¿Te gustó? ¡Comparte!

Por Mónica Maristain

Ciudad de México, 13 de octubre de 2022 [00:03 GMT-5] (Maremoto Maristain)

Una nueva novela de Emiliano Monge. Una clara demostración que tal como dijo alguien que no me acuerdo: para ser escritor hay que calentar el culo en la silla. Dice Emiliano que escribe mucho, desde temprano, con sus perros y fantasmas al lado.

Y no por escribir tanto, sino por escribir bien, es que Monge ha sacado lo que seguramente será la novela del año.

Justo antes del final (Literatura Random House) narra la vida de una mujer, que podría ser su madre y por supuesto cuenta una existencia única, en un mar de existencias insignificantes, porque ante la levedad y la poca importancia de la vida, el autor busca detalles olorosos y de tacto para entender que algo está allí, algo inapresable y de poco nombre, pero está.

¿En la memoria? ¿La razón no es más o menos una prisión para que no nos volvamos locos? ¿Y si nos volvemos locos en un hospicio nada de nuestro aire permanecerá?

Justo antes del final es un artefacto literario. Pesa no sólo por la cantidad de páginas (¿es posible pedirle a la editorial que levante un poquito más el grado de la letra?), sino también por lo que conlleva la vida humana.

En Justo antes del final la vida de la protagonista, está marcada por la enfermedad, la locura y las violencias, pero también por la resiliencia, la voluntad, los afectos y el cuidado de sí y de los otros, entra en tensión con algunos de los grandes acontecimientos de la vida pública: la llegada de la píldora anticonceptiva, la invención de la cámara instantánea, el desarrollo de tratamientos para las enfermedades mentales, la carrera espacial y la carrera por la prótesis auditiva perfecta, el descubrimiento de la antimateria, el diagnóstico del espectro Asperger, las investigaciones para alargar la vida, el protocolo de Kioto…

No es una novela autobiográfica ni de duelo, sino una novela sobre la memoria y la locura.

¿Qué cosa recordamos de nuestra vida, los olores, el tacto?

“Tienes razón, no es una novela sobre el duelo. Creo que hay un duelo, porque hay una vida entera. Pero hay mucho más y no es una novela sobre autobiografía. Mi vida no está allí. Es una novela sobre la memoria, sobre los límites entre los recuerdos y la imaginación. A veces pienso que la literatura no es más que eso: ese límite, cómo se trasvasa una en otra y que puede ser literatura”, afirma Emiliano Monge.

Es un reconocimiento, una búsqueda de alumbrar y de hacer ver el transcurso de la vida: “Lo que no se puede ver, lo que está después y lo que está antes”.

“Es una vida que por más que sea común tiene derecho a ser abrazada y mostrada”, afirma.

“La intimida es algo muy delgado e intangible. Más que contarla, hay que envolverla o arroparla. Todo lo que la arropa es un pretexto para hablar de las intimidades cómo se parecen unas a otras”, dice.

“En la intimidad reconstruimos lo primero que se rompe”, agrega.

“No hay nada más íntimo que los sentimientos, que el mundo interior, la novela es un recuerdo de año tras año”, habla Emiliano Monge, autor también de No contar todo y El cielo árido.

El narrador es inseguro, no se puede confiar ciegamente, porque él no cree en sí mismo. “Yo construyo los libros desde el narrador”, afirma.

“La protagonista es madre del narrador. Lo que intenté es que el narrador no fuera un personaje. Por eso es inseguro, cuenta lo que alguien más le contó. Además, de algún modo porque desaparece en el presente. Brinca el presente. El único que podía hacer presente la novela era él”, expresa.

Una charla que va desde Daniel Sada hasta Roberto Bolaño, de la alta literatura latinoamericana y de lo mucho que nos comunicamos entre nosotros, forma parte de esta nueva charla Casul. Imperdible:

Entrevista a Emiliano Monge por Mónica Maristain

Esta nota apareció originalmente en https://monicamaristain.com/mi-novela-no-es-autobiografica-ni-es-de-duelo-emiliano-monge/


¿Te gustó? ¡Comparte!