Desde el autoexilio de Ankh-Morpork, 23 de agosto de 2025 (Neotraba)

En el prólogo, Felipe Vudú escribe que la historia del Punk en Nuevo León inicia de una forma un tanto accidentada, comienza entre la búsqueda de identidad de muchos jóvenes que a mediados de la década de los ochenta buscaban una identidad que reflejara lo que sentían, pero, sobre todo, lo que vivían en el día a día, desde ahí y con la influencia de aquellos que iban y venían en esa migración características de aquellas décadas es que el Punk comienza a darles esa identidad y ese espacio que necesitaban. No pensaban en una “escena”, sino en expresar su rabia.

Es así que, cuando Diego comienza a trazar esto que llama un esbozo histórico, lo cual comenzó como un proyecto de documental, para lo que fue grabando muchas horas de entrevistas con participantes activos de la escena en casi tres décadas de la escena y que por motivos de logística entre otras cosas, es que toma la decisión de publicar este libro que sin duda tiene una importancia en la recuperación de la memoria del Punk, no solo en Nuevo León, sino en México y todo el mundo. Aquí Diego escribe sobre este accidente musical que termino convirtiéndose en una de las escenas más imaginativas en el país.

Para Greg Lewis, un escritor punk y activista, el punk debe contarse por las propias escenas locales, siendo ellos los principales protagonistas de lo que se quiere contar, estas historias deben ser propias, colectivas y desde aquellxs que han participado de una forma u otra. Es así que en Días de furia, Diego se encarga de seleccionar y transcribir las crónicas de muchos de estos participantes, que como siempre que se cuenta una historia parte de las propias filias del autor, es así que vemos como nos habla de Disolución Social y la importancia que tuvo –junto con Abuso– para ir abriendo camino a una escena que tuvo en la furia y el deseo de un cambio de muchos jóvenes que al igual que en todo el mundo el neoliberalismo les decía que no había alternativa, por lo tanto ellos fueron parte de esa juventud que fue creando alternativas desde la música y la marginalidad.

La mención a otras bandas como Cabezas Podridas va dando un panorama de como se gestó el Punk en Nuevo León, pero más allá de las bandas, Diego le da importancia a las historias personales que, al entrar en colectivo, son las que permiten que esta escena crezca hasta convertirse en una de las más sólidas del país.

Es así como vemos todo lo que converge en esta revolución accidental del Punk entre los regios, pasando de ser una escena que buscaba liberar su rabia por medio de la música y la contracultura hasta las propuestas y alternativas que aparecían en el camino.

Para muchos el Punk, el Hardcore eran una forma de acción contra el sistema, así podemos leer sobre la influencia del Straigh Edge, el vegetarianismo, los fanzines, aquellos míticos dos días de colectividad y la importantísima participación de las mujeres en una escena donde cada paso que dan les ha costado sangre, sudor y lágrimas. Es pues, un esbozo importante, que claro como siempre que se cuentan estas historias, al ojo del lector pueden estar inconclusa, pero al final cuando la historia apenas se esta escribiendo, no puede ser más que incompleta a la par de valiosa cualquier experiencia de documentación.

Conociendo a Diego, un activista anticapitalista el tema del involucramiento desde la escena Punk en problemáticas sociales no podía quedar fuera y es así que dedica varios capítulos a documentar la historia social y de resistencia, como son los colectivos organizados desde el Punk, la influencia que tuvo el levantamiento zapatista en toda la escena local –y nacional– desde 1994 hasta entrados los dos miles, entre otras participaciones que se dieron en problemáticas sociales.

Días de furia es publicado por Incendiario, un sello, distribuidora y a veces fanzine, pero que como la buena tradición punki también aportaron para su publicación Discos Machete, Decline Humano, Ediciones Rojinegro, Rabelias Editorial y Thrash Lifestyle, por lo que vemos que esta colectividad que es digamos el eje rector de toda la historia que Diego nos cuenta esta más viva que nunca y hay que celebrarlo.


Jorge Tadeo. Imagen tomada sin permiso de su cuenta de FB

Jorge Tadeo. Profesor, traductor, escritor, anarquista, ex-Activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Hay días que viajo a Mundo Disco.

Construyo mi caja de herramientas para la supervivencia.


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