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Por Adonai Castañeda (@the_castagneda)

Puebla, México 20 de enero de 2021 [00:02 GMT-5] (Neotraba)

Poco a poco, la violencia se ha inmiscuido en el terreno cotidiano. Así, experimentamos el mal desde diversas aristas: la mentira, el asesinato, el autosabotaje. Flannery O’ Connor declara que el escritor debe otorgarle verosimilitud a la corrupción humana para que la gracia adquiera sentido. Federico Vite (Hidalgo, 1975) cumple con esta máxima y la materializa en su libro de cuentos Como un ruido de grandes aguas, publicado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla.

Los siete textos del compendio se sostienen con una prosa muy ceñida al acto narrativo. Vite construye una voz enérgica y elegante, que exhibe la belleza en donde parece no haberla. En sus tópicos habita una inquietud: la interrogante ante la maldad. De ella se desprende un punto culmen que nos demuestra dos posibilidades: el despliegue del espíritu o la caída humana. Por ello, sus personajes, que caminan sobre un suelo incierto, se enfrentan a una epifanía que los moldea.

En “Teoría de oferta y demanda”, un sujeto no pierde oportunidad para enamorar mujeres misteriosas que encuentra en supermercados. En dicha trama yace una crítica mordaz hacia la expresión de la masculinidad y la violencia que trae consigo. Por otro lado, “Valadés & Company” da la vuelta y se inscribe en el género noir. Desde el título, aunado al nombre del protagonista, Edmundo, percibimos un guiño al cuentista sonorense homónimo: un detective sigue la pista al asesino de uno de sus clientes entre las calles de Puebla.

En la misma línea destaca “El artista”: un hombre abandona sus labores artísticas para trabajar al lado del crimen organizado. Vite muestra su observación aguda en torno a la violencia ejercida dentro del país; hace de ella una estética para comprenderla, sin abandonar el humor. En “Temperatura local”, el dueño de un cámper de tacos se enfrenta a los sobornos de Salubridad, por la tarde, y a las cuotas de derecho de piso de quienes rigen la plaza, por la noche, convirtiéndose en un engrane más en la maquinaria criminal.

Como un ruido de grandes aguas. Fotografía de Adonai Castañeda.
Como un ruido de grandes aguas. Fotografía de Adonai Castañeda.

Por otra parte, “Réplica” manifiesta la crueldad hacia uno mismo: un joven, tras la ruptura con su esposa, decide apropiarse de su imagen, imitándola a extremos risibles. Desde el largo del cabello, el tono de la voz, el oficio y la personalidad. Los sucesos de “Lecciones de música disco”, por su parte, toman lugar en un psiquiátrico. Ahí, un fotógrafo nos cuenta lo que ve mientras graba un documental. Sin embargo, desde el principio atendemos al espectro de la violencia, que permea por doquier. He aquí el arranque:

“La camioneta perdió estabilidad cuando salimos de la carretera. Antes de tomar la desviación, un retén militar nos detuvo: recogían los cadáveres de cinco personas que se habían baleado desde sus autos en movimiento. Una camioneta en llamas daba cuenta del encontronazo entre dos grupos que se peleaban la plaza. Enfilamos por el camino repleto de cocos, una terracería cercada por palmeras. Los neumáticos aplastaban el fruto caído y pensé que avanzábamos entre cráneos. El crujido recurrente bajo las llantas me hizo imaginar cementerios.”

El relato que titula el libro, “Como un ruido de grandes aguas”, parte de la revelación: el protagonista, solitario y destazado por la vida, es secuestrado y metido a la fuerza en una camioneta. Cuando logra zafarse de la situación, se enfrenta con una imagen que le recuerda la existencia de Dios: el cadáver de una vaca, apenas con carne, en un paraje impregnado de olor a fresas. Dicho texto me recordó lo que Inés Arredondo, admirable esteta del mal, consideraba que debía buscar un cuento: la trascendencia de una historia. Con ello, Vite expone su fascinante labor cuentística, que parte de situaciones emparentadas con la cotidianidad que nos asfixia.

En suma, Como un ruido de grandes aguas resulta en una búsqueda novedosa en la comprensión de la violencia que, de paso, se burla de sus mecanismos en la geografía mexicana. Lejana a la estandarización de discursos a su respecto, la búsqueda de Vite explora el nacimiento del mal, con narraciones breves e intensas, en cualquier individuo. En su lectura se levanta un puente que va de la risa al llanto.


Federico Vite. Como un ruido de grandes aguas. México: Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla. 2019. 124pp. ISBN: 978-607-8123-60-5.


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