El gran Philip Marlowe y el inigualable Raymond Chandler
Gabriel Duarte nos presenta a uno de los detectives más entrañables y humanos de la literatura negra: Philip Marlowe

Gabriel Duarte nos presenta a uno de los detectives más entrañables y humanos de la literatura negra: Philip Marlowe

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 17 de agosto de 2025 (Neotraba)
Insensatos lectores: hoy es domingo y más me vale comenzar a hacer la columna de la próxima semana porque estoy tapado de trabajo. Como les comenté abrí una tienda de ropa. Se me ocurrió vender ofertas y aquello es un manicomio. Todos los días abro a las 9:30 am y cierro a las 6.
Termino como si hubiera bailado cumbias en reversa con un puto gorila. A la noche no aguanto los pies. Me quedan como guachilotortas. ¿Saben qué es eso? Resulta que un ñor, se puso creativo, abrió un puesto de tamales sobre avenida Patriotismo y llevó la torta de tamal al siglo XXIV. Le agregó chilaquiles y pollo.
Aquello es como una torta cubana, pero en medio tenemos un bulto de masa, cubierto con un bolillo, aderezado con pollo, crema, queso, chilaquiles, cebolla y no sé qué tanta madre. Creo que si alguien le lleva un mamut seguro que se lo guisan y se lo ponen a la torta.
El asunto es que llego a mi casa con los pies inflamados y no sé si tengo más hambre o más sueño. Todo el día estoy cobrando, vendiendo, haciendo notas, gritando, acomodando chamarras y agachando el trasero para recoger cosas que terminan en el piso.
Cuando cae la tarde me siento como un viejito con problemas de ciática.
Pero, para ser muy franco, estoy feliz. Es una bendición tener trabajo. Aunque recuerdo que tenía un amigo que me decía que su mamá era “la todo o nada”. Si quería una pantalla de plasma tenía que comprar la más grande que hubiera, una con las dimensiones del World Trade Center, de lo contrario no quería nada. Y así era para todo.
Justo eso es lo que me ha venido sucediendo: o tengo chingos de trabajo o no tengo ni mierdas que hacer. Aunque debo decir que años atrás había logrado darle cierta estabilidad a este asunto. Tenía el trabajo necesario para vivir medianamente bien sin volverme loco y sin que me faltara tiempo para leer.
Hoy por hoy la cosa es distinta, espero lograr un sano equilibrio y automatizar la tienda para que trabaje bien sinmigo o conmigo. Ya les contaré si lo logro.
Por ahora, intentaré seguir escribiendo y espero hacer dos columnas por semana en los 7 minutos que tengo libres para poder adelantar los textos de diciembre, porque estoy seguro de que en ese mes no voy a poder ni siquiera ir al baño. En fin.
Recuerdo que la última vez les hablaba sobre la importancia de Raymond Chandler en la literatura contemporánea.
Verán, hace muchos años leí un libro de Harlod Bloom denominado Shakespeare, la invención de lo humano. En él, Bloom hace un repaso por todas las obras de Shakespeare y analiza uno a uno a todos los personajes importantes de cada obra.
Como resultado, Bloom comprendió que Shakespeare se adelantó aproximadamente unos 300 años al trabajo de Freud. Pudo ver con claridad la condición humana, es decir, nuestra naturaleza. Shakespeare llevó el espíritu del hombre al papel para luego representarlo en el teatro.
Me refiero concretamente a nuestros vicios de carácter, a nuestras falencias y neurosis y a todo aquello que nos hace vulnerables y contradictorios.
Todas las obras en Shakespeare tocan asuntos importantes como la ambición, los celos, el amor, el deseo de poder, la venganza, la locura, la traición y la mortalidad.
Estos temas interconectados exploran los conflictos y los dilemas humanos, generando una conexión con lectores de cualquier época.
Al ver series como Succession el espectador prácticamenteestá viendo a Shakespeare. Y si no han visto Succession, no dejen de hacerlo, tremenda serie. Va de una familia conformada por un papá multimillonario, abusivo y manipulador, con cuatro hijos: tres hombres y una mujer.
Lo importante es ver quién hereda el control de una empresa multinacional de medios informativos. Se pueden ver traiciones entre hermanos, alianzas, bajezas, venganzas, celos, estupidez, ambición, vileza, torpeza: drama, drama, drama.
La serie es buenísima y les aseguro que los guionistas conocen a Shakespeare de los pies a la cabeza.
Y seguramente se preguntarán: ¿por qué si este mequetrefe quiere hablar sobre Chandler y novela negra empieza citando a Shakespeare? La respuesta es simple: Philip Marlowe.

