La Inteligencia Artificial ataca de nuevo
Gabriel Duarte nos presenta una noticia en donde una IA, acompañada de investigadores de La Sorbona, hicieron una obra de teatro como si Molière la hubiera escrito

Gabriel Duarte nos presenta una noticia en donde una IA, acompañada de investigadores de La Sorbona, hicieron una obra de teatro como si Molière la hubiera escrito

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 17 de mayo de 2026 (Neotraba)
Tiempo de lectura: 8 minutos
Insensatos lectores: cada día estoy más convencido que en esta ciudad tenemos el clima más estable del mundo: siempre está de la chingada.
Semanas atrás el calor no nos dejaba ni dormir, días después las calles de la poderosa CDMX parecen víctimas de un tsunami. ¡Qué manera de llover!
En realidad, creo que le echamos hartas ganitas para despedorrar el medio ambiente. Como resultado de nuestra caótica forma de habitar este desenfrenado mundo podemos ver cambios climáticos tan inestables como la Nitroglicerina.
Espero que este año las lluvias tengan piedad. Por ahora conduzco una motoneta y francamente es una maravilla. Me ahorro el tráfico y chingos de dinero en gasolina.
Pero cuando llueve los traslados en la acuamotito se complican un poco y acá su humilde napkin llega a casa empapado, con ganas de rifarse un chocolatito caliente y una concha con nata.
El asunto es que me quiero aplicar con el gimnasio y para mi desgracia las conchas y el chocolate Agüelita tendrán que esperar durante un buen tiempo. Eso sí, mis chilaquiles dominicales no los perdono.
Dirán que estoy medio pacheco, pero esos chilaquiles para mí son un ritual. Digamos que es una extraña forma de dar gracias por las cosas que me han sucedido, por haber tenido una buena semana y por seguir habitando este planeta que cada día está más loco.
Pero basta ya de preámbulos innecesarios y empecemos a separar el frijol del gorgojo: en realidad de lo que yo quería hablarles el día de hoy es de una nota que me encontré en el periódico.
Debo decir que no sé muy bien cómo se supone que debería interpretarla, si como una gran noticia o como una terrible alerta que por momentos me orilla a pensar lo siguiente: esto-ya-valió-harta-madre.
Reforma viernes 8 de mayo. “Reviven a Molière con ayuda de la IA.”
“Con apoyo de la Inteligencia Artificial, un grupo de investigadores y artistas franceses se aventuraron a crear una obra de teatro que, según ellos, podría haber escrito Molière en esta época.
El astrólogo o los falsos presagios es el resultado de tres años de colaboración entre la Universidad de la Sorbona y Obvius, un colectivo de tres investigadores especialistas de las nuevas tecnologías que entraron a la IA para imitar el estilo del célebre dramaturgo.
El proyecto partió de la pregunta: ¿qué podría haber escrito el mayor dramaturgo de Francia si no hubiera muerto en 1673? Molière, autor de obras tan conocidas como El ávaro o El misántropo, es considerado el padre de la comedia francesa moderna.
Esta nueva farsa, escrita en francés del siglo XVII, fue estrenada esta semana en la ópera real del Palacio de Versalles, a las afueras de París. La puesta cuenta la historia de un padre tan obsesionado por la astrología que, por una predicción de los astros, quiere obligar a su hija a casarse con un viejo fabricante de pelucas.
El tema de la astrología se impuso rápidamente, ya que Molière estaba interesado en denunciar la ingenuidad humana. Los especialistas aseguran que la trama es muy moleriesca.
El uso de la IA es uno de los temas más controvertidos actualmente en la industria del entretenimiento. Pero los equipos de este proyecto de la Sorbona lo defienden como un experimento cultural innovador:
La IA nos da superpoderes que no tenemos: una memoria universal y rapidez para escribir.”
No sé ustedes, pero este asunto me desborda y me lleva a pensar harta cosa. Por ejemplo: ¿a quién no le hubiera gustado que Juan Rulfo escribiera otra novela? ¿Se imaginan?, por un lado, al parecer esto ya es posible, por otra parte, ¿será una buena idea?
Imagínense que el libro en cuestión pudiera ser la segunda parte de su única novela: Pedro Páramo, la resurrección. ¿Qué tan confiable sería la historia? ¿Qué pasaría si resulta que Pedro Páramo 2 es mejor que Pedro Páramo 1?
Yo me pregunto: ¿en qué parte de este desmadrito entran los intereses y deseos del autor? Si Juan Rulfo escribió sólo una novela por algo habrá sido. Incluso me parece que eso es parte del mito.
He visto cualquier cantidad de entrevistas y todos los entrevistadores le cuestionan a Rulfo esa decisión. Le preguntan por qué se rehusó a escribir otro libro. Debo decir que todas las respuestas que dio el autor de Pedro Páramo fueron evasivas o muy confusas.
Por otra parte, me siguen lloviendo preguntas: ¿qué papel juega en este asunto la propiedad intelectual?
