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Iván García en la presentación del disco Tormenta foto de Óscar Alarcón
Iván García en la presentación del disco Tormenta foto de Óscar Alarcón

 

Por Óscar Alarcón Travolta (@metaoscar)

 

I. No eran mariposas lo que había dentro de mí, eran cuervos.

 

Tormenta el nuevo disco de Iván García y los Yonkis está impregnado de ajenjo. Quizá sería conveniente considerar a la absenta como una posible guía para escuchar el viaje que este 2018 nos han preparado los Yonkis.

 

El hada verde, como era conocido el ajenjo, acompañó a pintores de la talla de Picasso y Manet, de la misma forma estuvo presente en la vida de Verlaine, Baudelaire y Rimbaud, poetas malditos, que incluso terminaron a balazos bajo su influjo. Basta recordar el capítulo en el que un tiro de la pistola de Baudelaire resquebrajó la mano de Verlaine, su amante.

 

Hablar de los poetas malditos es ir a la raíz de una de las influencias de Iván García, y que lo han acompañado desde el inicio de su carrera. Basta recordar un verso de una de las tantas canciones de Iván, en donde nos dice: “tengo la biblia de Keroauc, tengo las flores del mal…”, verso que nos envía de regreso a Tormenta, pues este disco es una muestra consolidada de la poética de Iván García y los Yonkis: estamos frente a una banda que ameniza la fiesta del infierno.

 

Y ese habitar en el infierno es donde se encuentra una figura que aparece en sus discos anteriores: el poeta fracasado. Sin embargo, en Tormenta parece que Los Yonkis se reinventan pues le apuestan a decir: hoy no voy a fracasar. Es decir, habitar el infierno es una forma de celebrar la vida. O bien, habitar el infierno debe recordarnos que no hay necesidad de pretextos para hacer una fiesta.

 

Iván García y los Yonkis presentación Tormenta 2 foto de Óscar Alarcón
Iván García y los Yonkis presentación Tormenta 2 foto de Óscar Alarcón

 

II. Con mi cráneo puedes hacer un plato para el gato.

 

Play en la rola número 3 de Tormenta: “Azotados” es la rola en la que Gerardo Enciso nos inunda con su voz, nos llena los oídos y le plantea un doble reto a Iván García. En primer lugar, descubrir cuál de los dos poetas puede ser más doloroso cuando se escuchan sus voces en los audífonos. Por una parte, Enciso tiene esa voz que es como si un trueno cayera en la tierra. Conforme la rola avanza, la voz aterciopelada de Iván va creciendo, y entonces estaremos de frente a la tormenta completa, pues su voz es ese aguacero que dura toda la noche, que nos adormece y al mismo tiempo nos mantiene alertas.

El segundo reto que Gerardo Enciso le impone al líder de los Yonkis tiene que ver con la versificación, lirismo en estado puro desde el inicio de la canción: “Azotados desde niños por el hombre de sotana/ por la sota, el azar y la zorra de la cuadra”, dos versos poderosos de catorce sílabas, sonoros y juguetones, que nos permiten ver por qué Iván García es uno de los mayores referentes musicales y poéticos de Puebla: estamos ante dos versos que se acercan a los alejandrinos clásicos, es decir, versos de arte mayor en una canción de rock. En un disco de folk. Dos versos alejandrinos en medio de una Tormenta. Entonces, comprendemos que Iván García sale bien librado y está a la altura de Gerardo Enciso.

 

Iván García y los Yonkis presentación Tormenta 1 foto de Óscar Alarcón
Iván García y los Yonkis presentación Tormenta 1 foto de Óscar Alarcón

 

III. Al galope de la farlopa suena Bob Dylan en la rocola.

 

Si al ajenjo se le llamó “la cocaína del siglo XIX”, es casi imposible trazar el camino a la inversa, es decir, que a la farlopa se le llamara “el ajenjo del siglo XX”, pues es importante señalar que en aquella época, la farlopa pasaba desapercibida. Es hasta que el doctor Freud populariza su uso y casi se vuela la tapa de los sesos por la adicción a la cocaína.

 

Farlopa y ajenjo, nos dan un indicio de lo que significa el disco Tormenta, pues de manera personal creo que las letras de este nuevo material nos remiten al siglo XIX, sobre todo a la literatura de la que tanto gusta Iván García. Las letras de este disco me parecen un homenaje a Bernardo Couto Castillo, escritor que muriera a los 21 años en medio de láudano, ajenjo y prostitutas. O a José Juan Tablada, quien escandalizara a la iglesia católica por su poema “Misa negra” o al resto de escritores modernistas del XIX y a quienes este disco parece decirles salud con ajenjo: “aquí le llamamos lomo de rana”, dicen Los Yonkis.

 

En el disco también aparece la voz de Gerardo Peña, cantante de Hermosillo, Sonora, tierra lejana y caliente como el infierno, y con quien Iván García se toma un tequila al lado de Malcom Lowry, y entonces el ambiente se llena de la esencia de sotol. Así, Tormenta es una especie de western, no sólo por el country de sus melodías ni por el folk tan marcado de Dylan y de Cash, sino porque tenemos una cita con la muerte para beber, beber y celebrar. No importa qué día de la semana sea pues “aunque es martes suele haber variedad que es invariable. Aunque es martes suelo beber una cantidad considerable.”

Salud por esta Tormenta que cae el día de hoy en Puebla, brindemos por el amor que se fue y nos dejó, como un ave que cayó del cielo.

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