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Por Daniel Mira

Puebla, México, 26 de noviembre de 2020 [01:40 GMT-5] (Vertedero Cultural)

La soledad de Artemio, en su primer volumen, nos trae una narrativa diaria protagonizada por un hombre de edad adulta en cuyo día a día se encuentra disfrutando del placer de ser un solitario. Fiestas, películas y ejercicio en su tono más confidente es lo que Artemio nos muestra en los primeros minutos del corto; al menos así es hasta que conoce a Octavio, quien cambiará su rutina.

Juan Carlos L. Larrondo, con esta historia, nos muestra un centro de México al más fiel estilo de Taxi Driver, con las calles teñidas de noche, pero siempre brillando con la luz de los autos y el neón de los anuncios. Hago esta comparación porque al ver el cortometraje es muy difícil no recordar aquel filme cautivador de los 70s, ya que la inspiración no es solamente visual, sino que en cuestiones narrativas podemos notar grandes parecidos, desde la idea de unos protagonistas aislados rondando por la ciudad, hasta la idea de ser rechazados por sus respectivas citas después de mostrar sus más profundos gustos.

Con esas y más apariencias, La soledad de Artemio Vol.1 parece ser nada más que otra película sobre el hombre solitario incomprendido (de las que ya tenemos muchas), pero no es así; si bien es ahí de donde parte la premisa, este corto tiene su propio toque, mostrándonos un lado voyeur y excéntrico de la ciudad. La soledad de Artemio no es una narrativa original, pero en cuanto a meter un toque propio se refiere, no nos falla.

Cabe destacar también el gran de trabajo de fotografía realizado, el cual aprovechó al máximo el paisaje que nos ofrece un centro de México poco silencioso y vivo de noche. Ejemplo mismo es aquella magnífica toma donde apreciamos a Artemio ejercitándose con la torre Latinoamericana de fondo. toma que nos recuerda el gran agregado artístico que una locación le puede dar a un trabajo visual como este.

La soledad de Artemio Vol.1 es una historia que resultará freak para los más cerrados, pero comprensible para los más solitarios. Es la representación de una atracción sentimental, pero lo es también de un deseo sexual. Voyerismo, deseo, sueños y luces de ciudad es lo que encontrarás en este cortometraje de 20 minutos.

De los mejores trabajos que el FICM nos presentará con esta edición en su sección de Cortometraje mexicano. Ansío con ganas encontrarme con un volumen 2 de La soledad de Artemio, dado que el título nos indica que habría más de una parte. No nos quedará más que esperar.


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