David V. Estrada reseña Fin de partida, un clásico del teatro del absurdo de Samuel Beckett, quien, con un toque de comedia y su agridulce desazón por la vida, dejó un raro testamento que provoca risas incómodas, espanto y delirio.
David V. Estrada reseña esta obra que se presenta en el Teatro Sergio Magaña de la CDMX. Es una interesante apuesta por reconciliar al teatro antiguo con el moderno mediante un brillante desparpajo y un buen conocimiento del ritmo, trazo escénico y la actualidad.
Esta novela es ideal para aquellos lectores que gustan de seguir una historia sin prisas, donde todos los detalles y los elementos desplegados en el tablero cuentan; además del trato y la descripción humana que tienen los dos autores para la elaboración de cada uno de sus personajes y sus historias.
Siempre he sentido que la canción es una experiencia colectiva y compartida. Me gusta dar herramientas nuevas para que puedan hacerse una idea más completa de las canciones que siempre han escuchado. Creo que el motivo es incentivar, que alguien que es de una generación más joven, se pueda motivar a escribir canciones.
Una potencia escénica y una claridad de discurso para sus personajes que nos hacen olvidarnos de que son un par de adultos representando a un par de niños abriendo los ojos a la hostilidad del mundo.
Una historia sobre cómo hacer canciones que parten de la intimidad y la inspiración más próxima, y de cómo volverlas himnos que retumben en estadios y festivales de rock.
Se presenta con un estilo que mezcla la música alegre de los Balcanes con el toque cálido de las bandas de viento de Oaxaca, y que se extiende por el ska, el paso doble, el klezmer judío y el reggae.