Una columna de emergencia y algunos refranes
La computadora de Gabriel Duarte voló pero no nos quedamos sin columna semanal: pasen a leer algunos refranes y noticias que tiene para comentarnos

La computadora de Gabriel Duarte voló pero no nos quedamos sin columna semanal: pasen a leer algunos refranes y noticias que tiene para comentarnos

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 28 de septiembre de 2025
Insensatos lectores: resulta que había escrito una texto biendepocamadres,pero mi compu tuvo a bien reformatearse, así, por sus huevos. Al parecer esta laptop se manda sola y por más que lo intento no puedo recuperar el fokin archivo.
Visto lo visto, me veré en la imperiosa necesidad de escribir otra columna. El tema es que hoy ya es jueves y no sé si encuentre el tiempo necesario para escribir. En mi trabajo es casi imposible hacerlo, y para chingarla de acabar, más tarde tengo que ir por mis placas al heroico Municipio de Otumba.
La verdad es que Otumba no se escucha nada romántico y sí se oye que está bien piches lejos. Tengo una camioneta con placas del EDOMEX y para reemplacarla sólo conseguí un comprobante de domicilio de hasta pinches por allá.
Pero no quisiera dejarlos sin discurso semanal, en caso de no poder recuperar el texto anterior. Así que, tengo que mover el trasero en chinga y empezar de nuevo. Más bien lo que tengo que mover son los dedos, no el trasero, de lo contrario bien podrían decirme que escribo con las nalgas, y creo que no es el caso.
Lo primero que quisiera decirles, muy a mi pesar, es que los dichos populares siempre son muy atinados. Hace mucho compré un libro donde vienen chingos de refranes y casi todos son un tanto arcaicos, pero seguro que aún funcionan para estos tiempos. Es un libro bien viejito, pero está bien chingón.
Tan pronto tenga oportunidad he de compartir algunos refranes de antaño aquí mismo. Y, dicho sea de paso, tengo que llevar a encuadernar ese libro.
Por ahora, estoy pensando en un dicho en particular que reza lo siguiente: “por la boca muere el pez”. Buscando el significado me encontré que por lo general las personas dicen “por la boca nace y muere el pez”, pero, según entiendo, lo correcto es decir simplemente “por la boca muere el pez”.
Según la IA es una advertencia a ser discreto y no hablar de más, ya que ser indiscreto o hablar en exceso puede traer consecuencias negativas o generar algunos problemas. El refrán utiliza la imagen del pez que, por morder y abrir la boca, cae en la trampa del anzuelo.
Y, seguramente, estarán pensando dos cosas: A) ¿Por qué este pendejo se acordó de ese dicho? B) ¿Eso qué tiene que ver con que hoy es domingo y nos vale harta madre el mundo?
Permítanme tantito: en primera instancia, deben comprender que esto es una columna de emergencia, en segundo lugar, no es fácil reconocer que me debo tragar mis palabras.
Me explico: en días pasados les comentaba que años atrás acudí a un súper mercado en septiembre y me quedé pasmado al observar que ya había artículos navideños: manteles, toallitas, servilletas, tapetes y cuanta madre.
Pues resulta que la semana pasada llegaron a ofrecerme un suéter lleno de copos de nieve, árboles de navidad y “foquitos”, piches suéteres, les aprietas un botón y se encienden las luces que trae. Yo no sabía si reír, rezar o llorar y resulta que esas madres se venden un chingo.
Así pues, me tengo que tragar mis palabras porque justo estoy esperando a que lleguen los putos suéteres para empezar a venderlos. Lo único que puedo argumentar, en mi defensa, es que tal vez con esto pudiera ser que me empiece a gustar un poco la navidad. Los mantendré enterados.
Pasando a nuestra sección de noticias: se estrenó una película llamada Una batalla tras otra protagonizada por Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio del Toro. Se supone que es una aventura fílmica que trata sobre opresión y venganza, donde la familia y la hermandad son lo más importante.
Por el elenco se antoja darle un vistazo. Ya veré si aparece pronto en mi pirateca. La neta, no sé ustedes, pero yo tengo chingos de tiempo sin ir al cine. Años atrás acudía con frecuencia. De un tiempo a esta parte, rara vez me paro en un cine. Netflix lo cambió todo.
Por otra parte: por fin se vendió Banamex. Un sujeto denominado Chico Pardo tomó el 25% de las acciones y será presidente del consejo en 2026.
Me pregunto qué se sentirá ser de esos tipos que mueven el mundo, de esas personas que con una decisión pueden generar que suba el dólar o que se desplome la bolsa. Sería interesante que en otra vida nos toque vivir algo así.
