Miguel Márquez, el librero trotamundos
Sergio Núñez se despide de un amigo librero: Miguel Márquez, el librero trotamundos, con quien entabló grandes charlas sobre literatura y libros

Sergio Núñez se despide de un amigo librero: Miguel Márquez, el librero trotamundos, con quien entabló grandes charlas sobre literatura y libros

Por Sergio Núñez
Ciudad de México, 5 de diciembre de 2025 (Neotraba)
Tiempo de lectura: 3 minutos
La persona a la que más he admirado por su alegría de vivir coincidentemente ejercía el mismo oficio que yo, Miguel Márquez Sanjuan fue librero. Pero Don Miguel además fue un promotor de la lectura, un trotamundos, un gran lector y un escritor.
Hace unos días me enteré que falleció, después de la muerte de mi padre, la noticia de su deceso es de los momentos que más me ha dolido. Miguel Márquez me visitaba cada mes en la bodega para surtir su librería Libros, café y jazz ubicada en Tijuana, llegaba temprano, siempre bien desayunado, escogía libros por horas, le encantaban los de literatura latinoamericana, específicamente del Boom Latinoamericano, García Márquez era su preferido, me reiteraba que el colombiano tenía un libro mágico, un libro perfecto y un libro por el que iba a ser recordado y este último no era Cien años de soledad; de Vargas Llosa me contó qué con un título suyo ganó en el CCH la apuesta de leerlo en un cuantos días; de Cortázar que Rayuela lo leyó un par de veces del modo tradicional y después con el tablero, iniciando en el capítulo 73; me contó que su hija Eréndira se quedó con su primera edición, sabía que jamás se la iba a regresar. También daba cátedra sobre Carlos Fuentes, José Donoso y Onetti.

En estos lotes que me compraba incluía sus predilecciones literarias y de forma muy práctica todo lo que podía vender en los poblados en los que se aventuraba por Baja California, nada se lo impedía, no importaba la distancia, la edad, los permisos o el clima, él lo lograba, llegaba a la localidad elegida, se instalaba con sus carpas y mesas, acomodaba los libros y a crear lectores, le importaba que los jóvenes se acercaran a la lectura.
A Don Miguel nunca lo escuché quejarse, los problemas y contrariedades de la vida las veía cómo oportunidades de crecimiento. Nació en Ciudad Neza, tenía carencias, pero nunca las mencionaba, para él la vida era para gozarla y no verle el lado malo. Vendía libros y revistas en los camiones, le encantaba. Tenía discursos creados por él mismo para vender el libro de Curaciones Medicinales de Gómez Gómez o El otoño del patriarca.
Era un contador de anécdotas, tenía una para cada ocasión, cómo la vez que lo corrieron de un burdel por leer y no ir a lo que correspondía al lugar o las distintas discusiones con escritores. Eran tantas las historias que deseaba compartir que escribió algunos libros de forma independiente, tuve la fortuna de que me mostrara los textos antes de ser publicados.
Vendió libros en todos los estados del país, era un viajero incansable, siempre con un libro bajo el brazo. Puso varias librerías hasta que se instaló en Tijuana, donde su librería ya es parte de la historia de la ciudad.

Miguel fue el librero más alegre, ameno y platicador que he conocido, atesoro sus consejos y su apoyo moral ante las críticas y dificultades; lo voy a extrañar, lo apreciaba y le haré un homenaje disfrutando de la vida cómo él lo hacía.
Descanse en paz el librero trotamundos y querido amigo, Miguel Márquez Sanjuan.