Verán, antes de El sueño eterno, que fue la primera novela en la que aparece el detective creado por Chandler los investigadores, en la literatura, eran sólo personajes de papel.
Antes de Marlowe, Sam Spade, el detective concebido por Dashiell Hammett, ya no sólo es un tipo cerebral y estructurado, comienzan a notarse en él ciertos vicios de carácter, para dar cabida a un ser imperfecto.
Con Marlowe se concretó el detective en su totalidad. Podemos ver un hombre solitario, alcohólico, seguro de sí mismo, honesto, analítico, con un peculiar sentido del humor, y una compleja relación con el género femenino, vaya pues, una contradicción total. Y justo esas características son las que representan a un sujeto completamente imperfecto: humano.
Con el tiempo, el personaje creado por Chandler pasó de ser un prototipo a un estereotipo, pues ahora podemos observar que muchos histriones televisivos, y de la pantalla grande, comparten estas características: por lo general son brillantes en sus trabajos, pero su vida personal es un completo desastre.
Antes de continuar, creo que tal vez merezca la pena repasar un poco la biografía de este sujeto: Raymod Chandler nació en Chicago, pero se crio en Inglaterra antes de regresar a Estados Unidos y establecerse en California.
El dato anterior es relevante, pues la ciudad de Los Ángeles juega un papel fundamental en su obra literaria.
Sus padres se divorciaron cuando era niño y se mudó con su madre a Inglaterra donde cursó los estudios básicos. También estudió en Francia y Alemania. Trabajó brevemente para el gobierno británico.
Regresó a Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial, estableciéndose en California. Comenzó a escribir cuentos para revistas Pulp a los 45 años. Me queda claro que nunca es tarde para empezar de nuevo.
Su paso por la revista Black Mask fue muy importante. A este tipo de publicaciones se les denominaba revistas “Pulp” por estar hechas con pulpa de madera, un material barato y de baja calidad.

En estas editoriales se forjaron autores significativos para el género como Dashiell Hammett, W. T. Ballard, Erle Stanley Gardner y por su puesto Raymond Chandler.
Su primera novela fue un éxito instantáneo. Chandler escribió siete libros más protagonizados por Marlowe, además de varios cuentos.
Su estilo se caracteriza por tener un lenguaje directo y crudo con descripciones vívidas y una aguda observación de la sociedad de su época.
Chandler fue un maestro en la creación de atmósferas oscuras y personajes complejos, tanto héroes como villanos.
Influyó en generaciones de escritores de novela negra y sus obras han sido adaptadas al cine en numerosas ocasiones, a menudo protagonizadas por Humphrey Bogart.
Se casó con Pearl Eugenia “Cissy” Hurlburt, una mujer mayor que él, quien lo acompañó en sus problemas personales y profesionales.
Su relación con Hollywood fue compleja, trabajó como guionista en algunas ocasiones, y fue un asiduo crítico del ambiente de la industria cinematográfica.
Falleció en la Jolla California el 25 de marzo de 1959 a causa de una neumonía.
Ahora bien, hablemos de Philip Marlowe. Las siete novelas en las que aparece son las siguientes: El sueño eterno, Adiós muñeca, Play Back, El largo adiós, La dama del lago, La hermana menor y La ventana alta.

Con frecuencia los críticos literarios, y los lectores en general, observan que el detective de Chandler es un alter ego de su creador.
Tanto Chandler como Marlowe son conocidos por su visión cínica del mundo, pero también por su ingenio y humor ácido, que utilizan para lidiar con las situaciones difíciles y la corrupción que los rodea.
Ambos personajes tienen un fuerte sentido de la justicia y la moral, lo que los impulsa a luchar contra la injusticia, incluso cuando eso implica enfrentarse a personas poderosas o situaciones donde su vida está en riesgo.
Chandler y Marlowe son grandes observadores de la sociedad, capaces de analizar la corrupción y la hipocresía que los rodean. Ambos utilizan sus habilidades para desenmascarar la verdad. Chandler la escritura, Marlowe la investigación.
Chandler basó a Marlowe en sus propias experiencias y en personas que conocía en la vida real. Esto hace que Philip Marlowe sea un personaje complejo y realista, con los rasgos de personalidad y la visión del mundo de su creador.
Podría hablar eternamente sobre Chandler, pero creo que ya me extendí más de lo debido. No quisiera cerrar de un chingadazo esta columna, así que, sólo les hago saber que es posible que en alguna otra ocasión analicemos algún libro del inigualable Marlow para ver si se les antoja darle un vistazo.
Por lo pronto, si pueden leer Adiós muñeca o El largo adiós les aseguro que no se van a arrepentir. Se me portan bien, no quiero quejas.
Cualquier queja o sugerencia con esta columna llena de contradicciones y personajes imperfectos, favor de mandarnos sus comentarios, escurridiza damita, sospechoso caballero.

Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.
