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Puebla, México, 13 de diciembre de 2025 (Neotraba)

Tiempo de lectura: 9 minutos

En algún lugar del mundo vivía un pequeño niño que siempre fue amado por sus abuelos, siempre fue muy feliz pero una tarde de invierno con tristeza descubrió lo volátil que es la vida, sus abuelitos amados dejaron de existir, su vida se transformó; la felicidad se convirtió en tristeza no hallaba motivo para sonreír, se alejó de sus amigos (creo que nunca tuvo amigos); la escuela no le agradaba, las matemáticas hacían alusión a su razón de ser sus problemas, el inglés le trajo cero satisfacción y se volvió mucha presión para enorgullecer a sus padres, todo era problemas y enojos.

Hasta que un día en la clase de química con el uso del microscopio, cual si fuera la bella durmiente o cual si fuera blancanieves al arrancar una grapa se pinchó y una gota de sangre en la platina cayó y observó: eran miles de personitas caminando en esa carretera roja, unas desesperadas, otras enojadas y unas intentando calmarse entre sí, pero lo más extraordinario cuando puso más aumento encontró algo raro ¡esas personitas eran él!

Michael asustado abandonó el laboratorio, llegó a su casa, no quiso comer, subió a su habitación era perturbador pensar que su sangre tenía vida aún fuera de su cuerpo. Se quedó dormido pensando ¿cómo hacer para que las personas de la carretera roja obtuvieran tranquilidad?

Al otro día le urgía ir al laboratorio, pero esta vez necesitaba saber si lo que había visto era verdad o solo su imaginación. Le insistió a su profesora que lo dejara entrar al laboratorio y ahí se pinchó el dedo y nuevamente vio a los pequeños Mick, ahora más calmados como si ahora esas personas tuvieran un nuevo sentido de vida pues ya no tenían desesperación. Abandonó el laboratorio sin decirle a nadie, en su mente estaba una idea ¡había encontrado algo que le despertaba interés! La sangre de todos los humanos estaba formada por pequeñas personitas que en realidad eran ellos mismos.

Al otro día, le comentó a su compañero de banca –un chavo de cabello rizado– que él había descubierto que los humanos tenían algo en la sangre. Decidido a investigar, tomó una libreta y su computadora y comenzó a buscar artículos sobre la sangre humana. Encontró varias cosas:

Investigó que la sangre transporta oxígeno, que es descrita como un tejido líquido y tiene algo curioso al contar con una proteína llamada hemoglobina, que al unirse con el hierro le da ese color característico, pero nada se comparaba con lo que había visto aquel día en el laboratorio, ahora estaba seguro de que lo que pasaba en su sangre no era normal, se preguntaba si les pasaría a todos los seres humanos, ¿la sangre es un compuesto químico?

En la siguiente clase de química, Michel le dijo a Daniel que si le podía pinchar el dedo. Accedió. Y puso una gota de su sangre en la placa de Petri, la colocó en la platina, puso el aumento de 100x y ¡wow! lo volvió a ver: pequeños Danis, unos más inquietos que otros.

Michael le llamó a Daniel, pero Daniel no vio a las personitas y esto dejó con más dudas a Michel, ya que pensó que su imaginación lo estaba traicionado. Se sentía de nuevo cómo el bicho raro y en ese momento le explicó a Daniel lo que él veía y Daniel le confesó que las cosas que él veía quizás eran por su padecimiento de TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) y esto causaba que por momentos estaba extremadamente inquieto y por otros relajado.

Michael olvidó el tema por un tiempo y continuó su vida normal, aunque gracias a esto había hecho un nuevo amigo: Daniel. Así ya no se sentía solo.

En la siguiente sesión de laboratorio de química, Michael vio el microscopio y recordó lo de la sangre, solicitó un préstamo para llevárselo a su casa y ahí fue donde descubrió su pasión por la química sanguínea.

Cuando llevó el microscopio a su casa, Michel descubrió que toda su familia –papá, mamá, hermanos– también lidiaba sus propias batallas. Michel no lo sabía, pero estaba a punto de hacer el descubrimiento más grande del siglo: así fue como supo que tenía un don único, pero eso no era lo mejor de esta historia.

Michel terminó la preparatoria e hizo examen para la BUAP, una de las universidades que más le hacía ilusión entrar desde niño. Pasó el examen y así empezó sus estudios universitarios, pero hubo una asignatura que le recordó su don: la llamada química médica. Se dedicó a investigar junto a su amigo Daniel cómo usar su don para el beneficio de las personas ya que podía ver lo que siente a través de revisar su sangre en el microscopio. Esto se lo confesó a su profesor de química, pero lo tiró a loco y el único que había confiado fu su amigo Daniel.

Entonces, terminó sus estudios con su experiencia para saber cómo sanar a las personas y cómo encontrar la manera de volver a darle sentido a la vida y ayudarlas a salir adelante. Sabía que su poder los podría convertir en un superhéroe. Luego de eso, descubrió una de las maneras de usarlo: observando la sangre de las personas, podría descubrir de dónde vienen las enfermedades.

