Coincidencias en las obras, me gustaría imaginar que Alejandro pone un disco y disfruta escuchando ese Credo, dada su naturaleza, que mucho se parece a lo que escribiera hace más de 36 años.
Da la impresión de que esta obra es la confesión de una de nuestras amistades de la adolescencia, la de quien hemos escuchado en un café, la de quien hemos contenido frente al espejo.
Esta novela es ideal para aquellos lectores que gustan de seguir una historia sin prisas, donde todos los detalles y los elementos desplegados en el tablero cuentan; además del trato y la descripción humana que tienen los dos autores para la elaboración de cada uno de sus personajes y sus historias.
LA PÚSTULA ENCENDIDA, de Adolfo Uriarte P. ha circulado de voz en voz por muchos años, sintiéndose eco complacido en cada hablar, sin que nadie haya sentido extrañas esas voces, como si el autor nunca hubiera existido.
Asistimos a revanchas de policías despechados; venganzas casuales de sicarios a punto del retiro; policías que resuelven casos de antropofagia en barrios oscuros de la Ciudad de México.
Alma Vigil muestra una gran valentía al escribir sobre estos temas a pesar de que las heridas de la guerra continúan frescas y las fechorías de los malditos siguen vigentes en la memoria de Monterrey.
Iwasaki, con ironías y desparpajo, aborda realidades de la juventud, el amor romántico, la presión social, la voracidad con la cual la adultez termina engullendo la frescura de la adolescencia.
Durante la filmación de la película hubo un sinfín de momentos de tensión, como la burla a la muerte de John Cazale o la bofetada que recibió en plena escena, según todo, para motivar sus emociones.