Ciudad de México, 23 de agosto de 2026 (Neotraba)

Insensatos lectores: resulta que hoy es jueves 20 de agosto y da la casualidad de que cumplo 54. Volteo hacia atrás y no sé dónde demonios metí tantos días.

En estas circunstancias no puedo evitar ponerme un poco nostálgico y por lo general me da por cuestionarme algunas cuantas cosas:

¿En qué terreno baldío habrá ido a parar mi niñez?

¿Qué fue de aquellos días de preparatoria donde ser la persona más desobligada e irresponsable del mundo me venía tan bien?

¿En qué isla desierta he naufragado?

También debo decir que, de un tiempo a esta parte, he tenido muy malas rachas, tiempos violentos y extraños, pero sin duda he sido feliz.

Llego a esta edad satisfecho, tranquilo y con memoria, deseando que vengan los años que tengan que venir.

Me pongo a pensar que el tablero ya marca debajo de medio tanque, es decir, tengo 54 y dudo mucho llegar a los 108. Luego entonces, es bastante factible que haya atravesado la mitad de mi vida.

Pareciera que las manecillas del reloj llevan prisa, por lo tanto, creo que debo ponerme al tiro, aún tengo varios proyectos en mente que quisiera ver realizados antes de partir. 

Tengo muchas ganas de abrir un cafecito y vender pasteles, antigüedades y libros. Este es mi plan de retiro. No quiero que me arrolle el tiempo y no tener nada qué hacer después de los ochenta.

También tengo pendientes chingos de lecturas: El Ulises de Joyce, Los hermanos Karamasov, La montaña mágica; 2666 de Roberto Bolaño. Sumándose a la lista todos los libros que vaya chachareando en el camino.

Sólo espero que cuando llegue el final del final me encuentre como hoy: satisfecho por las cosas que he vivido y por tanta pendejada que me rifé en todos estos años. Gracias a tanta estupidez he podido aprender harta cosa.

Mientras eso sucede, damita, caballero, sigamos andando, guerreando, cayendo y viviendo, que la vida se vive en gerundio y esto no se acaba hasta que se acaba.

Y después de este breve recordatorio les diré que el día de ayer me encontré dos notas en el periódico que me dejaron como siempre: hecho un verdadero pendejo.

La primera de ellas habla de un roedor amarrado a un poste:

Reforma miércoles 19 de agosto:

“Emplayan a ladrón de la Narvarte”

“Cansados de la delincuencia, vecinos de la Colonia Narvarte en la Benito Juárez detuvieron y sujetaron a un árbol con plástico a Ángel, acusado de robar una bicicleta a una pareja de la tercera edad. El ladrón fue entregado a la Policía.”

En primera plana aparece la foto de un sujeto de unos 40 años sujetado a un poste con chingos de cinta transparente.

Qué maravilla, ¿no? Mi México Mágico.

Justo debajo de esa noticia, me encuentro con el siguiente reportaje:

“Deportan a mexicanos: ¡A Centroamérica!”

“La administración de Donald Trump ha deportado a cientos de ciudadanos mexicanos… pero hacia Guatemala y Honduras, pese a que el Gobierno mexicano ha manifestado su disposición de recibir a todos sus nacionales.

De acuerdo con dos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional, las autoridades migratorias estadounidenses han trasladado a mexicanos deportados en vuelos que cruzan el espacio aéreo mexicano hacia Centroamérica.

Los funcionarios, quienes solicitaron el anonimato debido a que no estaban autorizados para hablar públicamente sobre el programa, señalaron que esas deportaciones se han realizado durante varios meses y que uno de sus objetivos es desalentar la migración irregular procedente de México.

La estrategia busca enviar a algunos migrantes mexicanos más lejos de la frontera sur de los Estados Unidos dificultando así un eventual intento de reingreso al territorio estadounidense.”

La neta: quefaltadepocamadre, me parece indignante. Si tan sólo caminar una estación a pie porque se despedorró el metro ya es un desmadre, no me quiero imaginar qué pasa con alguien cuyo origen es Michoacán y amanece en Campeche.

