Los nuevos del gran Pedrito Mairal
Los nuevos, es la novela más reciente de Pedro Mairal y Gabriel Duarte, entre fiesta y trabajo nos la recomienda

Los nuevos, es la novela más reciente de Pedro Mairal y Gabriel Duarte, entre fiesta y trabajo nos la recomienda

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 4 de enero de 2026 (Neotraba)
Tiempo de lectura: 7 minutos
Insensatos lectores: debo ser honesto con todos ustedes, pensaba escribir estos renglones el día de mañana por la noche, pero, resulta que hoy es cumpleaños del gran Iñaki y tuvo a bien organizar una fiesta para el día de mañana.
Hasta donde entiendo habrá payasos, tacos de canasta y harto chupe. Francamente tenía pensado hacerme el desentendido, pues no soy mucho de fiestas, ni de payasos, ni de tacos de canasta, ni de harto chupe.
El problema radica en que el día de ayer, mientras me sacaba las pelusas del ombligo, hablé con el gran Iñakikín. Me preguntó si iría a su fiesta y no supe cómo decirle que no estaba en mis planes, por lo que tuve que decirle que sí.
Luego entonces, hoy es viernes 2 de enero. Son las 10 de la mañana. Estoy en el trabajo y mientras intento vender los trapos que aún tengo en el inventario también intentaré escribir esta columna.
Creo que vale la pena comenzar por decirles que justo hoy a las 8 de la mañana sonó mi celular. El ruido era extraño y bastante molesto. Apagué la alarma, pero no era cualquier alarma. Se trataba de un inminente sismo.
No tuve otro remedio que salir lagañoso, con chanclas y en pijama a la calle. Me consuela el hecho de saber que no era el único. Había una vecina que se hincó en plena calle a rezar. Baste con decirles que su playera se transparentaba, no traía ropa interior y su figura era un tanto voluptuosa. Traía los pelos más revueltos que Amanda Miguel.
Otra vecina abrazaba a su perro y lo tapaba con una cobija. Su hijo pequeño estaba al lado contemplando la escena mientras se moría de frío.
Al parecer sólo fue el susto, pero todo indica que este 2026 será un tanto extraño y peculiar. Confío que con el correr de los días, y llegado el próximo diciembre, seremos más viejos, más sabios, más hábiles y conspicuos y menos temblorosos.
Por fortuna no pasó a mayores. Salvo los desfiguros habituales de hartos ciudadanos empijamados y medio dormidos todo se puede remediar con un bolillo. En el transcurso de mi casa al trabajo no vi daños graves como en otras ocasiones.
Por otra parte, le comento a usted, damita, caballero, que abandoné a Dickens. Me encontré el nuevo libro de Pedro Mairal y no podía dejarlo en la librería donde lo vi. Por lo tanto, me lo enguangonché (qué belleza de verbo, ¿no?) y me lo llevé para mi casa.
El texto se llama Los nuevos. He aquí la contraportada:
“Es verdad que yo andaba medio rechiflado, medio trastornado, medio oblicuo este verano, pero yo fui el que empezó”.
“Thiago, Pilar y Bruno cruzan el borde inestable que va de la adolescencia a la adultez entre un verano que quema y un verano que aísla. Con Buenos Aires de fondo como un laberinto que empiezan a descifrar. ¿Cómo crecer cuando los adultos parecen enemigos? ¿Qué hacer frente a la exigencia de algo que no se eligió? ¿Cuántas formas puede tener el amor y el deseo?
Marcado por la pérdida de su madre, Thiago busca hacerle frente a un mundo del que se siente expulsado. Desde una universidad en Estados Unidos, Bruno intenta encontrar un lenguaje que lo identifique en medio de un idioma y una geografía ajenos. Pilar, que siempre actúo como centro de gravedad del grupo, es la encargada de sostener lo que queda de esa familia sustituta mientras la suya se desmorona.
Pedro Mairal construye una novela conmovedora, auténtica y poderosa sobre el desamparo y el abismo que se abre al dejar atrás la infancia y sus certezas. Los nuevos es a la vez un retrato tierno y feroz de tres amigos que ensayan un camino propio en un escenario volátil, donde lo único que se mantiene firme es el lazo que los une”.

