De regreso a la oscuridad
De regreso a la oscuridad es un homenaje a Amy Winehouse, que en este 2026 se cumplen 15 años de su fallecimiento. Por Gabriel Duarte

De regreso a la oscuridad es un homenaje a Amy Winehouse, que en este 2026 se cumplen 15 años de su fallecimiento. Por Gabriel Duarte

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 26 de julio de 2026 (Neotraba)
Insensatos lectores: debo decirles que hace algunos años vivía con el gran Iñakikín y su perro denominado “Patch”. Compartíamos un departamento biendepocamadres en la Colonia Del Valle. Puedo afirmar que fue uno de esos períodos felices de mi vida.
Vivir con estos dos sujetos era toda una aventura. De Iñaki se podía esperar cualquier cosa: como recibir una invitación para salir por tacos un viernes a las 8 de la noche y regresar al otro día a las 7 de la mañana. Por supuesto que a esa hora Iñas y yo éramos una copia fiel de José José en estado etílico.
Por su parte, “Patch” era un verdadero chacal. Salvo Elba Esther Gordillo, jamás he visto a otro ser vivo tan mañoso y tan manipulador como la mascota de Iñaki. Para chingarla de acabar el perro estaba bien bonito. Que no es precisamente el caso de Elba Esther.
Cierto día Iñakikín tocó la puerta de mi recámara con “Patch”, su valeroso escudero, y me dijo lo siguiente: “te voy a hacer un obsequio bien chingón, por tan sólo 350 pechereques al mes serás dueño del mundo”.
Sacó una memoria usb, misma que insertó detrás del televisor, me dio un control remoto, movió ciertos botones, apretó no sé qué tanta madre desde el control y se fue.
Encendí la tele y, efectivamente: descubrí el Universo. Se trataba de un extraño sistema de streaming. En realidad es una pirateca espectacular donde he podido ver cualquier cantidad de series y películas. Desde clásicos como Casa Blanca, hasta estrenos y chingos de documentales.
No sé cómo ni por qué, y tampoco quiero averiguar, pero tiene todas las plataformas: Disney Chanel, Netflix, Apple tv, HBO y algunas tantas más (les advierto que no conozco a Don Pirata y no sé si lo quiero conocer).
Luego entonces, se me ha hecho una costumbre ver cuanta madre se les pueda ocurrir.
El caso es que la semana pasada no podía conciliar el sueño, así que, me puse a buscar algo que me hiciera más llevadera la noche y me ayudara a dormir.
Después de andar búsquele y búsquele y píquele y píquele al control me encontré un documental de la gran Amy Winehouse. Y, chingadamadre, uno sólo se pregunta: ¿por qué?
La película llegó a su fin y sólo puedo concluir algo:
Me parece que hay personas cuya sensibilidad es tan extrema que todo les llega con una intensidad mayor: el reconocimiento, el fracaso, el éxito, el amor, el abandono, el placer y el dolor. Esa intensidad puede convertirse en una obra de arte, pero también puede derivar en una auténtica condena.

