A Manlio lo dejaron sin futbol
Ahora que Alemania fue eliminada de la competencia del futbol, Sergio Núñez recuerda a Manlio, un librero que se apasiona por las ventas de libros y por la selección bávara

Ahora que Alemania fue eliminada de la competencia del futbol, Sergio Núñez recuerda a Manlio, un librero que se apasiona por las ventas de libros y por la selección bávara

Por Sergio Núñez
Ciudad de México, 30 de junio de 2026 (Neotraba)
Manlio es el único librero que conozco que vende todos los ejemplares que adquiere diariamente, presume de no tener ninguno en su casa y también se ufana de no haberlos leído. Manlio es un librero de a pie, camina por toda la ciudad, visita librerías, tianguis, botaderos y bodegas, ahí consigue el material del día, se ha especializado en libros de arte y arquitectura, los ofrece a profesores, artistas y coleccionistas en bazares de arte, facultades y a clientes fieles que ha cultivado por varios años.
Manlio ronda entre los cincuenta y sesenta años, vive muy cerca del Bordo de Xochiaca, en Ciudad Neza, pambolero desde que tiene memoria, es portero de equipos llaneros y una que otra vez apoya a algún equipo universitario, dice ser el mejor bajo el arco. Siempre viste ropa deportiva con camisetas futboleras.
En el Mundial del ’86, Manlio era muy joven, pero ya con edad para viajar solo, se fue a Guadalajara a ver a sus ídolos de la selección germana, porque antes de México para él está la selección de Alemania, pudo tomarse fotos con Rudi Völler y Lothar Matthäus, actualmente las presume en sus estados de redes sociales junto imágenes de los momentos importantes del Bayern de Múnich. Todo el Mundial ochentero lo vivió con intensidad, sabía el marcador de cada partido, las figuras de todos los equipos y siguió el camino de Alemania hasta la final en el Estadio Azteca, lloró con la derrota ante Argentina, 3-2 en la pizarra, Maradona alzando la copa después del fraude de la mano de Dios, pero perdonado por el gol del siglo.
Manlio vive en un pequeño cuarto donde su hermana le permite dormir, sus únicas pertenencias son su cama, un pequeño ropero y una pantalla de cuarenta pulgadas para ver los partidos de la Champions League, en lo único que invierte es en apoyar a su hermana con el pago del recibo de luz, su suscripción a la plataforma que pase los partidos de la Bundesliga, sus remeras de equipos bávaros y del Cruz Azul y por supuesto los libros que consigue día con día. El oficio se lo aprendió a su padre, él vendía revistas en el Centro Histórico y en los camiones del metro Pantitlán a Chimalhuacán, Manlio amplió el negocio con libros ilustrados de formato grandemente.
El mayor anhelo de Manlio es ver a la selección alemana en el Mundial y ahora que es en México será la mejor oportunidad, pero le han quitado ese sueño, el país sólo recibirá trece de ciento cuatro partidos, una mamada, dice Manlio, los boletos están entre dos y tres mil dólares, impensable para lo que genera como librero. Una artimaña gringa para cederles el evento más visto y que recauda más dinero en el mundo.
Manlio tendrá que conformarse con los pocos partidos que transmitirá la televisión abierta porque la plataforma de streaming que tiene los derechos también es costosa.
Manlio verá los partidos en el Canal 5, los locutores de TV Azteca le cagan, se comprará dos caguamas y disfrutará los poquísimos encuentros gratuitos porque lo han dejado sin Mundial en su propio país, evento destinado a fifís y a figuras invitadas por la FIFA, porque lo importante para el gobierno es quedar bien con los turistas, no importan las demandas de los maestros, la constante lucha de las madres buscadoras, que la ciudad se inunde o que el tráfico esté de la chingada.
Las normas de la FIFA regirán en México el tiempo que dure el Mundial, un organismo corrupto que prioriza el dinero y lo que menos le importa es la pasión de los aficionados.
Manlio no tiene nada, no quiere poseer una casa, no busca prosperidad económica, tampoco el formar una familia, sólo desea ver el futbol y que el conjunto alemán salga campeón.