Justo comencé a leer esta novela el jueves pasado. No pinta mal. Ya les haré saber qué tal está. Aunque la verdad, después de La uruguaya leeré todo aquello que encuentre del gran Pedrito Mairal.
Por otra parte, recuerdo que comencé a leer Los nuevos exactamente el jueves porque me quedé de ver con el gran Sergiño en El Péndulo de la Roma. Mientras lo esperaba ordené un café y me rifé los dos primeros capítulos.
Debo confesar que la pasé biendepocamadres. El gran Sergio es un entrañable amigo que conocí hace chingos de tiempo. No sé si hace más de 15 años. Me vendió unas primeras ediciones de Francisco Tario y desde entonces nos hicimos grandes amigos.
No les miento si les digo que es uno de los mejores libreros de viejo que tiene este país.
El asunto es que el gran Sergiño llegó con una chica encantadora llamada Verónica “Abracadabra”. La susodicha en cuestión tiene una librería infantil en Santa María la Ribera. Muy cerca del kiosko Morisco.
Debo decirles que no acostumbro a hablar sobre libros o literatura con nadie o casi nadie. Si acaso escribo por acá alguna que otra cosa al respecto. La mayoría de las personas no leen ni la talla de sus calzones y eso de hacerse el interesante y que la gente lo vea a uno como intelectual por haber leído alguna que otra cháchara, pues como que no se me antoja.
Pero en esa ocasión el público lo merecía. Nos recetamos una cena bastante frugal. Yo me rifé una copiosa orden de chilaquiles verdes gratinados con posho. El gran Sergiño unas enchiladas con chingos de mole y Doña Abracadabra un fideo seco que se veía deli, deli. Echamos el chisme bien agustito.
Resultó que la gran Verónica se dedica a organizar presentaciones de libros y escribe cuentos coquetos.
El tiempo se nos escurrió sin darnos cuenta. De repente ya eran las 10, pedimos la cuenta y nos marchamos.
Lo mejor de todo es que nos quedamos de ver el próximo jueves a la misma hora y en el mismo canal. Quedaron de darme su opinión cruel y despiadada sobre una novela que escribí en el 2018 y aún no publico.
Si me dicen que vale la pena ya veremos la forma de que vea la luz. En caso contrario, a escribir otra cosa. El año pasado dejé una novela incompleta y creo que no pinta mal.
En fin, ya les haré saber el veredicto del jurado.
Lo anterior cobra relevancia, pues me propuse que este año dejaría de buscar un rincón apartado del mundo para habitar mi soledad. Estoy seguro de que me vendrán bien algunos cuantos refuerzos.
Es muy satisfactorio encontrar gente con la que se puede charlar y compartir aficiones en común.
Por lo pronto les dejó acá la liga de un cuento de Mairal. Se llama “Hoy temprano”. No sé, pero tengo la impresión de que la novela que estoy leyendo está inspirada justo en ese texto. Por cierto, es un cuentazo. Uno de los mejores que he leído:
https://pedromairal.blogspot.com/2007/03/hoy-temprano.html?m=1
En breve les haré saber algunas cuantas cosas:
A) Ya les diré qué tal está la novela de Mairal.
B) Les haré saber si salgo vivo, o al menos sobrio, de casa de Iñaki porque con ese sujeto nunca se sabe.
C) Sabrán el veredicto del jurado y si la novela que escribí hace unos 6 o 7 años logrará ver la luz.
D) Todas las anteriores.
En fin, que por fin llegó el final. Se me portan bien, no quiero quejas.
Cualquier duda o sugerencia con esta columna que se va de fiesta de cumpleaños y que le da por leer libros del gran Pedrito Mairal, favor de dejarnos sus comentarios, encantadora damita, inigualable caballero.

Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.