Nuestros compatriotas ni siquiera son deportados a nuestro país. No sé si los botan en Nicaragua o en El Salvador, eso es lo de menos, el asunto está en la falta de conciencia y humanidad.

De sobra sabemos que nadie se va por gusto. Mucha gente en México no encuentra oportunidades y decide irse a otro sitio para estar mejor. Sin duda nuestro Gobierno, incluso nosotros mismos, deberíamos y podríamos hacer más, pero de eso a que jueguen con las personas ya es otro asunto.

¿Qué se hace si amaneces un día en Panamá? Agarras un micro que te deje en Churubusco y Eje Central, ¿o cómo?

¡No puede ser!

Para cerrar con esta infame nota citaré la breve frase de la gooooapísima Billie Eilish al recibir su último Gramy: “No one is illegal on stolen land” (nadie es ilegal en tierra robada).

Siguiendo con las malas nuevas, y como muchos de ustedes ya sabrán, la editorial ERA está por bajar la cortina.

La semana pasada reflexionaba un poco sobre el papel de los poetas en el mundo y en nuestra sociedad. Viéndolo desde un punto de vista muy concreto: me parece que los escritores de poesía pasaron a ser una especie en extinción, y lamentablemente esto es así.

Pero la historia aún no termina.

Reforma martes 18 de agosto:

“Anuncia su cierre ERA, sello emblemático”

Ediciones ERA fundada por los hermanos Neus, Jordi y Quico Espresate, Vicente Rojo y José Azorín, anunció su cierre.

Consultada ayer, la editorial informó que el anuncio filtrado a redes, fue dado a conocer sólo a las librerías y que en su momento enviarán a la prensa un comunicado formal.

Hoy, a 66 años de la publicación del primer libro de Ediciones ERA, nos vemos en la necesidad de reconocer que el mercado del libro ha cambiado tanto que no nos permite vivir de las ventas de nuestros libros, informó en su comunicado a las librerías.

La red de librerías que existía antes de la pandemia y que garantizaba nuestra subsistencia desapareció, al grado de que las ventas se desplomaron hasta ser apenas el 25 por ciento de lo que eran antes. 

El nombre de ERA es un acrónimo de los apellidos de sus fundadores: Espresate, Rojo y Azorín.

Fin de la nota.

Según recuerdo esta empresa editó por primera vez a Carlos Fuentes con Aura, También Cartucho de Nellie Campobello. Por otra parte, casi toda la bibliografía de Eduardo Antonio Parra se encuentra allí.

Esto es sólo por mencionar algunos de los casos que recuerdo. Pero los autores son muchísimos y muy diversos.

Lo anterior me lleva a la siguiente conclusión: no sólo estamos perdiendo escritores, también estamos perdiendo editoriales. Dios nos ampare.

Francamente no imagino un mundo sin libros.

Para concluir, les comento que voy avanzando con Mandíbula, de la gran Mónica Ojeda. Por ahora sólo les diré que el libro muestra con absoluta claridad cómo funcionan los vestigios del padre o la madre introyectada en los individuos, es decir, cada uno de nosotros recibió ciertas actitudes, conductas y reglas personales.

Dicha enseñanza se quedó grabada en nuestro disco duro, a veces la información es sana y nos ayuda a ser buenas personas, en ocasiones sucede lo contrario.

En términos generales podemos decir que la mayoría de las personas tenemos cosas buenas y malas.

Lo interesante de la novela es que deja en descubierto lo que ocurre cuando una persona sólo recibe una cantidad inaudita de basura por parte de la madre.

Seguiré leyendo y los mantendré enterados. Por ahora me voy: se me antojaron unas enchiladas retacadas de pollo, chingos de mole, crema, queso, cebolla, aguacate y un poco de arroz. De postre un poderoso flan.

Se me portan bien, no quiero quejas.

Cualquier duda o sugerencia con esta columna que cumpleaños y que se está quedando sin editores y sin poetas, favor de mandarnos sus comentarios, aguerrido caballero, empoderada damita.


Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.


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