Chéquense esta otra nota: “Detienen a ejército de La Luz del Mundo”. En una zona dominada por el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y armados como un “ejército” de sicarios, un grupo de hombres ligados a la iglesia La Luz del Mundo fue detenido ayer en la madrugada por autoridades federales y estatales.
Los hombres tenían un “Himnario”, con los salmos y cantos utilizados en la iglesia liderada por Naasón Joaquín García, condenado en Estados Unidos por abuso sexual de cinco víctimas.
Los detenidos, entre ellos uno originario de EU, se identificaron como parte del grupo “Jazzer”, palabra bíblica que varios de ellos tenían grabada con letras blancas en una manga de una playera negra que portaban como uniforme.
¿Lo pueden creer? La neta es que me parece de lo más bizarro: ahora resulta que son asesinos y narcotraficantes en el nombre del Señor (de los cielos). Simplemente no doy crédito.
Para finalizar con esta sección: “Se une a las estrellas el Nobel del Big Bang”. El laboratorio de Astropartículas y Cosmología de París, confirmó el fallecimiento de George Fitzgerald Smoot premio Nobel de Física 2006.
Smoot, junto con su compañero John C. Mather, ganó el Nobel “por su descubrimiento de la forma del cuerpo negro y la anisotropía de la radiación del fondo cósmico de microondas”. Lo anterior traducido a la aportación de datos que comprueban el origen del Universo, las galaxias y las estrellas, comprobando la teoría del Big Bang.
Si no mal recuerdo dicha teoría afirma que todo comenzó con una explosión gigantesca y de este modo se creó el Universo. Siempre he pensado que, de ser esto cierto, debemos aceptar que sólo somos polvo de estrellas.
Regresemos al libro del que les hablaba en un principio. El título es muy breve: Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras fórmulas comunes de la lengua castellana en que van todos los impresos antes y otra gran copia que juntó el maestro Gonzalo Correas, catedrático de Griego y Hebreo de la Universidad de Salamanca.
El libro ya cumplió más de 100 años, data de 1924, y lo que me gusta es que todo viene en orden alfabético. A ver qué les parecen los siguientes refranes:
“A la mujer bailar y al asno andar y rebuznar, faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar”.
“Bebe de río por turbio que vaya, come carnero por caro que valga, casa con doncella por años que haya”.
“Catarro dura cuarenta días curado y cuarenta y uno por curar; pues por un día más no hay que parar, comamos de todo”.
“Dice el refrán: allá van los ojos donde está la voluntad. Dice el refrán: allá van los pies, donde el corazón está”.
“El poco hablar es oro y el mucho hablar es lodo”.
“Freno dorado no mejora el caballo”.
“Grande y gruesa me haga Dios, que blanca y rubia me haré yo”.
Por ahora llegamos a la “G”, debo decirles que habrá unos 100 refranes o más por cada letra del abecedario. Ya guardaremos para otra emergencia algunos otros dichos, dimes y diretes.
Creo que antes era habitual que las personas adultas hablaran con expresiones de este tipo. Mi abuela lo hacía y mi papá se sabía un chingo.
Para finalizar, les comento que en la columna que se me despedorró, hablaba bastante bien del libro que estoy leyendo. Se llama Tres cruces y es de Alejandro Paniagua.
La verdad es que aún no lo termino. Sólo puedo decir que la novela vale la pena si les gustan los textos un tanto oscuros y dos tres intensos.
Va de un tema que, nos guste o no, a todos nos atañe: se trata del narcotráfico, pero creo que el análisis que observa el libro no tiene una visión macro, más bien se centra en un microcosmos. Va de las fantasías de una niña, de su desalmada agüela, de un sicario y de la construcción de una fosa clandestina.
Como se habrán de imaginar hay muertos, balazos, putazos, arrepentidos, alcohólicos, amantes, andantes, rufianes, vendedores de globos, dineros, viejitos, doctores, panteones, harta culpa y chingos de cosas más.
Si para la próxima semana no he recuperado el fukin archivo, les prometo hablar (más bien escribir) sobre Tres cruces con mayor profundidad.
Por ahora me voy porque ya me dio sed, de esa sed maligna que da comezón en las anginas y que despedorra los lazos conyugales. Se me portan bien, no quiero quejas.
Cualquier duda o sugerencia con esta columna confeccionada al chingadazo y que tarde o temprano se convertirá en polvo de estrellas, favor de mandarnos sus comentarios, damita, caballero.

Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.
