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Ciudad Mendoza, Veracruz, 9 de diciembre de 2023 (Neotraba)

Con el respaldo de Luis Mario Schneider, se abrió la oportunidad de consolidar a un grupo de la Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana, después de la mitad del siglo XX. Comenzó a ofrecernos estudiar y leer las obras de Rubén Darío. La presencia del creador del Modernismo en tierras veracruzanas rindió sus frutos con la ubicación de algunas fotografías, como simples recuerdos de su visita a Teocelo y Xalapa. De la capital veracruzana pudieron rescatarse algunos recibos de hoteles y bares, en donde Rubén Darío estampaba su firma que luego iban a cobrarse a la tesorería del Estado. Además, la existencia del movimiento Estridentista, en la capital veracruzana. Fue el descubrimiento, que advirtió una mina de oro de las letras mexicanas. Organizó al grupo de sus estudiantes para que, en primer lugar, hicieran las fichas correspondientes de los libros y documentos, que entonces conservaba el archivo de la editora de Gobierno del Estado de Veracruz. Espacio cultural que aparte de realizar publicaciones oficiales, también editaba obras literarias, y donde hicieron los libros y revistas estridentistas. Hurgué en algunos números y las páginas de la revista Horizonte. Leí fascinado un cuento de Antón Chéjov, traducido para dicho espacio, que tenía el subtítulo de “Revista de actividad contemporánea”.

Manuel Maple Arces encabezó a este puñado de precursores de las letras nacionales, continuadores, cultivadores y promotores del futurismo italiano. Al mismo tiempo de la visión literaria de Vladimir Mayakovsky. Fueron asombrosos sus proyectos que intentaron mostrar el rostro estético del movimiento intelectual posterior a la Revolución mexicana. Indiscutiblemente, fue increíble para mí en aquella parte lejana de mi juventud, el poder tener en mis manos libros, manifiestos, y hasta partituras musicales de otra de las creaciones del Estridentismo, como fue el jazz-danzón. Además de conocer grabados y pinturas de Leopoldo Méndez, Jean Charlot, Roberto Montenegro, y Ramón Alva de la Canal, entre otros artistas gráficos.

En aquellos años estudiantiles, yo visitaba constantemente el taller de Ramón Alva de la Canal, uno de los sobrevivientes del Estridentismo. En cierta ocasión, apareció la figura alta y de piel rosada de Germán List Arzubide. Junto al pequeño de Ramón Alva de la Canal, el autor del libro El estridentismo, resultaba como un gigante.

Fragmento de El café de nadie de Ramón Alva de la Canal
Fragmento de El café de nadie de Ramón Alva de la Canal

Con nuestras aportaciones realizadas en fichas bibliográficas y resúmenes de lectura, Luis Mario Schneider publicó años más tarde los libros El estridentismo o una literatura de la estrategia, Instituto nacional de Bellas Artes, 1970; y El estridentismo, México 1921-1927, UNAM 1985. En sus páginas estudió y recopiló una fundamental antología de las voces esenciales del movimiento literario más valioso fuera de la capital mexicana en aquellos años. Desde los números de Actual, con los manifiestos hasta la ubicación de textos narrativos, poéticos y de ensayo.

Hay que señalar que el compatriota de Luis Mario Schneider, Jorge Luis Borges, en 1925, hizo una lectura crítica del libro Andamios interiores, el cual Manuel Maples Arce dio a conocer en 1922. Este fragmento de Inquisiciones destacó la inteligencia del autor de “El Aleph”. Vale la pena volver a revisarlo para darse cuenta del impacto que tuvo el Estridentismo, en aquel periodo, de la vida literaria de América Latina y de España.

Mural de Ramón Alva de la Canal en el Colegio de San Ildefonso
Mural de Ramón Alva de la Canal en el Colegio de San Ildefonso

Jorge Luis Borges reconoció cierta, o más bien alguna admiración por Manuel Maples Arce consideró indispensable llevar a cabo una crítica sobre el libro Andamios interiores. Entre las acotaciones señaló la variedad de sensaciones logradas, por ejemplo:

“En el piano automático / Se va haciendo la noche… Un incendio de aplausos consume las / lunetas… Yo soy un punto muerto en medio de la / hora / equidistante al grito náufrago de una / estrella”.