Una tarde fue a comprar un pastel para su mamá, cuando llegó pidió el último pastel, casi al mismo tiempo llego una chica con una sudadera de estrellas, cabello castaño y ojos claros, pidió también el mismo pastel de piñón. Ella le dijo que cambiara de sabor y le propuso mejor invitarla a casa a comer pastel con su familia.

Desde ahí notó que tenían algo en común, Michael y Diana empezaron a platicar, ella era estudiante de psicología, y se hicieron buenos amigos, ambos se gustaban mucho, ella era capaz de entender lo que Michael le comentaba acerca de sus descubrimientos en la sangre.

Diana le propuso ir al hospital donde Michael trabaja y analizar la sangre de alguien para conjuntar las habilidades de ambos. Así lo hicieron y atendieron a una mujer que estaba sola en el hospital, ella llevaba meses enferma y los doctores no hallaban el diagnóstico preciso para iniciar su tratamiento. Para ayudarla, obtuvieron la sangre de ella y Michael la llevó al laboratorio. Su don se activó, ahí pudo ver muchas mujercitas unas niñas, otras adolescentes y hasta unas ancianas, pero su principal característica es que todas llevaban cargando algo en la espalda como si algo en su espalda no las dejara avanzar, como si llevaran un bulto en la espalda. Se lo comento a Diana.

Al día siguiente, Diana se acercó a trabajo social y solicitó información de la familia de la paciente, se puso en contacto con su familia y se enteró que la paciente había participado en una expedición a África, había estado en contacto con varios animales salvajes, lo cual le dio la idea a Michael de realizarle estudios en sus pulmones y, oh sorpresa, acababa de descubrir un nuevo virus que le estaba causando la muerte.

Una mañana sonó el teléfono de Michael, era la mamá de Daniel, alarmada porque Daniel estaba grave y le había dicho que solo Michael era capaz de ayudarlo. Sin pensarlo se desplazó hacia el hospital para ver a su amigo entrañable. No lo dudó ni por un segundo, extrajo sangre de su brazo y rápidamente se dirigió al laboratorio. Extrañamente al observar bajo el microscopio coincidía con el comportamiento de la sangre de la paciente, ¡había pequeños niños, jóvenes, adultos y ancianos Daniel!

Michel se preguntaba ¿qué pasaba? ¿por qué la coincidencia? pero ahora lo alarmante era que veía entre los mini seres a una flota de ancianos.

El análisis con el microscopio se quedaba corto, se lo comentó a Diana y juntos buscaron alternativas de nanotecnología para hacer un estudio más minucioso de la sangre de Daniel. La madre de Daniel le volvió a llamar los médicos que lo habían desahuciado. La tristeza y desesperación los estaban volviendo locos, esa misma desesperación que alguna vez había vivido cuando perdió a sus abuelos.

Diana logró tranquilizarlo un poco y le comentó de la expedición de la paciente a África. Michel olvidó preguntarle a la mamá de Daniel si había estado fuera del país, en ese momento tomó el teléfono, la señora le confirmó que Daniel tenía tres meses de haber visitado la India, eso podría ser un indicio de lo que podría estar pasando.

Mientras iba de regreso a casa, en las noticias escuchó que en Tailandia los elefantes estaban bajando a los pueblos y atacando a las personas, también escuchó que en Egipto las personas que se dedicaban a cuidar a los camellos empezaban a morir. Eso lo hizo pensar que algo estaba pasando con los animales salvajes. Decidido a llegar al fondo de esto, contactó a un colega de la India y le preguntó si habría algún brote de animales salvajes enfermos. Grande fue su sorpresa cuando su colega le dijo que una manada de gatos salvajes había atacado una localidad, a raíz de eso sus habitantes cayeron enfermos y solo los niños habrían sobrevivido. Lo más interesante era que personas saludables aun sin que los mordiera un gato salvaje, habrían perecido.

Michel se encerró en el laboratorio a investigar, era importante encontrar una razón científica a lo que estaba ocurriendo. Con mucho detenimiento analizó y encontró que los algunos Danieles ancianos eran rápidos y otros lentos. Eso le dio una idea. Michel llegó a la conclusión que la cura la podría tener el mismo paciente en su sangre y descubrió que por un proceso de destilación se podría limpiar la sangre de Daniel. Entonces, Michel se fue a Alemania, ya que este país se destaca en el análisis de sangre. Tras dos días sin dormir, haciendo pruebas y experimentos, logró limpiar la sangre de Daniel y así mismo logró ver que los Danieles ancianos rejuvenecían. ¡Eureka! había encontrado la cura de Daniel.

Inmediatamente regresó al país y le inyectó la cura a Daniel con la esperanza de recuperar a su mejor amigo, con la esperanza de que reaccionara satisfactoriamente y ¡Daniel se salvó!

Michel había recuperado a su mejor amigo Diana festejaba con él, posteriormente salvaron a la otra paciente. Michel se anticipó a una epidemia, ahí encontró sentido a su don y a su vida pues había hecho el descubrimiento del siglo.

Si se preguntan si Michael y Diana se enamoraron, la respuesta es sí.


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