Ciudad de México, 15 de julio de 2026 (Neotraba)

Insensatos lectores: resulta que el gran Salvador Dalí se encuentra en México. Más bien llegó a nuestro país una exposición del legendario surrealista español.

Aunque francamente me pregunto si habrá algún interesado en asistir. Los sueños de Dalí son un bebé de pecho comparado con lo que hemos vivido estas últimas semanas.

Los aficionados a la Selección parecían pertenecer a una extraña sociedad secreta que, al abusar del consumo de ciertas sustancias, y después de hacer algunos extraños rituales, salían a la calle a alucinar, a ser felices y a aventar por los cielos todo aquello que encontraran a su paso. Llegué a ver perros volando.

¿Me pregunto cuántas latas de espuma se habrán utilizado el último mes en México?

También me pregunto: ¿cuál será la afición más alterada de la realidad?, ¿la legión chilanga?, ¿o la banda de Guadalajara o Monterrey?

Vestidor de la Selección Mexicana de Futbol
Vestidor de la Selección Mexicana de Futbol

Qué buena fiesta. La neta me conmovió mucho lo que sucedió con los aficionados ingleses. Se fueron muy contentos y un tanto sorprendidos. Jamás habían visto que la afición de un equipo que perdió un partido celebrara el triunfo del rival (la neta yo tampoco).

Justo estaba viendo a un sujeto de Inglaterra que vino a la CDMX y se rifó unos “toquecitos” en el Ángel (eléctricos, no de marihuana). No sabía lo que eran. Yo siempre he pensado que los toquecitos son la cosa más absurda del mundo, pero son muy divertidos.

El asunto es que me llamó la atención que este individuo está organizando un partido amistoso en Wembley contra el equipo mexicano. Pero lo que me dejó descolocado fue el hecho de ver que este amigo, que en realidad es un reportero, ofreció su casa por si algún aficionado meshica piensa ir al juego en Inglaterra.

Le verdad es que no entiendo muy bien por qué la gente en México provoca ese tipo de reacciones. Tampoco entiendo por qué somos así: inquietos, hospitalarios, ocurrentes, tragones y bien desmadrosos. Ese asunto de que la banda se agarrara a becerros en el océano con extranjeros me pareció una locura y me dio mucha risa.

¿Cuántas infracciones al código civil de conducta o incluso al reglamento de tránsito se habrán infringido?

La gente bebiendo en la vía pública y policías volando por los aires. ¡Bravo, México!

Raúl y Quiñones
Raúl y Quiñones

De la misma manera, también observé las desafortunadas declaraciones de otro periodista. Un tal Eduardo Feinmann. Este es un argentino que dice odiar a los mexicanos. Afirmó que nuestro país le tiene una envidia desmesurada al suyo. Desde su punto de vista nosotros queremos ser como ellos.

La neta es que ni topamos al brother este y, por otra parte, no dudo que Argentina sea una gran nación, pero recibimos muy pocas noticias de Sudamérica y podría afirmar que les deseamos lo mejor, pero en realidad nos importa cuatro hectáreas de reata lo que ocurra en aquel país.

Que Dios y Maradona me los bendiga.

Por nuestra parte, nos sentimos orgullosos de lo que somos, del país que tenemos, de nuestra hospitalidad, de nuestra cultura, de nuestras raíces y de lo desmadrosines que podemos llegar a ser.

Yo siempre he visto que acá nos vale harta madre si es güero, morenazo, chino o coreano, todos son bienvenidos y queremos a la gente sin ningún motivo en particular. Valga la pena decirle al señor Feinmann que hay hartos argentinos viviendo acá y al menos los que yo he conocido me caen re bien.

Concentración
Concentración

Por otra parte, me encontré un documento biendepocamadres, no sé ni de dónde lo saqué, pero me parece oportuno compartirlo:

“Poco después de recibir el Premio Nobel de literatura, en 1957, Albert Camus envió esta carta a Louis Germain, su profesor de primaria.

19 de noviembre de 1957

Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni he pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted.

Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo, y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.

Lo abrazo con todas mis fuerzas.

Albert Camus”.

Y no sé porque, pero, la verdad me siento muy agradecido por todo lo que sucedió este verano. Tal vez los aficionados también merezcan un Nobel.

Francamente desde hace mucho dejó de interesarme el futbol. Comprendí que el esfuerzo personal me sienta mejor. No me gusta depender de otros y mucho menos que mi felicidad esté en manos de alguien más que no sea yo mismo, pero…

Me gustó mucho ver a la gente enloquecida y feliz. Ver a la Selección jugando bien. Observar a las personas festejando con perfectos desconocidos.

Recuerdo que, durante mi niñez, hace ya chingos de años, mi papá me llevaba al Zócalo cada 15 de septiembre. La gente ya celebraba de un modo similar. Aunque creo que este año el grito de Independencia será muy distinto. Algo sucedió y aún no lo olvidamos. Creo que nunca lo haremos.

También entiendo que el futbol es lo más importante de lo menos importante, pero qué bonito todo lo que nos sucedió.

México: te abrazo con todas mis fuerzas.


Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.


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