Jorge Luis Borges recordó la rejuvenecida metáfora de Quevedo que dijo a las estrellas: “Vosotras de la sombra voz ardiente”.

En nuestros días todavía, el Estridentismo no ha provocado le erupción del Popocatépetl, tampoco desbandar a los totoles académicos y menos urbanizar los gallineros literarios o construir nuestros propios andamios interiores.

Fue un movimiento artístico interdisciplinario que se inició el 31 de diciembre de 1921 en la ciudad de México, tras el lanzamiento del manifiesto “Actual Nº1” por Manuel Maples Arce. Participaron Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Salvador Gallardo, Germán Cueto, Ramón Alva de la Canal y Leopoldo Méndez, quienes constituirían el grupo estridentista.

Cargadoras de agua de Ramón Alva de la Canal
Cargadoras de agua de Ramón Alva de la Canal

En 1925, se establecieron en Xalapa, donde realizaron una gran labor editorial, cultural y educativa bajo los auspicios del gobernador de Veracruz, Heriberto Jara, hasta que éste fue depuesto y el grupo se disolvió, en 1927. Como ya se advirtió el Estridentismo enlazaba algunas propuestas del futurismo de Marinetti, con la irreverencia Dadá, y la rebeldía de Mayakovsky. Entre sus revistas, destacaron Ser (1922), Irradiador (1923), Semáforo (1924) y Horizonte (1926-1927).

La presencia vital del grupo Estridentista en la capital veracruzana, representó el impulso creativo de inventar la Atenas, ciudad a donde llevaron el escenario del Café de nadie, las tertulias literarias, y el amor por las ediciones de libros y revistas. La glorificación dramática de plantear otra estética, después del movimiento armado de 1910. Demostrar la sátira y el humor de los lemas extraordinarios desprendidos de sus manifiestos. “¡Viva el mole de Guajolote! ¡Chopin a la silla eléctrica!, o ¡Muera el cura Hidalgo!”.

Portada de la Revista Horizonte con trabajo gráfico de Ramón Alva de la Canal
Portada de la Revista Horizonte con trabajo gráfico de Ramón Alva de la Canal

El proyecto de glorificar el espectáculo de la Revolución mexicana, llevar lo cotidiano hacia el espacio de la creación literaria y ensayar alternativas en las artes plásticas, literatura, o música, en las cuales irradiaron algunas tendencias artísticas fuera de los localismos y fronteras del horizonte hispanoamericano.


Raúl Hernández Viveros, 9 de diciembre de 1944, Ciudad Mendoza, Ver., libros: La Invasión de los Chinos, Cuadernos del Caballo Verde, Xalapa, Ver., 1976. Los Otros Alquimistas, Universidad Veracruzana, 1978, Los Tlaconetes, Editorial Amate, 1980, El Secuestro de una Musa, Editorial Oasis, 1985, Entre la pena y la nada, Leega, 1985. Relatos, Cultura de VeracruZ, 1996. El Talismán del Olvido, Editora de Gobierno, 1999. Los días de Otoño, Autores veracruzanos contemporáneos, 1999. La Nictalopía de Sor Juana Inés de la Cruz, Cultura de VeracruZ, 1999. Pensamiento, Memoria  y Escritura, Cultura de VeracruZ, 2000, La mitología de Roberto Williams García, Cultura de VeracruZ, 2001, La conspiración de los gatos, Cultura de VeracruZ, 2002,  Relato Español Actual, Fondo de Cultura Económica, 2003. La generosidad divina, Leega Literaria, 2009, Linaje de Cortés, 2022, Anda Luz, Editorial Alhulia Granada, 2023. Director de Cultura de VeracruZ, Revista de Literatura Contemporánea.  https://nuevaepoca.blogspot.com/


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