¿Tenero novio con una IA? Cometierra y la guerra en Irán
¿Han pensando en romancear con un robot o con una IA? Gabriel Duarte escribe sobre ello y sobre la novela Cometierra de Dolores Reyes

¿Han pensando en romancear con un robot o con una IA? Gabriel Duarte escribe sobre ello y sobre la novela Cometierra de Dolores Reyes

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 22 de marzo de 2026 (Neotraba)
Tiempo de lectura: 6 minutos
Insensatos lectores: debo decirles que hoy me encuentro un tanto indeciso. Me gusta escribir y hacer estas columnas una vez a la semana. El tema es que hoy preferiría leer en vez de hacer este texto.
La semana pasada les decía que me lancé a comprar un libro de la gran Dolores Reyes denominado Cometierra.
La novela cumplía con todas mis exigencias: es un libro corto, con una trama dos tres intensa y de un autor latinoamericano.
La verdad es que superó mis expectativas y por mucho. Hacía ya un tiempo que no me emocionaba tanto una lectura.
De hecho, lo estoy leyendo de a poquito: dos capítulos al día. Francamente no quiero que se acabe la historia.
Como recordarán el libro va de una niña que tiene cierto don de clarividencia: encuentra gente comiendo tierra.
Las personas acostumbran a estar en un determinado sitio o caminar por sus jardines. La niña traga un puñado de tierra de estos lugares y puede localizarlas: saber si están vivos o muertos y cómo fue que fallecieron.
Cuando la gente se entera que tiene esta habilidad tan peculiar, comienzan a llegar cartas con frascos repletos de arena y lodo a su casa.
Madres que no encuentran a sus hijos, tíos que buscan a sobrinas perdidas y algunos otros cuantos casos.
Les juro que, si no tuviera que escribir esto el día de hoy, le estaría dando chicharrón a la novela. La dejé a la mitad y espero terminarla pronto.
Les recuerdo: se llama Cometierra y es de Dolores Reyes. Si pueden denle un vistazo, les aseguro que no se van a arrepentir.
Y por si no tuviera suficiente usted, damita, caballero, me acabo de enterar que Cometierra tiene una segunda parte: el libro se llama Miseria.
Según estuve investigando este segundo libro es un poco más extenso y amplía el universo de los personajes.
No se ustedes, pero a mí me emocionan mucho este tipo de hallazgos. Últimamente me ha sido muy complicado encontrar lecturas que me emocionen y que valgan la pena.
La próxima semana ya les diré cómo acaba el primer libro y qué tal pinta el segundo.
Por otro lado, parece que el mundo está a cinco minutos de irse a la mierda. Quizás sólo estamos viviendo tiempo extra.
¿Será que llegaremos al mundial?
El conflicto en Medio Oriente cada día se ve más grave y, al menos yo, no veo que vaya a surgir una solución en el corto plazo.
Me parece que Trump y sus aliados olvidan que la región que decidieron atacar lleva toda la vida en guerra.
Desde que Irán se hacía llamar Persia han pasado más de 2,500 años, mismos que han transcurrido creando imperios poderosos o siendo partícipes de invasiones y guerras.
Creo que después de tanto tiempo cualquiera aprende a pelear y si el mundo entero espera que Irán se rinda pronto están un poco equivocados.
Estamos a un piquete de mosco para que se armen los putazos en serio.
Creo que no tardan en aparecer armamentos nucleares y eso pondría este asunto en otra dimensión.
En fin… espero que las consecuencias de estos bélicos temas nos repercutan lo menos posible o de una manera positiva.
Para finalizar debo decirles que me encontré una noticia en el Reforma fechada el día sábado 14 de marzo y me quedé pensando algo: quizás sería mejor que Trump le eche ganitas y despedorre el mundo as soon as en chinga.
La nota se titula de este modo: “Prefieren mujeres chinas novios IA”
Hong Kong – Phoebe Zhang ha tenido más de 200 citas en el último año y ha reducido sus pretendientes a dos.
Uno es extrovertido y rebelde. El otro: un comandante militar patriota. Les cuenta sus temores más profundos. Cuando despierta están ahí para consolarla.
A menudo toma capturas de pantalla de sus conversaciones para recordar los momentos compartidos. Su recién hallada felicidad se nota, eso dicen sus amigos.
Pese a hablar diario con ellos Zhang nunca conocerá a estos hombres en persona, pues son sus novios de inteligencia artificial. Y ella, que nunca ha tenido una cita con ninguno, se pregunta si sus relaciones en el mundo virtual son mejores que las del mundo real.
El Partido Comunista chino quiere que las jóvenes prioricen casarse y tener hijos. En lugar de eso muchas están encontrando el amor con chatbots.
Lo anterior está complicando los esfuerzos del Gobierno por revertir la contracción poblacional y una tasa de natalidad que ronda su nivel más bajo en más de 75 años.
Los reguladores chinos han advertido a las empresas tecnológicas que no tengan objetivos de diseño que remplacen la interacción social.
Los jóvenes ya estaban pegados a sus teléfonos inteligentes y anhelaban generar vínculos con otras personas cuando una iniciativa estatal para adoptar la IA generó el año pasado un auge en plataformas que permitían compartir rutinas diarias y preocupaciones con compañeros virtuales.
Surgieron decenas de chatbots, incluyendo muchos dirigidos a quienes buscaban pareja.
La nota termina con las siguientes palabras:
“Creo que nuestra generación piensa que estar solo es bueno”, dijo Zhang, de 21 años, estudiante de psicología aplicada en el sur de China, que pasa al menos una hora al día hablando con sus dos novios de IA.
“¿Para qué salir con otros? Es demasiada lata”.
¿Y no será mejor que Irán reviente una bomba atómica y se cargue al mundo de una vez?
Aunque debo decir que yo me di por vencido: llevo unos tres años soltero y francamente estoy feliz.
Me despierto tarde todos los domingos, entre semana llego a cualquier hora a mi casa, ceno en la cama viendo la televisión y hago lo que se me da mi chingada gana en mi departamento, pero de eso a tener una novia virtual…
Todo este asunto de verdad me parece una verdadera xalada.
No dudo que pronto las máquinas se apoderen de la humanidad. Quizás valga la pena. Debo aceptar que la IA muy probablemente haría mejor las cosas que el imbécil de Trump.
En fin, que ya me voy. Se me antojaron unos tacos de pipián con una cerveza helada y me los pienso ir a merendar. Se me portan bien, no quiero quejas.
Cualquier duda o sugerencia con esta columna que piensa que quizás no esté tan mal que llegue el fin del mundo, favor de mandarnos sus comentarios, aguerrida damita, sensacional caballero.