¿Será que las computadoras pueden generarnos sentimientos, emociones, angustia y deseo como lo haría cualquier buen escritor?
De verdad, estoy hecho un camote.
Cabe aclarar que pensé en Rulfo porque fue el primer autor que se me ocurrió, pero podría ser cualquier otro como Shakespeare, Cervantes o Dostoievski.
Incluso Robert Musil cuya monumental obra El hombre sin atributos jamás se terminó. Me parece que a Roberto Bolaño le ocurrió lo mismo con 2666. También fue una obra inconclusa.
¿Se le ocurrirá a alguien activar la IA para finalizar estos libros?
No niego que el experimento suene tentador, pero, ¿no será mejor quedarnos como estamos? ¿Valdrá la pena seguir descubriendo obras que nunca escribieron ciertos autores, pero que bien pudieron haber escrito?
Hace tiempo vi un documental donde un sujeto falsificó cualquier cantidad de pinturas. Imitaba el estilo de los artistas y se inventaba cuadros inexistentes que hacía pasar como auténticos. Este individuo después de un tiempo terminó en la cárcel.
El falsificador se apellidaba Beltracchi. Finalizada su condena se volvió inmensamente famoso y ahora se dedica a vender cuadros firmados por él cuyos precios son estratosféricos.
¿Jugar con la IA imitando escritores no es hacer exactamente lo mismo?
La neta es que yo no entiendo ni mierdas, pero me parece que nos la estamos succionando. ¿Valdrá la pena jugarle a ser Dios? Infinidad de libros de Ciencia Ficción nos demuestran que no es una buena idea.
Lo único que puedo concluir es que como especie somos demasiado curiosos, autodestructivos y bien pinches necios.
En fin, ya veremos en unos cuantos años, al paso que vamos tal vez sean meses, los primeros resultados de estos “grandes avances”.
Para concluir quisiera comentarles que por fin me siento feliz. Encontré un libro que me ha devuelto la fe en la humanidad.
Como verán soy muy dramático, pero lo que sucede es que tengo la terrible costumbre de tener siempre un libro a la mano. Me frustro cuando no encuentro una novela que me enganche y me haga sentir el deseo de seguir leyendo.
Desde hace tiempo Mariana Enriquez estaba en mi radar. No me animaba a tomar el libro que quería leer, llamado Nuestra parte de noche, y cumplía con todos los requisitos que necesito para comprar un libro: un autor contemporáneo, que sea latinoamericano y que la historia tenga una buena trama.
El problema residía en la extensión. El libro está un poco pasadito de peso. Normalmente leo novelas breves, de unas 90/120 cuartillas. Nuestra parte de noche tiene 667 páginas de las cuales he leído 30 y el libro va volando.
Comenzó con una mezcla entre La carretera de Cormac McCarthy y Sexto sentido. Había escuchado hartos comentarios sobre la novela, me decían que era buenísima.
De hecho, tengo un amigo que afirma que Mariana Enriquez es su mujer, sólo que ella no se ha percatado.
Luego entonces, hablemos un poquitito de la autora: Mariana Enriquez es periodista, docente y subeditora del suplemento Radar del diario Página/12.
Con Anagrama ha publicado las novelas Bajar es lo peor y Nuestra parte de noche. Las colecciones de cuentos Los peligros de fumar en la cama, Las cosas que perdimos en el fuego y Un lugar soleado para gente sombría.
También escribió La hermana menor, Alguien camina sobre tu tumba y las crónicas periodísticas reunidas en El otro lado. Retratos, fetichismos y confesiones.
Hablemos de Nuestra parte de noche: va de un padre y un hijo que atraviesan Argentina por carretera, desde Buenos Aires hacia las cataratas de Igazú. Son los años de la junta militar, hay controles de soldados armados y tensión en el ambiente.
El hijo se llama Gaspar y el padre trata de protegerlo del destino que le ha sido asignado. La madre murió en circunstancias poco claras.
Como su padre, Gaspar está llamado a ser médium en una sociedad secreta que contacta con la Oscuridad en busca de la vida eterna mediante atroces rituales.
Y no les cuento más porque les aseguro que vale la pena. Hay de todo: intriga, suspenso, asedio. El libro es una mezcla de horror, dictadura argentina, sectas, deseo, paternidad, adolescencia, violencia de clase y asuntos sobrenaturales.
Si no lo leen se estarán perdiendo de una gran historia. Y en una de esas podría caerles una maldición (imagínense si les da tos y diarrea al mismo tiempo).
En fin, que ya me voy. Se me antojó una ensalada de jitomate, lechuga y cebolla, pienso aderezarla con un poco de queso, una porción de carne y tal vez envuelva todo eso en dos panes. Creo que bien podría agregarle mayonesa, cátsup, mostaza y pepinillos (no olviden que me estoy cuidando).
Cualquier duda o sugerencia con esta columna que aún no sabe si la Inteligencia Artificial es una bendición o la puerta que nos conducirá al holocausto, favor de mandarnos sus comentarios, audaz y valiente damita, aguerrido caballero.

Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.
