Ciudad de México, 5 de agosto de 2026 (Neotraba)

Aparentemente no se dio cuenta o fingió muy bien no haberse dado cuenta de lo que pasó y ni siquiera se inmutó. Abrí la puerta del baño y entré. Lo primero que vi fue una enorme cabellera de pelos chinos, perfectamente cuidada, con un patrón de rizo claro y en forma de espirales, nada de frizz y una hidratación uniforme desde la raíz hasta las puntas. Se trataba de una cabellera espectacular. No vi más, di un paso atrás y cerré la puerta. No sería la primera vez que, en un descuido entro al baño de mujeres en lugar de entrar al de hombres. Levanté la mirada para corroborar mi error y para mi sorpresa encontré una H donde esperaba ver una M. Confundido volví a abrir la puerta del baño. Frente al espejo había un hombre de estatura promedio, espalda ancha y unos chinos insuperablemente definidos. Me reí de mi estupidez y entré al baño. Él sujeto de los rizos definidos siguió sin inmutarse, terminó de acomodar su cabellera y salió del baño al mismo tiempo que yo me paraba frente al mingitorio.


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