Pero, como dijo Jack el destripador: “vamos por partes”.
Primero que nada, debo decir que la película tiene un gran trabajo de edición. Podemos observar a Amy desde sus inicios, cuando era una perfecta desconocida, hasta llegar al final de su carrera, momento en el que los medios de comunicación no la dejaban ni siquiera suspirar.
Lo que me sorprende es que, al parecer, rescataron cintas de videos caseros y fueron uniendo la historia con grabaciones hechas por amigos con teléfonos y cámaras personales, presentaciones en vivo, entrevistas televisivas, imágenes captadas por paparazis, mensajes de voz y audios personales.
Para entender un poco mejor las cosas les diré que Amy Winehouse nació el 14 de septiembre de 1983 al norte de Londres. Proveniente de una familia judía de clase media. Su padre era taxista y su madre farmacéutica.
Desde pequeña creció rodeada de música. En su casa se escuchaba jazz, clásicos como Frank Sinatra, Ella Fitzgerald y Tony Bennett, estas influencias marcaron profundamente su estilo.
Acá viene algo muy importante: cuando Amy tenía 9 años sus padres se divorciaron. Ella siempre reconoció que esa separación la hirió profundamente. Diversos biógrafos y personas cercanas han señalado que el sentimiento de abandono y la necesidad constante de afecto fueron rasgos que la acompañaron toda su vida.
Era una niña rebelde, con gran sentido del humor y una personalidad arrolladora. Muy pronto comenzó a escribir canciones.
Desde adolescente mostró un talento extraordinario. Ingresó a la BRIT School, la prestigiosa escuela londinense de artes. Sin embargo, su poca disposición para para seguir reglas hicieron que abandonara la escuela antes de graduarse.
En 2003 publicó su primer disco, Frank, un álbum influido por el jazz y el soul que sorprendió a la crítica por la madurez de las letras. Amy escribía sobre relaciones, inseguridades y contradicciones con una honestidad poco común para una joven de 20 años.
Pero fue en 2006 cuando alcanzó la fama mundial con Back to Black. Inspirado en su tormentosa relación con Blake Fielder-Civil. El disco mezcló soul, rhythm & blues y pop contemporáneo. Canciones como “Rehab”, “You know I’m Not Good” y “Love is a Losing Game” la convirtieron en una de las artistas más importantes de su generación.
Les dejo acá el video de “Back to Black”.
No se tomó tiempo para arrepentirse,
siguió divirtiéndose
con su misma apuesta segura de siempre.
Yo con la cabeza en alto
y las lágrimas secas,
sigo adelante sin mi hombre.
Tú volviste a lo que conocías,
tan lejos de todo lo que pasamos juntos.
Y yo camino por un sendero turbulento,
las probabilidades están en mi contra
Sólo nos despedimos con palabras,
yo morí cien veces.
Tú vuelves con ella,
y yo vuelvo a la oscuridad.
Te quiero mucho,
pero no es suficiente.
A ti te encanta la cocaína y a mí me gusta
fumar (marihuana),
y la vida, la vida es como una pipa,
y yo soy una pequeña moneda rodando
por sus paredes interiores.
Sólo nos despedimos con palabras,
yo morí cien veces.
Tú vuelves con ella,
y yo vuelvo a la oscuridad...
Se trata de una canción autobiográfica. Narra el derrumbe emocional que sufrió cuando Blake Fielder-Civil volvió con su expareja.
Creo que tiene una profundidad literaria poco común en el pop. No habla simplemente de una ruptura, sino de una caída hacia la oscuridad. El “black” no sólo representa el luto, también es la depresión, el vacío y la autodestrucción.

Musicalmente es una mezcla de soul de los años sesenta, jazz y producción contemporánea. Vocalmente, Amy transmite una mezcla de fortaleza y fragilidad que muy pocos artistas han logrado.
En 2008, ganó cinco premios Grammy, incluyendo Mejor artista nuevo, Grabación del año y Canción del año por “Rehab”. Con ello igualó el récord de más Grammys obtenidos por una artista femenina en una sola ceremonia.
Pero mientras su éxito crecía, también lo hacían sus problemas personales. Como les comentaba, su relación con Blake fue un desastre, marcada por separaciones, reconciliaciones y un consumo cada vez mayor de drogas y alcohol.
Amy sufrió bulimia desde joven y durante años luchó contra distintas adicciones. La presión mediática fue inmensa: los paparazzi la perseguían a cada segundo y su deterioro físico se convirtió en un espectáculo cotidiano.
En los últimos años de su vida intentó rehabilitarse en varias ocasiones. El alcohol siguió siendo un problema grave. Sus conciertos comenzaron a cancelarse y su voz, antes extraordinaria, se perdió en el vacío.
El 23 de julio de 2011, Amy Winehouse fue encontrada sin vida en su departamento de Cadmen, Londres. Tenía 27 años.
Con el paso del tiempo su figura ha sido redefinida. Durante años fue presentada como un símbolo de exceso. Hoy es vista como una compositora extraordinaria, una cantante irrepetible y una mujer vulnerable que luchó contra profundas heridas emocionales mientras soportaba una fama devastadora.
Su legado sigue creciendo. Back to Black es considerado uno de los discos más importantes del siglo XXI y una obra que abrió el camino para una nueva generación de mujeres.

Amy dejó apenas dos álbumes de estudio, pero bastaron para convertirla en una de las voces más influyentes y conmovedoras de la música contemporánea.
Se me quedan montones de dudas en la cabeza y chingos de ideas en el tintero. Quizás en otro espacio me tome un momento para una reflexión mayor. Por ahora sólo quisiera alcanzar dos conclusiones:
Benjamín Labatut afirma que ciertas cosas sólo pueden verse cuando nos encontramos al borde del precipicio, es justo en ese lugar donde se han logrado algunos de los avances más significativos de los seres humanos.
Por su parte, Friedrich Nietzsche mencionaba algo importante: “Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.

Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.
