El editor de una novela le pide al autor que la protagonista sea una parodia de la presidenta de México. Esta es la respuesta del autor. Por Carlos Bortoni
Claudia Sheinbaum sonriendo en el zöcalo de la Ciudad de México. Imagen generada con IA
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Por Carlos Bortoni
Ciudad de México, 18 de agosto de 2025 (Neotraba)
El desayuno fluye como fluye cualquier interacción social, como fluye cualquier intercambio comercial –si es que hay alguna diferencia entre ellos– lugares comunes, intercambio de opiniones, risas grabadas. Todo hasta que el editor decide entrar en materia. De tus propuestas, la novela de la cuidadora del museo me parece la más interesante –dice. –¿Por qué no empiezas a trabajar en ella y me mandas avances? –pregunta como quien da una instrucción que no puede ser ignorada. Trabajo lento –digo. Él, seguro de que yo aceptaría su invitación, retoma la palabra sin reparar en mi intento de respuesta. La única condición es que la cuidadora del museo sea una parodia de Claudia Sheinbaum –dice. –Trabajaré en ello– respondo al mismo tiempo que renuncio a la idea de escribir dicha novela, cuando menos mientras Claudia Sheinbaum sobreviva en el imaginario de los lectores.