilla es suficiente para decir más de lo que dicen algunos cuantos libros (todo depende de quien escriba la cuartilla y de los libros con los que comparemos el texto en cuestión).
Para empezar, les diré que este año decidí dejar de aislarme, no se puede vivir sólo trabajando y durmiendo (aunque de un tiempo a esta parte le he hallado el gusto a eso de ponerme la pijama como a las 6:30 de la tarde y quedarme dormido viendo televisión), así que, me ha dado por ver a unos muy buenos amigos que venden libros.
Me refiero al gran Sergiño y a su chica a quienes veo de vez en vez, por lo regular cenamos o simplemente nos tomamos un café.
La idea principal consiste en charlar, debatir sobre coleccionismo de libros o sobre lo que nos venga en gana. De hecho, me han ayudado mucho con el proyecto que tengo de vender mi biblioteca.
A mí me apasiona el tema, pero es muy difícil que trate estas cuestiones con todas las personas. En términos generales la mayoría de la gente no lee ni la talla de sus calzones y hablar de literatura, si no es del interés de alguien, puede aburrir a cualquiera.
La chica de mi amigo escribe cuentos eróticos. Se trata de la poderosa Verónica Abracadabra. Debo decir que no soy un experto en el tema, pero he leído algunas novelas que me parece que tratan el asunto de una manera muy particular y diferente. Así que conseguí dos libros y se los regalé.
Otro día hablamos sobre García Márquez y la obsesión de mi amigo Segio por cierta edición de Cien años de soledad.
En otra charla les hablaba sobre Fabio Morábito y sus hábitos de lectura. También sobre Juan Rulfo y lo extraño que era. Un personaje de lo más lacónico que pueda existir. Mi amigo Iñaki podría asegurar que Rulfo se robó Pedro Páramo y publicó esa novela diciendo que él la escribió.
La verdad viendo algunas entrevistas de Juan Rulfo, la teoría de Iñaki no me parece tan descabellada.
Volviendo a nuestro asunto, los dos libros que le regalé a mi amiga fueron los siguientes: La Uruguaya del gran Pedrito Mairal y La Trilogía sucia de La Habana de Pedro Juan Gutiérrez.
El caso es que casi siempre hablo sobre autores, es decir, escritores y es muy raro que hable sobre mujeres escritoras, luego entonces mi amiga me pidió que le diera algunas recomendaciones al respecto y la verdad es que despertó a la leona dormida que vive dentro de mí.
Sintiéndome Lupita D’Alessio le recomendé dos autoras: Guadalupe Dueñas y Amparo Dávila.
Debo decir que las dos son mexicanas y las dos son extraordinarias.
Con respecto a Guadalupe Dueñas: nació en Guadalajara el 19 de octubre de 1910. Estudió Literatura en la UNAM. Asistió a cursos literarios en la Belmont School de Los Ángeles. Realizó guiones de telenovelas y trabajó como censora cinematográfica.
Colaboró con Ábside. Revista de cultura mexicana, Revista de la Universidad de México. México en la cultura de Novedades y cuanto suplemento y revista cultural se puedan imaginar.
Les paso sus libros más importantes:
Tiene la noche un árbol (1958)
No moriré del todo (1976)
Imaginaciones (1977)
Antes del inicio (1991)
Sirva este espacio para hacer una confesión y expulsar algunos cuantos pecados que cometí hace algunos años: confieso que hace un tiempo tomé un curso con el gran Ricardo Bernal en el Claustro de Sor Juana.
En ese espacio conocí algunos buenos amigos. Había uno en particular que se enteró que conseguía libros raros y difíciles de hallar.
Justamente me encargó un libro de Guadalupe Dueñas, No moriré del todo, después de algunas semanas lo encontré. El tipo que me lo encargó era un sujeto bastante inteligente, luego entonces pensé: el libro debe ser bueno si me lo encargó este individuo. Lo empecé a hojear y decidí quedármelo.
Así fue como conocí a la inigualable Guadalupe Dueñas. También debo aclarar que tiempo después encontré otro ejemplar de ese mismo título y se lo entregué a mi amigo.
Debo decirles que la Dueñas tiene unos cuentazos. Hay dos en particular que me gustan mucho. Uno se llama “Yo vendí mi nombre” y el otro es: “Carta a una aprendiz de cuentos”.
Les dejo acá las ligas.
https://mortinatos.blogspot.com/2011/08/yo-vendi-mi-nombre.html
https://letrasymaullidos.blogspot.com/2018/01/carta-una-aprendiz-de-cuentos-guadalupe.html
Denles un vistazo, les aseguro que no se van a arrepentir.
Por otra parte, hablemos de Amparo Dávila (1928-2020): fue una destacada cuentista mexicana, pionera de la literatura fantástica y de terror en México, reconocida por sus relatos intensos y psicológicos.
Originaria de Zacatecas, su obra exploró el miedo, la locura y lo insólito en la vida cotidiana. Ganó el premio Xavier Villaurrutia en 1977.
Sus cuentos se caracterizan por el suspenso, la atmósfera asfixiante y protagonistas femeninas atrapadas en situaciones siniestras o de locura.
Sus obras fundamentales son las siguientes:
Salmos bajo la luna (1950)
Tiempo destrozado (1959)
Música concreta (1964)
Árboles petrificados (1977)
Para mí, tiene dos cuentos que necesitan leer antes de morir. El primero se llama “El huésped” y el otro es justamente “Árboles petrificados”.
Les dejo acá las ligas de ambos dos.
Justo en esta página pueden encontrar los cuentos. Son buenísimos. No se los pierdan.
Para terminar, sólo quisiera comentar algo que llevo todo el día queriendo gritar: ¡pero qué pinche calor hace! Y esto va empezando. Si seguimos así creo que tendremos que usar el atuendo Tepetongo 2026 hasta para ir al trabajo. Mínimo short y chanclas. En fin.
Se me portan bien, no quiero quejas.
Cualquier duda o sugerencia con esta columna que sacó a relucir la leona dormida que vive en mí, favor de mandarnos sus comentarios, extraordinaria damita, empoderado caballero.

Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.
